TDAH y comorbilidades

El Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) se diagnostica en la niñez a partir de los 7 años y en casi la mitad de los casos persiste en la etapa adulta de la vida, por lo que resulta fundamental el seguimiento y control de las personas que lo padecen. Cuando no se lo diagnostica en forma temprana y se retrasa su tratamiento existe una mayor posibilidad de desarrollar otros trastornos que se suman al TDAH.

Tanto en los niños como en los adultos la variedad de los síntomas y la manera en que se manifiesta este trastorno dan cuenta de que las formas puras, limitadas solamente a los criterios diagnósticos propios del TDAH son las más raras y que, en general, lo que prevalece en la clínica es una mezcla de distintos síntomas que coexisten en la misma persona, que dificultan el diagnóstico y que pueden empeorar su evolución.

Un hecho frecuente es que a medida que se avanza en la edad una parte importante de los pacientes pueden presentar otros problemas de salud mental o trastornos psiquiátricos asociados.

¿A que llamamos comorbilidad?

Comorbilidad es el término que se usa para describir dos o más trastornos o enfermedades que ocurren en la misma persona, pueden presentarse al mismo tiempo o aparecer unos después de otros. Es importante tener en cuenta si los trastornos que se agregan condicionan la forma en que el problema de base se presenta. Además, para poder considerar una comorbilidad la frecuencia con la que un trastorno aparece cuando el otro está presente debe ser mayor que en la población general.

La comorbilidad “acompaña” y agrava las dificultades de las personas afectadas ya que aumentan los síntomas y las consecuencias que estos conllevan para la vida diaria, además de disminuir la efectividad de los tratamientos que se realizan, tanto psicológicos como farmacológicos

¿Cuáles son los trastornos que más frecuentemente acompañan al TDAH?

En los niños y adolescentes con TDAH el Trastorno negativista desafiante (TND) se presenta con una frecuencia alta, entre el 40% y 50% de los casos.

Los niños con TDAH y TND se suelen identificar en edades muy tempranas por conductas orientadas en obtener la atención de los padres de manera exagerada y disruptiva. Se verifica que, en líneas generales, la mayoría de las dificultades de estos niños se dan por los problemas de conducta más que por los derivados de la falta de atención. La vida familiar se hace muy difícil por lo que resulta fundamental en primer lugar enfocar el tratamiento de este trastorno en particular con un abordaje que incluya tanto al niño como a los padres.

Los trastornos de aprendizaje son otros de los problemas que se suman y complican el desempeño en los estudios que si no son detectados serán una fuente más de fracaso y trauma psicológico.

Se verifica una frecuencia alta de asociación con tics simples y síndrome de Tourette, que es un conjunto de tics fonatorios (sonidos vocales) y movimientos de cara, cuello, miembros o tronco. Resulta fundamental considerar esta comorbilidad para enfocar el tratamiento adecuado en esta situación particular ya que la indicación habitual de medicación psicoestimulante puede empeorar los tics en algunos casos además de que puedan requerir la asociación de diversas medicaciones para tratar los dos trastornos en forma conjunta.

Muy frecuente también es la asociación del TDAH con algún trastorno del estado de ánimo ya sea depresivo o trastorno bipolar.

La ansiedad es otra asociación importante y muchas veces se hace difícil diferenciar de la impulsividad e hiperactividad. La sensación de sentirse poco válido y la frustración que acarrean por las dificultades para lograr lo que se proponen son en parte las causantes de estos trastornos.

En los adolescentes y adultos la comorbilidad con alguna adicción o trastorno por uso de sustancias es muy alta ya que muchas veces es una manera que encuentran de tratar y aliviar los síntomas que sufren, por lo que resulta fundamental comprender que no se trata de una conducta intencionada que merece castigo. Por otra parte se ha visto que se encuentran involucradas las mismas áreas del cerebro en estos trastornos por lo tanto es necesario abordar el tratamiento de ambos problemas para lograr una recuperación y mejoría en general.

La mayoría de los estudios que se realizan sobre el tratamiento del TDAH con fármacos estimulantes muestran que disminuyen el riesgo de trastorno por uso de sustancias por lo que la recomendación general es tratarlo en forma adecuada lo más tempranamente posible una vez diagnosticado.

Por todo lo dicho resulta de suma importancia realizar un diagnóstico precoz conjunto entre psicólogos, logopedas y psiquiatras para poder detectar las comorbilidades y tratarlas adecuadamente con el objetivo de mejorar la calidad de vida y el pronóstico a futuro de los pacientes que consultan por sospecha de padecer de TDAH.

Si se detecta que un trastorno comórbido es secundario al TDAH, es decir que está producido por las dificultades que el TDAH produce al que lo padece, el tratamiento integral del TDAH mejorará la comorbildad.

En ocasiones la comorbilidad produce tanto malestar que deberemos tratar varios trastornos a la vez o incluso en primer lugar los síntomas del trastorno comórbido para que una vez aliviado se pueda abordar el tratamiento del TDAH.

Resulta imprescindible hacer una valoración pormenorizada de cada caso en particular para lograr los mejores resultados por lo que no consideramos que el tratamiento del TDAH deba ser para todos el mismo sino que siempre apuntamos a adaptar las intervenciones terapéuticas necesarias para cada persona.

Patricia Schnirelman
Médico psiquiatra en Unidad Focus

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