Pautas dirigidas a la adaptación de exámenes II

Como su propio nombre indica, en el artículo Pautas dirigidas a profesores para la adaptación de exámenes, expuse una serie de pautas para adaptar estas pruebas de evaluación. Con la adaptación de exámenes lo que se pretende es que la evaluación se ajuste a las necesidades del alumno NEAE (alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo). Las pautas que aparecen en el ya mencionado artículo son pautas extraídas de la Guía de actuaciones educativas en el ámbito de la comunicación y el lenguaje de Acosta y Moreno y, aunque son exhaustivas, son demasiado generales; por lo que, he pensado que sería útil explicar y ejemplificar cada una de ellas.

Empezaré por las pautas generales para la realización de los exámenes:

  • Evitar que el examen tenga todo el peso de la nota final.
    Esta pauta es bastante fácil de poner en práctica. El examen es uno de los muchos instrumentos de evaluación que existen y, por ello, no debería recaer en él toda la nota final. El examen puede valer el 50% de la nota y repartir el otro 50% en la realización de diversas tareas como deberes, exposiciones orales, trabajos y proyectos. Muchos profesores suelen evaluar también el comportamiento en clase y, aunque la medida se hace de buena fe, en el caso de estos alumnos puede jugar en su contra, ya que por los diversos trastornos que padecen no son capaces de tener una atención sostenida, tienen problemas de comprensión del lenguaje o hipercinestesia, lo que se traduce en comportamientos disruptivos, falta de atención o falta de participación en el aula.
  • Trabajar antes de la prueba con modelos de examen.
    Esta pauta también es muy fácil de llevarla a cabo. Es curioso como las clases se centran en explicar el contenido que entrará en el examen, pero son muy pocos los profesores que dan modelos de examen para que los alumnos puedan realizar simulacros fuera del aula. Es muy importante que el alumno esté familiarizado con el modelo de examen porque esto le ayudará a estudiar de una manera más productiva.
  • Procurar que los exámenes sean en las tres primeras horas del día, porque el rendimiento del alumno desciende hacia las últimas horas del día por el esfuerzo que deben realizar.
    Esta medida puede ser más difícil de aplicar porque el horario escolar se fija al inicio del curso. Una posible solución sería pedir a algún compañero que dejara hacer el examen en su hora de clase. Otra posible solución es participar activamente en la creación de los horarios. Pongamos el ejemplo de que el profesor da clase de biología a 1ºESO A y los lunes tiene a este grupo a última hora de la mañana. Si el profesor se involucra en la realización de los horarios, podría pedir que los miércoles los tuviera antes del recreo. De este modo, a la hora de marcar la fecha del examen, se puede fijar para el día en el que la clase es antes del recreo.
  • Intentar que los exámenes se hallen espaciados en el tiempo y evitar que coincidan dos en el mismo día.
    Esta medida requiere de la colaboración de todo el equipo docente. Para coordinar el calendario de exámenes, una muy buena opción es dejar un calendario en clase e ir anotando los exámenes que se vayan poniendo. Así, los profesores saben cuándo son los otros exámenes y pueden fijar los suyos con un tiempo de diferencia.
  • Dar más tiempo del necesario para la realización del examen.
    Para esta pauta, hay varias opciones. La primera es pedir al profesor de la siguiente asignatura o que deje al alumno acabar el examen en su clase o pedirle permiso para que el alumno vaya con el profesor a su siguiente clase y acabar allí el examen. Cuando ninguna de las dos opciones sea posible, se le puede indicar qué preguntas son las más importantes para que haga estas primero y se asegure más puntos en el examen.
  • La hoja del examen puede contener un cuadro en uno de los márgenes superiores para que el alumno pueda anotar información importante para la realización del examen.
    Si por razones de tipografía o de espacio, no es posible destinar parte de la hoja para que el alumno haga sus anotaciones, lo que sí se le puede dar es una hoja que pueda utilizar como borrador en la que pueda anotar toda aquella información que necesite. Hay que tener en cuenta que muchos de estos alumnos llegan al examen con mucha información en la cabeza que necesitan “expulsar” para, posteriormente, ordenarla. En la mayoría de las veces les suele llevar un tiempo ponerlas en orden, de ahí la importancia de que se le dé más tiempo para realizar la prueba.
