Mi hijo prepara los exámenes, pero sigue suspendiendo. ¿Qué se puede hacer?

¿Qué se puede hacer?

Hace unos meses publiqué el artículo Consejos para aprobar los exámenes de evaluación , pero muchos padres me han comentado que, aunque sus hijos siguen estas pautas, no logran tener buenos resultados en las pruebas e, incluso, no las superan.

Lo primero de todo es asegurarse de que se haga una buena planificación del estudio, es necesario saber cuándo y qué entra en el examen. Esto puede parecer sorprendente que lo diga, pero no es la primera vez que me ocurre que un alumno me dice que tiene examen al día siguiente o dentro de dos días. Entonces, es habitual que estos exámenes no vayan bien preparados porque no se les ha podido dedicar el tiempo necesario. Además, también es habitual que, aunque se entere de la fecha del examen, no sepa qué le entra; por lo que puede ocurrir que no prepare todos los temas o que prepare temas que no le entren.

Para solventar estas dos dificultades puede haber dos opciones.

La primera es revisar cada día el aula virtual en caso de que se tenga. Dependiendo del centro y del profesor, en el aula puede haber más o menos información (como la fecha de los exámenes y el contenido que hay que estudiar). Si no existe la opción del aula virtual, nos queda preguntar a un compañero de clase. Una opción que resulta bastante bien es hacer un grupo de mensajería con el compañero, el alumno y la persona que ejerza de control externo (un padre, un hermano, el profesor particular, etc.). Es necesario dejar claro desde un principio que la finalidad del grupo es intercambiar información académica.

¿Cómo será el examen?

También es fundamental saber cómo será el examen, ya que no es lo mismo preparar un examen tipo test, uno de desarrollo u otro de preguntas cortas. Es cierto que no suele ser habitual que los profesores den modelos de exámenes, pero sí lo que se puede hacer es preguntarle de qué tipo va a ser y qué estructura va a tener. Además, es importante que, cuando el profesor entregue el examen corregido, haya aprobado o suspendido, pero principalmente en este último caso, el alumno apunte los errores que ha cometido, ya que se podrán trabajar de cara a la recuperación. En caso de que al alumno no le dé tiempo a ver con calma el examen, el tutor legal o él mismo si ya es mayor de edad, pueden solicitar una copia por escrito. De esta manera, el alumno tendrá la fotocopia con la que poder trabajar.

¿Algo más?

Otro aspecto que hay que tener en cuenta es que las técnicas de estudio que se emplean sean adecuadas y eficaces. Muchos alumnos leen solo por el libro, no hacen esquemas, resúmenes o anotaciones y defienden que les va bien, aunque es evidente que no es así. Por ello, hay que asegurarse que vuestros hijos sepan estudiar, que sepan emplear diccionarios y que sepan buscar y cribar información que les ayude a entender el contenido.

Por último, si con las pautas de este artículo y del anterior, vuestro hijo sigue suspendiendo, hay que plantearse que quizá tenga problemas atencionales, de aprendizaje, del lenguaje o emocionales; por lo que es recomendable que acudáis a un centro especializado para evaluar qué dificultad hay y poder abordarla de la manera más adecuada.

Lara Gil Robla

Coordinadora didáctica y profesora en Unidad Focus

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