Ya hablará, TEL y Retraso del lenguaje

Desde el primer momento en que un niño nace, se está comunicando con sus padres y su entorno. Durante las primeras etapas de su vida, el llanto es la única forma que tienen los bebés de atraer la atención de sus padres para que ellos reaccionen y atiendan sus necesidades. A medida que los niños crecen, van apareciendo otras formas de comunicación como por ejemplo la sonrisa, el balbuceo, sílabas y finalmente primeras palabras hasta llegar a formar las primeras frases. Se podría resumir en este cuadro


Desde su llegada al mundo los padres observamos cada movimiento y estamos pendientes de tablas, parecidas a estas que van marcando a qué edad deberían irse cumpliendo determinados hitos importantes del desarrollo. Cuando levantará la cabeza, cuándo se sentará, cuando gateará, a qué edad debería caminar… Sin embargo resulta curioso como hasta hace poco, cuando un niño no hablaba en la edad esperada se repetía una frase:

“No te preocupes, ya hablará”.

No es algo que sólo se escucha en el entorno cercano, desafortunadamente algunos profesionales han repetido estas palabras lo cual es un error. Es cierto que cada niño crece y se desarrolla a su ritmo, pero hay ciertas señales que no debemos dejar pasar, ya que pueden ser indicativo de que existe alguna dificultad en este aspecto.

Cuando un niño no va adquiriendo de manera adecuada o en la edad esperada las diferentes etapas del lenguaje podríamos estar ante dos posibilidades: Un Retraso del lenguaje (RL) o un Trastorno específico del lenguaje (TEL).

¿Qué son y cómo diferenciarlos?

Los retrasos en el lenguaje son problemas adquiridos por causas de naturaleza externa, se trata de una aparición del lenguaje más tarde de lo habitual con una evolución paralela a la normal pero retrasada respecto a lo que se esperaría a su edad cronológica. Puede deberse a una interacción adecuada por parte de los padres, una baja estimulación de su entorno familiar o escolar o por un bajo estatus socioeconómico. La consecuencia suele ser una evolución normal hasta los 24 meses, para luego producirse alteraciones en el ritmo de adquisición del lenguaje. Generalmente estas dificultades aparecen en el lenguaje expresivo (el habla) debido a errores de articulación (dislalias) y en general un lenguaje muy simplificado. Es importante señalar que no suelen existir problemas relacionados con la comprensión. Son niños que responden muy bien a la intervención logopédica temprana y con el tiempo acaban igualándose al resto de sus iguales, las dificultades suelen desaparecer antes de los 7 años.

Veamos ahora qué ocurre cuando nos encontramos con un Trastorno específico del lenguaje (TEL). El TEL es un trastorno congénito del lenguaje que presenta alteraciones en una o en varias áreas del lenguaje (Fonológica, Morfosintáctica, Léxico-semántica o pragmática). No existe una homogeneidad en cómo se presenta, por eso es un trastorno complicado de identificar debido a que ningún caso se parece a otro. El primer signo significativo de su aparición ocurre con un retraso en la producción léxica, que aparece en torno a los 24 meses de edad, con un habla tardía y con una enorme dificultad para combinar las primeras palabras. A diferencia de lo que ocurre con el Retraso del lenguaje, en este trastorno sí que suelen darse mayores dificultades de comprensión y las dificultades de lenguaje persisten después de los 7 años. Además presenta una desviación de los procesos normales de la adquisición y desarrollo del lenguaje con conductas verbales distintas a lo que suele ser habitual. Estas alteraciones del lenguaje se presentan sin que el niño tenga problemas de audición, neurológicos, trastornos del desarrollo o déficit intelectuales. En cuanto al pronóstico, su evolución será más lenta, ya que dependerá de la gravedad del trastorno y de las áreas del lenguaje afectadas.

Además no debemos olvidar que junto a estas dificultades para comunicarse suelen aparecer determinadas conductas disruptivas, consecuencia de esta incapacidad y frustración para hacerme entender. Es frecuente que algunos de los niños que tengan tanto TEL como RL recurran a conductas como los mordiscos, empujones, enfados o pellizcos como un recurso más para poder expresarse. Lo cual conlleva otras consecuencias a nivel emocional y social que afectan de manera negativa al niño.

Como hemos podido ver, es muy importante prestar atención al desarrollo del lenguaje en nuestros hijos y no esperar al “ya hablará”. Ante cualquier duda o sospecha de que algo no va bien, debemos acudir a profesionales para que puedan asesorarnos a encontrar la mejor solución. La atención y estimulación temprana, la intervención logopédica y la coordinación con la familia y el entorno escolar son esenciales para abordar la problemática y conseguir resultados favorables que ayudarán a reducir en caso del TEL o a eliminar en caso del RL, las dificultades que tengan nuestros hijos.

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