MINFULNESS ¿Qué es? ¿y cómo practicarlo?

MINFULNESS ¿Qué es? ¿y cómo practicarlo?

Hace unos días, escuché a una persona comentando algo como: “A mí eso del mindfulness de sentarme, cerrar los ojos y poner la mente en blanco no va conmigo”. Y es cierto que cuando vemos la palabra Mindfulness o escuchamos hablar de ello, podemos encontrarnos con reacciones diversas: curiosidad, extrañeza, suspicacia, etc. Es posible que alguna vez has sentido algo así hacia prácticas como el mindfulness y la meditación. O quizá nunca has oído hablar de ello.

Mindfulness es un concepto que últimamente está “de moda”, es fácil y frecuente encontrar posts en las redes sociales al respecto o escuchar a profesionales de la salud haciendo referencia a ello. Y toda esta información tan diversa puede generar confusión, por ello hoy me gustaría intentar explicarte un poco la base.

La palabra Mindfulness proviene de “Sati”, un término pali que significaconciencia, atención y recuerdo”. En castellano no hay una traducción concreta, pero suele traducirse como “atención plena” o “conciencia plena”. Es una práctica que proviene de las antiguas prácticas de meditación budistas, de hace unos 2500 años, y llega a occidente en la segunda mitad del siglo XX de la mano de Jon Kabat-Zinn, un médico estadounidense que estudió las enseñanzas budistas.

Sin embargo, aunque proviene de la tradición budista, no es una práctica religiosa ni asociada actualmente a ninguna religión.

Si buscamos una definición de Mindfulness encontraremos varias de diferentes autores. Una de las más utilizadas es la de Jon Kabat-Zinn, que lo define como “prestar atención intencionadamente a la experiencia del momento presente, sin juzgar”. Por lo que podemos entenderlo como “estar en el aquí y el ahora”, y que va de la mano de ciertas actitudes que adopta la persona que lo practica, como: la ausencia de juicio, la mente de principiante, la curiosidad, la aceptación, la compasión y el desapego.

Si bien puede ser un concepto “fácil” de entender, puede resultarnos difícil ponerlo en práctica. Esto se debe a que la práctica de Mindfulness representa el opuesto de la manera de vivir que encontramos hoy en día en nuestra sociedad. Un ritmo de vida en donde todo va rápido, donde todo es para Ya y donde muchas veces se tiene más en cuenta el “mañana” o el “después” que el aquí y ahora. Un ritmo con una gran multitud de estímulos, en el que terminamos funcionando en “piloto automático” y llenando de cosas que hacer incluso los momentos de descanso. El Mindfulness, sin embargo, nos invita a parar y a bajar el ritmo, a no enfocarnos en el objetivo sino en el proceso, nos invita a estar con lo que hay en este momento.

 

Tipos de prácticas

Lo más común al pensar en Mindfulness es que imaginemos a una persona sentada en postura de meditación con piernas cruzadas y ojos cerrados, muy calmada y respirando. Esto puede ocurrir, pero no es exactamente así. Dentro del Mindfulness podemos encontrar la práctica formal y la informal. La formal se refiere, por un lado, a prácticas en las que la persona adopta una postura de quietud, en silencio y lleva la atención a la respiración, observando sin juicio y estando con lo que hay. Y, por otro lado, podemos encontrar prácticas formales que implican movimiento, como paseos meditativos, o prácticas muy suaves que combinan ciertas posturas de yoga asociándolas a la respiración. Dentro de la práctica formal, el objetivo no es dejar la mente en blanco, entre otras cosas porque no es posible, sino observar qué pensamientos o recuerdos aparecen, sin aferrarme a ellos; dándome cuenta de que están ahí, que me han distraído y poder devolver la atención a la respiración.

Hay veces que aparece la sensación de que si no tenemos una práctica formal no estamos haciendo Mindfulness, pero no es así. Ya que en realidad la importante es la práctica informal, que es aquella que introducimos en el día a día, realizando con atención, sin juicio y conciencia plena acciones cotidianas como, por ejemplo: tomarse un café sin móvil ni tele ni radio ni libros nada de fondo, atendiendo a la textura de la taza, a la temperatura del café, a su sabor, su olor, a los sonidos de alrededor, a cómo se siente el cuerpo mientras bebe ese café, etc.

Son estas pequeñas pausas que introducimos en el día a día las más importantes, porque introducen pequeños momentos de consciencia y conexión, como el ejemplo del párrafo anterior. Es muy importante tener en cuenta que un poquito es mejor que nada, más vale sentarme a respirar (o pasear, o ser consciente del momento) 5 minutos o 3, que no sentarme nunca, o más vale sentarme 3 minutos cada día a sentarme 30 un día y no volver a hacerlo hasta dentro de un mes.

Y, para terminar, me gustaría invitarte a que esta semana elijas una actividad cotidiana que ya se encuentre dentro de tu rutina diaria y que la practiques todos estos días en “modo Mindfulness”, que puedas observar detalles que quizá antes se te pasaban desapercibidos al hacerlo con el piloto automático.

“Solo existen dos días en el año en que no se puede hacer nada. Uno se llama “ayer” y otro “mañana”. Por lo tanto, hoy es el día para amar, crecer, hacer y principalmente vivir”. –Dalai Lama

Eva Mareque, psicóloga en Unidad Focus

Ejemplo de práctica guiada en Mindfulness por Mónica Valero de volandocomentas

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