Preguntas indispensables, respuestas ambiguas

Preguntas indispensables, respuestas ambiguas

En consulta, en el primer encuentro entre la logopeda y los padres suelen hacerse unas cuestiones. Hoy os hablaremos de la “típica” pregunta de las logopedas: 

¿Cuándo dijo sus primeras palabras? 

  • Pronto. 
  • A los 5 meses, ¿no? (y os miráis) 
  • Empezó a andar al año y a los 2 a hablar, “al año andarás lo que a los dos hablarás”. 
  • Tarde. 
  • No lo recuerdo. 
  • Ya cuando empezó en el colegio hablaba… (dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul). 

Muchas madres y muchos padres estaréis cansados de responder esta pregunta cuando acudís a la consulta del logopeda. 

Es una pregunta de rigor que cualquier profesional que se precie debe realizar cuando tenéis dudas en el desarrollo de vuestra criatura. 

¿Por qué? ¿Por qué os hacemos esta pregunta? 

Es muy complicado recordar cada hito del desarrollo de nuestros hijos y de nuestras hijas y más aún cuando se trata del habla. Una vez empiezan a decir sus primeras palabras ya no hay marcha atrás y continúan hablando, preguntando, curioseando,… hasta la adolescencia, en la que misteriosamente, ya no nos interesa compartirlo todo con nuestros progenitores. 

Pero, vuelvo a preguntar ¿por qué? 

Es importante conocer este hecho para nosotras porque nos puede dar pistas de si tardó en hablar, si dijo sus primeras palabras antes del año, si no pronunció ninguna hasta infantil o incluso si hubo un retroceso o estancamiento en su habla. 

¿A qué puede ser debido que nuestro retoño no hable? 

  • En algunas ocasiones puede ser debido a un entorno en el que no se estimula demasiado, es decir, entendemos siempre lo que quiere decir aunque no diga ni “a” o solo con que nos señale, cuando nos coge de la mano y nos lleva hacia lo que quiere, cuando no le decimos qué estamos haciendo, a donde vamos... En estas ocasiones, se trata de un ambiente donde el entorno del niño o de la niña comprende lo que desea expresar aunque no hable, como su entorno entiende lo que quiere expresar o lo que está demandando el niño o la niña no necesita recurrir al habla para comunicarse. 
  • En otras ocasiones puede darse un retraso del desarrollo del lenguaje. En este caso son niños que adquieren las habilidades lingüísticas con unos meses de diferencia en comparación con su grupo de edad, pero que finalmente con la estimulación adecuada a los 5 años superan estas dificultades en el lenguaje.
  • Y otras veces puede ser señal de un posible trastorno del neurodesarrollo, ya sea:  

TDL (trastorno del desarrollo del lenguaje, antes conocido como trastorno específico del lenguaje -TEL-), en este trastorno podemos encontrarnos con niños o niñas que empiezan a hablar más tarde que su grupo de edad, con dificultades en varias áreas de lenguaje, principalmente en la parte gramatical y léxico-semántica.  

Altas capacidadesniños y niñas que pueden desarrollar sus habilidades lingüísticas de manera precoz, pueden tener intereses restringidos y/o poco habituales a su edad, un inicio en el aprendizaje de la escritura, de matemáticas, … anterior al de sus compañeros, entre otras muchas características.   

TEA (trastorno del espectro de autismo) niños y niñas con posibles dificultades para adquirir el lenguaje. Pueden verse afectadas varias áreas, aunque sus dificultades principales suelen encontrarse en la interacción social, mientras mantienen un lenguaje formal adecuado. En otras ocasiones pueden no desarrollar un lenguaje verbal y/o tener dificultades para interpretar y utilizar este tipo de lenguaje. 

¿Qué hacemos? 

En cualquiera de estas situaciones, siempre, siempre, siempre, debemos acudir a una profesional, en este caso, a una profesional especialista en lenguaje. 

¿Cuándo pedir ayuda 

Cuando sospechamos que algo no va bien en el desarrollo de nuestro hijo o de nuestra hija. 

Esta pregunta entre muchas otras, la tendremos que contestar para que estas profesionales sepan a donde dirigir sus sospechas cuando conozcan a nuestra pequeña o a nuestro pequeño 

Ellas nos dirán qué podemos hacer. Si tenemos que preocuparnos. Si tenemos que ponernos manos a la obra, ya sea dándoos pautas para estimular su lenguaje, ofreciendo soluciones que podemos aplicar en nuestro día a día… Porque cuando hay unas dificultades que requieren de nuestra atención, estas orientaciones nos ayudarán a mejorar y potenciar el lenguaje de nuestra hija o de nuestro hijo a partir de nuestro trabajo conjunto. 

Ante cualquier duda sobre el desarrollo de nuestro hijo o hija, cuando vemos que algo no “encaja”, no solo en el habla, es mejor preguntar y asegurarse, que esperar, aunque nos hagan la típica pregunta del logopeda.

Sara Pérez del Río

Logopeda en Unidad Focus

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