Protocolo de deshiperfocalización

Si estáis leyendo este artículo es porque necesitáis saber cómo hacer para sacar a alguien de su hiperfoco sin dañarle o que responda agresivamente.
Para comprender bien por qué ocurre la hiperfocalización, os recomiendo leer este artículo

¿Qué pasos debemos seguir? Vamos allá:

Protocolo de deshiperfocalización:

1º Nos acercamos sin interferir en su foco. Es decir, sin taparle la pantalla o el libro, sin quitarle los auriculares o la fuente de la actividad que esté realizando.

2º Ponemos nuestra mano en su hombro. El tacto es la forma adecuada de enviar nuestro primer mensaje a su cerebro. El tacto es el sentido más arcaico de todos, el que compartimos con el 100% de los animales, incluso los menos evolucionados. A diferencia del resto de los sentidos, el tacto utiliza estructuras neuronales mucho más simples, por lo tanto, rápidas, directas y fácil de procesar. Que te llamen por tu nombre o que te miren varias personas, genera una alta intensidad emocional, pero por alta que sea, no es nada comparado con que alguien te toque con la puntita del dedito.

3º Esperamos a que reaccione. Dependiendo del grado de focalización esto puede oscilar entre 1 y 5 segundos tras lo cual la persona nos mirará realizando rápidas ráfagas con la vista entrando y saliendo de su foco siguiendo el mismo un mismo ritmo tras lo cual nos dirá: «¿Qué?» o quizás «¿eeeeh?». Las respuestas no son muy variadas, la verdad. Ocurren siempre de la misma forma y en el mismo ritmo.

4º Le damos la instrucción. Por ejemplo, «Nosotros empezamos a cenar. Si no vienes ahora, quizás cuando llegues ya no queden patatas».

5º Aplicamos la estrategia de verificación. Es decir, le pedimos que, mirándonos a los ojos, nos repita lenta y calmadamente nuestra instrucción.

 

Veamos un ejemplo

A: Nosotros empezamos a cenar. Si no vienes ahora, quizás cuando llegues ya no queden patatas.

B: Vale

A: Necesito saber que te ha llegado. Porfa, ¿me repites lo que te acabo de decir?

B:  Que sí, pesada, que a cenar.

A: ¿Y qué más?

B: Que, si no voy ahora, puede que no queden patatas.

A: Recuerda que, si te quedas sin patatas, igualmente te querré muchísimo.

¿Es infalible este protocolo?

Para salir del hiperfoco, el protocolo es totalmente infalible. Para que los demás complazcan tus deseos, no. De ser así, el mundo sería un lugar terrible.
Ahora bien, si aplicamos el protocolo y la persona no sigue la instrucción indicada, sabremos que no la siguió, porque decidió no hacerlo, no porque no nos hubiera escuchado.

Uno de los problemas de este protocolo es que tenemos que movernos hasta donde está la persona para poder hacerlo y, a veces, da pereza, y lo intentaremos primero con el clásico método de gritarle desde el salón. Es lógico, pero, si comprendemos el proceso de hiperfoco y conocemos este protocolo, en caso de que salga mal, no cargaremos contra él al entender que de ninguna manera tuvo la opción de hacernos caso, ya que ni siquiera pudo llegar a escucharlo.

Y, para terminar, os diré «THE END».

Javier Estévez Rodríguez

Psicólogo y Director General de Unidad Focus

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