Sobre la ansiedad en el TDAH

Antes de hablar sobre la ansiedad en el TDAH, convendría conocer algo más en que consiste la ansiedad.

En primer lugar, entender que la ansiedad es un mecanismo inherente de nuestro organismo que nos permite adaptarnos mejor al medio, que es algo “bueno” y necesario.

Como seres humanos, estamos en constante interacción con el medio en que vivimos (colegio, trabajo, amigos, familia…). El medio es tanto una fuente de oportunidades para satisfacer mis necesidades, como una fuente de riesgos y amenazas. En esencia, la relación del individuo con el medio consiste en acercarme a lo primero y alejarme de lo segundo. Para ello la naturaleza nos ha provisto a nivel neurobiológico de unos sistemas de alerta y de defensa, del que la ansiedad forma parte.

Ante situaciones consideradas amenazantes, de riesgo cierto o probable, la función de la ansiedad es responder advirtiendo y activando al organismo para prepararlo para:

  • luchar, enfrentar o atacar
  • huir del posible peligro o amenaza
  • evitar las situaciones aversivas o temidas
  • activar conductas de sumisión que neutralicen conductas hostiles de otros
  • para buscar apoyo, elementos de seguridad y protección
  • dotarnos de recursos para sortear los riesgos y/o acceder a nuestros objetivos.

En segundo lugar, que se conforma de 3 grandes componentes:

  • Cognitivos: pensamientos automáticos negativos (ej. No voy a poder), anticipaciones amenazantes (ej. Si contesto me gritará), evaluaciones del riesgo (Ej. ¿debería intertarlo?), imágenes importunas [ej. De otros eventos pasados de fracaso), etc.
  • Fisiológicos: activacióndel sistema nervioso autónomo (aumento de frecuencia cardíaca y respiratoria, temblor)
  • Motores y de conducta: inhibición (ej. bloqueo, congelación, defensa) o sobreactivación motora (ej. tensión, huida, evitación, agresividad)

En tercer lugar, que la ansiedad puede ser desencadenada, tanto por estímulos externos o situacionales (ej. examen, exponer un tema ante la clase…), como por estímulos internos al sujeto, tales como pensamientos (ej. “me olvidé los deberes”), sensaciones (ej. corazón acelerado), imágenes (ej. las notas del año pasado, el disgusto de mis padres cuando no saqué las notas que esperaban, las risas de mis compañeros cuando me ridiculizaron la última vez).

Imagen mafalda 1- Post ansiedad Gide

Y finalmente, en cuarto lugar, conocer los márgenes de este fenómeno fisiológico normal y funcional de nuestro organismo que es la ansiedad. Cuando es proporcionada y se manifiesta dentro unos límites, no se aprecian manifestaciones en forma de signos o síntomas de la misma. En cambio cuando sobrepasa determinados límites, se convierte en un problema de salud, impide el bienestar, e interfiere notablemente en las actividades sociales, laborales, o intelectuales, pudiendo limitar la libertad de movimientos y opciones personales. En estos casos no estamos ante un simple problemas de nervios, sino ante un trastorno de ansiedad.

Esto último es una de mis funciones como psiquiatra cuando realizo la evaluación diagnóstica, ya que la forma de ayudar a la persona va a cambiar en función del perfil de dificultades que tenga. De acuerdo con datos de estudios recientes, aproximadamente un 30% de las personas con TDAH tienen uno o más trastornos de ansiedad comórbidos, por lo que es algo que evalúo siempre.

En la aparición y mantenimiento de la ansiedad como trastorno influyen tres grandes grupos de factores: los factores predisposicionales, los factores activadores, y los factores de mantenimiento.

