Junio 3, 2014

Psiquiatría

Desde el área de psiquiatría de Unidad Focus, realizamos dos tareas principalmente en torno al TDAH y a los problemas y trastornos acompañantes: diagnóstico y tratamiento.

El primer paso será completar el diagnóstico ya realizado por Javier de TDAH y/o por Andrea de trastornos del aprendizaje valorando la presencia de otros síntomas asociados.

El balance entre los recursos emocionales de los que disponga la persona, las experiencias que haya vivido, y la tendencia por estrategias de personalidad influirán en la aparición, en personas con TDAH, de problemas de tipo emocional como inseguridad, vulnerabilidad al rechazo que podrán originar síntomas por un mecanismo interiorizante (ansiedad y preocupación por exámenes, elevada autoexigencia) o por un mecanismo exteriorizante (oposicionismo, tendencia al enfado).

Cabrá distinguir, ya que el tratamiento será diferente, los problemas emocionales derivados del TDAH, de los trastornos comórbidos o coexistentes como el Trastorno negativista desafiante, los Trastornos por Estrés Postraumático, los Trastornos del estado de ánimo, los Trastornos de ansiedad y los Trastornos por abuso de sustancias.

A menudo, para la persona, el proceso del diagnóstico de las comorbilidades sigue el mismo proceso de dificultad en reconocimiento, asunción, alivio y empoderamiento con recursos que supuso el diagnóstico de TDAH, y permite a la persona irse conociendo y explicándose sus síntomas, para así enfocar el tratamiento en la resolución de los mismos.

El segundo paso consiste en el tratamiento.

Es aquí donde mi trayectoria y mi visión amplia del abordaje de los síntomas tanto desde la psiquiatría como especialidad médica como desde las diferentes corrientes de la psicología, configuran un método propio, holístico y sistémico de individualizar cada tratamiento.

Para ello me sirvo de la evidencia científica alrededor de la psicofarmacología escogiendo y modificando los fármacos que mejor se ajusten a cada persona y educándolos en su uso, así como hago uso de herramientas psicoterapéuticas que se nutren de numerosas corrientes como la terapia cognitivo-conductual, la terapia gestalt, la programación neurolingüística, la EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing) y la Terapia Sensoriomotriz que tienen en cuenta tanto las cogniciones, las emociones como el cuerpo.