¿Y qué pasa cuando un alumno necesita ACIS y no disfruta de este derecho?

A través de las anteriores publicaciones, habéis podido entender más en profundidad: qué es un ACI, en qué consisten las adaptaciones curriculares significativas y las no significativas, a qué medidas tienen derecho los alumnos con NEAE y que la ley educativa respalda, cómo estas medidas afectan o no a la obtención del título de graduado escolar.

El objetivo de las líneas que, a continuación, leeréis no es otro que el ponernos en la piel de aquel alumno con Necesidades Educativas de Apoyo Específico (NEAE) al que no le facilitan disfrutar de sus derechos educativos.

Un alumno con TDAH, Dislexia, Disgrafía, Discalculia, Trastorno del Lenguaje, Trastorno de Espectro Autista, Síndrome o Trastorno del desarrollo, Discapacidad física o intelectual,… es un alumno con derecho a acceder al aprendizaje como cualquiera de sus iguales, y por eso, cuando hay dificultades significativas que interfieren en el desarrollo de su aprendizaje, todos los profesionales de la educación hemos de concentrar nuestros esfuerzos en limitar al máximo esta interferencia y favorecer un aprendizaje accesible para la persona.

justiciaCada persona es diferente, y al igual que tenemos nuestra manera de expresarnos, vestirnos o caminar,…también nuestras habilidades a la hora de aprender son distintas. Mis puntos débiles y fuertes tienen la peculiaridad de ser los míos, y tú tienes los tuyos. Hemos de ver la diferencia como algo natural, siendo lo “raro” que todos aprendiésemos y pudiésemos evaluarnos del mismo modo.

¿Qué ocurre si soy una foca y lo que evalúan es mi capacidad de trepar el árbol, por el mero hecho de pasar por el mismo examen? ¿Qué pensaré? ¿Cómo me sentiré? ¿Seré capaz de rendir? ¿Estaré seguro?

Atender o no a la diversidad de nuestros alumnos con las medidas adecuadas tiene un efecto positivo o negativo claro en el alumno.
Pondremos algunos ejemplos como es el caso de un niño con dislexia que le pregunta a su madre:

“Mamá, ¿soy tonto?… es que en clase me quita dos puntos porque escribo muchas faltas y me suspende”.

O el caso de una niña con TDAH que comparte con su hermano: ¿Por qué no soy tan lista como tú?…siempre soy la última en salir del examen, nunca me da tiempo a terminarlo y por encima, me despisto y algunas preguntas que sabía las dejo sin hacer y en otras me bloqueo porque no sé cómo poner en ese papel todo lo que tengo en mi cabeza”.

Si empatizamos y nos paramos a pensar que están sintiendo estos niños, diríamos: tristeza, frustración, desmotivación, sentimiento de fracaso, inseguridad, ansiedad,…efectos negativos derivados de unas necesidades no atendidas.

Aplicando las medidas adecuadas, el alumno puede motivar día a día su aprendizaje como sus iguales, y con motivación, autoconcepto, seguridad y autoestima positivos, lo cual impulsa enormemente su aprendizaje en calidad y cantidad. Esto es positivo y es aprendizaje.

Andrea Castro

Logopeda de Unidad Focus

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