Trastorno de Aprendizaje No Verbal

En el artículo de hoy quiero hablaros de otro trastorno del desarrollo relacionado con el aprendizaje, el TANV o Trastorno de Aprendizaje No Verbal. Creo que es importante que se conozcan las dificultades que presentan estos niños, ya que comparten características con otros trastornos del desarrollo, por lo tanto, puede llevar a confusión y realizar un diagnóstico que no es correcto.

Es precisamente por la coincidencia con otros trastornos que no ha sido fácil aunar las características y poder ponerle por fin un nombre que explicase las dificultades observadas en estos niños.

Pero ¿qué es aprendizaje no verbal? Entendemos por aprendizaje no verbal todo aquello en lo que no participa el lenguaje, ni de forma oral o escrita. Por ejemplo, en una conversación la parte no verbal sería el tono de voz, los gestos, las bromas o los chistes.

A continuación, vamos a enumerar y explicar las principales características de un perfil de un niño con TANV.

Dificultades de coordinación Psicomotoras: Una de las palabras con las que se define mucho el perfil de estos niños es “torpe”, ya que desde muy pequeños tienen dificultades a nivel de coordinación motriz tanto fina como gruesa. Esta torpeza motriz no proviene de una conducta impulsiva o porque sean especialmente nerviosos ni tampoco a la causa de algún problema óseo o muscular, sino que parece estar relacionado con un problema de coordinación.

Estas dificultades pueden confundirse y diagnosticarse como una Dispraxia.

Algunas manifestaciones de estas dificultades que pueden observarse en el colegio desde educación infantil son muchos problemas a la hora de dibujar, escribir, recortar, colorear o manipular la plastilina. En casa se observan dificultades a la hora de vestirse, cortar la comida, atarse los cordones, abrir botes, puertas o usar las llaves. También se observan dificultades para atrapar una pelota, saltar a la comba, mantener el equilibrio o montar en bicicleta.

Dificultades perceptivas y espaciales: Es decir, problemas para manejar la información relacionada con la orientación y estructuración espacial. Son niños que tienen muy poca habilidad para el dibujo, que generalmente suelen parecer que pertenecen a un niño de menor edad que ellos, resolver puzzles o juegos como el Tetris o Tangram presentan también una gran dificultad para estos niños.

También tienen dificultades para integrar el propio esquema corporal o las sensaciones táctiles, así como para copiar los gestos realizados por otra persona. Además de estas dificultades otras manifestaciones pueden ser cometer errores a la hora de colocar las cifras correctamente alienadas para hacer operaciones matemáticas, mal uso del espacio de la hoja siendo normalmente sus libretas un caos.

Dificultades de comunicación e interacción social: Los niños diagnosticados de TANV presentan problemas a la hora de relacionarse con otros, especialmente con sus iguales, les cuesta mucho hacer amigos a pesar de que es algo que buscan. Estas dificultades se observan en que les cuesta comprender aspectos no verbales de le interacción como entender los gestos, el tono de voz o las expresiones faciales. Además, suelen ser muy literales con el lenguaje por lo que les cuesta entender las bromas y los chistes e identificar si se están riendo de ellos o con ellos.

Otras dificultades en la interacción social son la poca capacidad que tienen para hacer inferencias en la comunicación, sobreentender lo que se está diciendo y entender las indirectas, tanto a nivel oral como inferencias de los textos que leen. También son niños que carecen del sentido de la oportunidad, es decir son niños que no saben cuándo deben callarse y suelen hacer comentarios o gestos que están fuera de lugar.

Estas dificultades relacionadas con la parte social del lenguaje pueden llegar a confundirse con rasgos Asperger o con un Trastorno de la comunicación Social.

Hasta ahora hemos visto las dificultades que tienen los niños con TANV tanto a nivel motor, espacial y pragmático, pero no debemos olvidarnos de algo fundamental y es la parte emocional. Debemos entender que todas estas dificultades afectan a los niños en su día a día tanto en el ámbito escolar como familiar, por lo que es muy probable que se produzcan daños a nivel emocional que son imprescindibles detectar y tratar a nivel psicológico.

Los niños con TANV suelen ser niños con tendencia al aislamiento, parecen chicos retraídos como consecuencia de las experiencias con la interacción con los demás ya que estas suelen ser frustrantes para ellos. Les cuesta compartir conversaciones con sus iguales, compartir juegos e interpretar las situaciones sociales por lo que a medida que crecen estas interacciones pueden dejar de ser gratificantes y percibirse como algo que es mejor evitar por las posibles consecuencias desagradables. Tienen más probabilidad de presentar una baja autoestima ya que suelen tener una historia de descalificación tanto en el ámbito escolar como familiar. Son tildados de “vagos”, “lentos”, “torpes” que además no consiguen los resultados académicos que se espera de ellos. Debido a estas malas experiencias y frustraciones que se van encontrando a lo largo de su vida, son niños que tienen más tendencia a la depresión y a la ansiedad.

Ya sabéis lo importante que estar atentos al desarrollo de los niños y ante cualquier duda, sospecha o alarma que podáis detectar en casa o que os adviertan desde el colegio, consultar con un profesional para poder realizar una valoración. La detección e intervención temprana es fundamental para poder ayudar a los niños a adquirir las habilidades y herramientas necesarias que les ayuden en su día a día especialmente en el plano emocional.

Lucía Martínez
Logopeda en Unidad Focus

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