¿Y si los niños tiene miedo por salir de nuevo a la calle?

¿Es normal que tengan miedo por salir de nuevo a la calle?

Ante el nuevo permiso del gobierno por el que los niños pueden salir a la calle a partir del día 26 de abril, probablemente muchos niños reaccionen con emoción, deseando hacerlo y es normal. Por otro lado, también puede ocurrir, y es normal, que otros reaccionen con miedo frente a la posibilidad de salir, por eso hoy me gustaría hablarte de qué podemos hacer para afrontar esta situación con ellos y cómo podemos ayudarlos a gestionar ese miedo.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es la importancia de ponernos en los zapatos del niño, ya que muchas veces desde el modo de ver y entender el mundo de un adulto podemos tender a minimizar la emoción del niño, o incluso a negarla. Por ejemplo:

Pero cariño tú no te preocupes, que no pasa nada

Pero sí pasa, está teniendo miedo, e igual que cuando un adulto está nervioso no le suele servir de ayuda recibir una frase así, al niño tampoco. Al hacer esto el mensaje que transmitimos al niño es que su emoción no es válida, que eso no es lo que debería sentir, lo cual, lejos de ayudarle a gestionar ese miedo puede llevarle a reprimirlo en otras ocasiones futuras.

Otra cosa que tenemos que recordar es que los niños tienen una gran imaginación y eso puede jugarles una mala pasada en algunas ocasiones, llevándoles a fantasear y a imaginarse el peor escenario posible. Hay veces que pueden sentir vergüenza y no querer contarlo, pero si se animan a compartirlo con nosotros hay que tener claro que por disparatado y gracioso que pueda sonarnos, para él supone un motivo de angustia importante y no debemos invalidar sus temores.

Entonces, ¿qué podemos hacer?

Lo primero es cuidar nuestro lenguaje corporal, adecuarlo a la situación, ya que tiene incluso más influencia que el lenguaje verbal. Para eso nos pondremos a la altura del niño de manera que los ojos de ambos estén al mismo nivel. Lo acompañaremos con un tono de voz suave y pausado, para transmitir calma, pero a la vez decidido, para transmitir la seguridad que necesitan.

En ocasiones los niños pueden tener dificultad para identificar lo que están sintiendo y verbalizarlo, por ello es importante que nosotros le pongamos palabras, para ello podemos usar frases como: “me da la sensación de que tienes miedo” o “te noto un poco asustado”. Enseñarles a identificar sus emociones es importantes para hacerles conscientes de lo que sienten y lo puedan regular.

La validación emocional es importante para transmitir al niño que sus emociones están bien y son válidas, permitiendo que las exprese en otras ocasiones. Para esto es importante evitar muletillas como “no pasa nada”, “venga que ya está, ¿ves?”, “no te preocupes” o “no es para tanto” y sin embargo podemos utilizar frases como: “es normal sentir miedo”.

Los niños necesitan una fuente de seguridad, que a veces puede ser en forma de contacto físico o quizá en forma de presencia, con un acompañamiento silencioso. Podemos preguntarle si le apetece que le demos un abrazo, una caricia y, añadir frases como “estoy aquí contigo”. El acompañamiento silencioso es una gran herramienta ya que a veces, de nuestra propia angustia por ver así al niño aparece la necesidad de hablar, pero cuando esto ocurre no le estamos dando al niño el tiempo que necesita para procesar la emoción.

Debido a su gran imaginación, cuando el niño quiera hablar, será importante concretar el miedo, ya que al concretarlo le aportará calma y resolverá las posibles ideas irreales que pueda tener. Podemos invitarle a que nos pregunte las cosas que le angustian o las que cree que podrían pasar y las contestamos con un lenguaje adecuado a su edad, para que sea consciente de dónde hay riesgo real (y qué precauciones tomar en ese caso, guantes, mascarilla, etc.) y dónde no.

Si no sabe explicarlo con palabras, o no quiere, podemos recurrir al dibujo y sentarnos a pintar lo que le da miedo. El dibujo es una expresión emocional y no vamos a juzgar lo que pinte. Haríamos entonces el mismo proceso pero con el dibujo, utilizando frases como por ejemplo: “¿Te apetece contarme qué hay en este dibujo?”, “Vaya, sí que tienes miedo entonces” o “¿esto es lo que te da más miedo?”.

Una vez que hayamos validado, acompañado y resuelto sus preguntas podemos preguntarle si le apetecería salir. Si nos dice que no, es su decisión y es importante respetarlo y no obligarle a salir. Si por el contrario, nos dice que sí que quiere salir, podemos acordar con él qué haremos para protegernos (ponernos los guantes, no acercarnos a la gente, etc.) para que así se sienta más seguro.

Eva Mareque – Psicóloga en Unidad Focus

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *