Ya si eso luego, bueno, mejor mañana

“¿Dónde, dónde está, dónde lo puse?”, “¿Cuándo, pero cuándo?”, “El otro día, buffff hace tiempo”. “Bufff, ya lo haré”, “Luego, mañana, de verdad que mañana”

Como dice el refrán: “cree el ladrón que todos son de su condición”. “Cree” que todas las personas viven, como si el resto pensara, sintiera y actuase de la misma forma que ellos mismos. De ahí y de la incapacidad de comunicarlas, surgen casi la totalidad de los conflictos humanos. Así, las personas que “barren para casa”, las personas pudorosas, creen que es así como se debería ser. Y que su conducta es coherente con la realidad, sin tener en cuenta que son nuestros pensamientos los que forman una realidad social para nosotros, y nuestras emociones el verdadero motivo de la conducta o de la acción.

Si se vuelve a leer un par de veces el párrafo anterior, porque es complicado darse cuenta de que todo, absolutamente todo, son realidades sociales, uno toma consciencia de que hay muchas cosas que se tienen asimiladas por costumbre y uno no se plantea que puedan ser de otra manera. Habitualmente nuestra mente no da soluciones para los problemas, sino que busca entre las opciones que ya conoce, aunque sepa que ninguna es la adecuada, y elige la que menos gasto energético conlleva y, de ahí, se crea la costumbre.

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Cuando se discute con el hijo porque asegura que lleva bajando la basura toda la semana y tú, como mínimo, recuerdas haberla bajado dos días, en tu cabeza sólo se plantea la opción de que te está vacilando; sin embargo, él discute con el fervor convencido de lo que está diciendo se adecúa con la realidad, lo cual desespera y cierra la comunicación la madre.

Si la madre fuera capaz de entender las realidades del hijo, que es habitual que fallen, ya que cuando el hijo está convencido de que bajó la basura el día anterior, la realidad es que la bajó un día de la semana anterior, y cuando cree que lleva bajando la basura toda la semana, lo que sucede es que la ha bajado tres días, resultaría imposible enfadarse pero, claro, esto no ocurre.

Muchas personas son capaces de hacer representaciones mentales de constructos temporales y les resulta incompresible que otras personas no lo tengan, así como para un ciego de nacimiento es imposible imaginar un paisaje.

Además de esto, existen dificultades a la hora de mantener la motivación en metas que no reportarán satisfacción inmediata: “lo quiero ya”, “tiene que ser ya”, “si no es ya, no me vale”, “luego ya no lo querré”.

La combinación de los dos factores: la aversión a la demora del refuerzo + las dificultades para establecer constructos temporales tienen como consecuencia la procrastinación más absoluta (dejas para más tarde las tareas).

Y llegado hasta aquí, ya luego si eso termino mi artículo…

Silvia Gil

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