Imagen mafalda 2- Post ansiedad Gide

  • Factores predisposicionales: Con este término nos referimos a variables biológicas y constitucionales, hereditarias o aprendidas a lo largo de la historia del individuo, que  hacen más probable que una persona desarrolle alteraciones de ansiedad si se ve expuesto a situaciones capaces de activarla. Son factores de vulnerabilidad, es decir que cuenten con un sistema de alerta más sensible,  por un lado,  y más complejo de desactivar una vez disparado, por otro. En cierto sentido, son personas que se encuentran regularmente en una especie de pre-alerta que condiciona su disposición hacia el medio -externo o interno-, la advertencia y el  registro  de determinados acontecimientos, y la prefiguración de un tipo de respuestas –defensivas- como más probables. Por ejemplo antecedente de familiares con un trastorno de ansiedad, salud mental de la madre durante la gestación (traumas, duelos, ansiedad o depresión), etc
  • Factores activadores: Con esta expresión nos referimos a aquellos hechos, situaciones o circunstancias que son capaces de activar el sistema de alerta (tanto la preparación para responder como la respuesta propiamente dicha) o bien porque por su naturaleza son amenazantes o porque tras un proceso de evaluación, consciente o automático, determinado por la valoración de qué pasa y cómo nos afecta, por un lado; y qué podemos hacer  frente a ello, por otro, lo evaluamos como amenazante. Por ejemplo pueden ser situaciones de enfermedades, agresión física o verbal, abandono, humillación, fracaso, etc… Las situaciones de estrés por sobreactivación del organismo pueden reducir nuestro margen de activación haciéndonos más vulnerables a las estresores.
    A veces estos factores activadores cumplen las características de provocar una respuesta neurobiológica de trauma, es decir de abrumar el sistema, y precisaran de una técnica especial para abordarlos. Para ello os dejo un pequeño video explicativo, que realicé hace unas semanas para nuestro facebook.
  • Factores de mantenimiento: Este grupo de factores afectan fundamentalmente a aquellos casos en que los problemas originarios de ansiedad no se resuelven satisfactoriamente (ej. compañeros continuan riéndose de mi, sigo sin aprobar un examen, sigo olvidándome de traer los deberes) , o bien cuando la ansiedad alcanza límites de trastorno (ej. estoy tan bloqueado que soy incapaz de ir a clase). Una vez que la ansiedad se manifiesta como problema, debido a los factores activadores, ayudados en más o en menos por los factores predisposicionales, tiene ciertas probabilidades de incrementarse y convertirse en un problema de salud en sí mismo (ej. miedo al miedo, miedo a afrontar un examen por miedo a suspender de nuevo que hace que me bloquee o que mienta a mis padres y les diga que estudié cuando no pude). Estos problemas, que previamente no existían, son debidos a la ansiedad, pero, a su vez, la multiplican, generando un incremento del estado de alerta e indefensión. Este estado a su vez, tendrá secuestrados mis recursos atencionales, cognitivos y conductuales dificultando la gestión de otros programas de acción para los que necesitaría esos recursos (ej. hacer los deberes, planificar la compra). Si esta ansiedad se prolonga en el tiempo afecta severamente a la ejecución de mis otros programas (ej. no puedo hacer las cosas que tendría que hacer) y, a la postre, esas consecuencias pueden convertirse luego en nuevas fuentes de ansiedad.

    Finalmente, dentro de los factores de mantenimiento, hemos de citar las estrategias contraproducentes de afrontamiento: soluciones intentadas, fallidas, que destinadas a regular la ansiedad, sus motivos o sus efectos, no sólo no lo consiguen, si no que contribuyen a su incremento y perpetuación. Estos procedimientos son variados y afectan tanto control de los síntomas, como de  los pensamientos, del medio y de la conducta (ej. controlar el reloj para que me dé suficiente tiempo a estudiar lo que quería, repasar la mochila muchas veces para no olvidarme nada, comprobar con varios compañeros que apunté todos los deberes).

    Será útil para esta fase tener en cuenta el concepto de regulación emocional. Para ello os os dejo con un pequeño video explicativo, que realicé también hace unas semanas para nuestro facebook.

Como veis he ido intentando poner ejemplos de ansiedad que me encuentro en la consulta en el día a día en los chavales y adultos con tdah, y espero os haya ido resonando y os haya ayudado a daros cuenta lo frecuente que es, a la vez de ayudaros a identificar o en vosotros o en conocidos ese límite entre “ansiedad normal” y “trastorno de ansiedad”.

El primer paso es identificar el problema para a continuación empezar a poner solución.

¿Y en qué consisten las soluciones?. En función de la intensidad del problema echaremos mano de las diferentes herramientas que disponemos a nuestro alcance para volver a nuestro margen de activación. Una primera herramienta será la psicoeducación, es decir comprender la naturaleza de la ansiedad y los mecanismos que la perpetúan, y ver que estamos haciendo que la mantiene para dejar de hacerlo, o estar atentos a que cosas hacemos que hace que vuelva a venir, o sencillamente aprender a darme cuenta en que situaciones y cómo se hace presente (ej. En exámenes porque anticipo que voy a fallar, cuando se acerca la fecha de entrega porque pospuse empezar y ahora voy justa de tiempo, etc…) y desarrollar otros recursos. La psicoeducación no se limitará al individuo si no también a su entorno para ver que disminuir las estrategias que puedan estar prepetuando la ansiedad (ej. crítica, exigencia, ansiedad) y potenciar las estrategias que lq puedan disminuir (ej. Apoyo, comunicación, control externo, dar autonomía). También disponemos de técnicas psicoterapéuticas que ayudan a “desactivar” este sistema de alerta que se quedó trabado trabajando al alza, y volverlo a su sitio como puede ser el EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por los Movimientos Oculares) o de terapia cognitivo-conductual. Y claro está, una herramienta que en situaciones nos puede ser también útil es la farmacológica.

Espero os haya sido útil como introducción a este tema y os aporte un mapa más claro sobre este tema.

Dra. Gideoni Fusté
Psiquiatra y psicoterapeuta

Fuente: Baeza Villarroel, J. C. (2008). Clinica de la Ansiedad.

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