Tedeachadas académicas

Tedeachadas académicas

Hace un par de semanas vi este artículo y me recordó a muchas anécdotas que han vivido diferentes alumnos del grupo de estudio a lo largo de los años. Sin embargo, a raíz de algunos comentarios que he visto en las redes diciendo entre otras cosas que, si una persona no sabe en dónde se realiza el examen, no merece aprobar o que los jóvenes no tienen ninguna responsabilidad, creo que es necesario tener en cuenta que las personas que padecen TDAH (sin saber si la persona del artículo lo padece o no) no cometen este tipo de despistes a propósito, sino que se deben a dificultades con las que tienen que convivir cada minuto de sus vidas.

Y es que el TDAH es un trastorno del neurodesarrollo que te acompaña desde siempre. Un trastorno que, por ejemplo, tiende a conllevar una mala estructura temporal, que se traduce en dificultades para saber en qué día vives, aunque hayas mirado el calendario el día anterior (o ese mismo día), en planificar el tiempo que te llevará llegar al lugar donde se desarrolla el examen o en el tiempo que necesitas para estudiar todo el contenido. Además, también te complica la vida a la hora de iniciar tareas tediosas, como hacer la mochila el día antes, ya que los TDAH son motivación-dependientes y, si algo no es altamente motivante, tienen dificultades para llevarlo a cabo eficazmente e, incluso, no son capaces de ni siquiera de realizarlo.

Cuando digo que tiene dificultades para saber en qué día viven o en organizarse, no quiero decir que «si le pone mucho empeño lo logra, pero como es un perezoso, no». Quiero decir que, aun cuando se diga a sí mismo «tengo que ir al examen, es superimportante», su cerebro no va a tener a su disposición las mismas herramientas para lograrlo que un chico sin el mismo trastorno. Un chaval con TDAH tiene dificultades en todos los «autos», autocontrol, autoevaluación, autogestión, automonitorización, autoobservación… porque estos dependen del ejecutivo central de nuestro cerebro, que en el TDAH está afectado. Eso determina que tengan dificultades para iniciar el estudio, mantener la concentración, no distraerse, inhibir ocurrencias como ir a poner música o revisar el teléfono, así como determinar si su plan de «estudio todo durante las dos horas que tengo mañana antes del examen» es una porquería o no, porque no revisan bien su pasado ni anticipan bien su futuro. Tampoco saben organizar sus apuntes, o tomar apuntes siquiera y la idea de estudiar «todos los días un poquito» es para ellos una quimera, ya que implica todos los días sentir una motivación suficiente para estudiar y eso no es realista. El TDAH necesita una motivación equivalente a «mañana es el examen», para plantearse siquiera actuar.

Teniendo todo esto en cuenta, aquí os dejo las «tedeachadas» que se han ido sucediendo en todo este tiempo:

  • Ir a realizar un examen y confundirse de día, de hora y de aula. Esto ha pasado más de una vez y a más de un alumno: Por ello, suele ser habitual que, muchas veces, los acompañemos a realizar el examen.
  • Olvidarse de todo tipo de material (calculadora, escuadra o cartabón) para realizar el examen y suspenderlo por ello y no porque no supiera contestar a las preguntas: ha habido alumnos que han sacado un 0, cuando podían haber sacado una altísima nota.
  • No entregar el examen y llevárselo para casa por error: sí, esto ha pasado más de una vez.
  • No llevar el dni (en el caso del selectivo o en la universidad) y no poder presentarse al examen.
  • Hacer estudio intensivo los días antes, quedarse dormido y no ir al examen.
  • Presentarse a asignaturas en las que uno no está matriculado, pensando en que sí lo estaba: esto puede parecer muy descabellado, pero ha ocurrido en más de una ocasión.
  • Estudiar temas que no entraban en un examen: esto suele ser de lo más habitual y a lo que, por desgracia, muchos alumnos están más que acostumbrados.
  • Llegar a clase y enterarse de que hay examen y para el que, evidentemente, no se ha estudiado nada.
  • No poner el nombre el examen y que no lo califiquen por ello: esto sucede, principalmente, en la universidad, ya que, en los colegios e institutos, al ser las clases más pequeñas y al conocer la letra de los alumnos, los profesores suelen deducir a quién pertenece el examen. Sin embargo, en la etapa universitaria, es habitual que no se califique el examen si no se puede identificar quién lo ha escrito.
  • Entregar trabajos fuera de plazo porque se han ido la luz o internet o porque el servidor esté saturado y, por lo tanto, que no los califiquen y que no cuenten para nota: por ello, no se deben entregar los trabajos en el límite del plazo.

 

Lara Gil Robla                                                                                Xabi Pensado

Coordinadora didáctica y profesora                                     Psicólogo en Unidad Focus

Para más TDACHADAS

Puedes ver tedeachadas que han sucedido en otros ámbitos en nuestro canal de Youtube, aquí te dejamos una muestra

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