  • Ofrecer un ejemplo de respuesta siempre que sea posible.
    Si en el examen no se puede ofrecer un ejemplo de respuesta, esta medida se puede poner en práctica al entregar modelos de exámenes. De esta manera, el alumno no solo tiene un modelo de cómo será el examen, sino también un modelo de respuesta.
  • Valorar el contenido por encima de la forma en la que expresa la información.
    De sobra es sabido que a los alumnos NEAE solo se les puede descontar un punto por las faltas de ortografía. Además de esto, es importante que el profesor priorice en lo que quiere decir el alumno a cómo lo dice. A lo largo de mi trayectoria profesional, me he encontrado con profesores que hacen exámenes de preguntas de desarrollo y en las que valoran no solo la información del tema, sino también la expresión escrita (ortografía, puntuación, redacción, etc.). Es comprensible que estos criterios formen parte de la evaluación pero lo que se pide es que, simplemente, le den más valor al contenido.
  • Apoyar los enunciados con gráficos e imágenes.
    Siempre que sea posible, es beneficioso para el alumno que en el enunciado se incluya alguna imagen o gráfico que ayude a la comprensión de este. Esta pauta ayuda a aquellos alumnos con TDAH porque, muchas veces no es que tengan problemas de compresión, es que no leen los enunciados y un gráfico o una imagen capta más su atención. También es una pauta que ayuda mucho a los alumnos com problemas de comprensión o trastornos del lenguaje porque el gráfico y la imagen les ayudan a descodificar la información que aparece en las palabras de los enunciados.
  • Evitar la corrección ortográfica estricta.
    En una de las pautas que se han explicado anteriormente, se ponía de relieve primar el contenido sobre la forma y ya adelanté que a los alumnos NEAE solamente se les puede bajar un punto por faltas de ortografía. Sé que esto es más difícil en los exámenes de preguntas de desarrollo pero, si el alumno ve que, aun sabiendo el contenido, suspende el examen debido a las faltas de ortografía, lo que se conseguirá es que pierda interés por la asignatura y que tampoco estudie el contenido. Y lo que tiene que primar es la motivación y la capacidad de aprendizaje del alumno.
  • Supervisar el desarrollo del examen y asegurarse de que comprende aquello que tiene que realizar en cada tarea.
    Si en los enunciados del examen no hay ningún gráfico o imagen que ayuden a su comprensión, lo que puede ocurrir es que estos alumnos no entiendan qué tienen que hacer y, aunque muchos se lo preguntarán al profesor, otros no lo harán porque tampoco saben formular la pregunta. Por lo que es de vital importancia que el profesor vea si el alumno está contestando las preguntas y, si es así, vea cómo las está contestando. Y, en caso de que el alumno no esté escribiendo la respuesta, reformularle el enunciado y explicarle lo que tiene que responder.
  • Supervisar que han respondido todo antes de que entreguen el examen. Suelen dejar preguntas en blanco e incluso se olvidan de responder algún apartado.
    Esta pauta se puede aplicar a medida que el alumno esté haciendo el examen. Acercarse cada poco al alumno y ver si ha contestado a todas las preguntas y, al mismo tiempo, ver si han contestado aquello que se le pedía. En caso de que no hayan hecho alguna pregunta o apartado, preguntarles por qué. A veces simplemente no los ven y pasan a la siguiente pregunta y otras no entienden los enunciados, por lo que hay que explicárselos.
  • Recordar al alumno que revise el examen antes de entregarlo.
    Esta pauta se puede unir con la anterior y, en caso de que el profesor haya ido supervisando la realización del examen, ya no hará falta recordar al alumno que lo revise. En caso de que no sea así, unos 10 minutos antes de que se acabe el tiempo, pedirle que lea otra vez las preguntas para ver si hay algo que quisiera cambiar, añadir o quitar.
  • Ayudar a reconducir la atención si el alumno tiene dificultades para centrarse en la realización de la prueba.
    En general, tanto para las clases como para los exámenes, lo ideal es que el alumno NEAE se siente delante para que el profesor pueda hacer un seguimiento mucho más exhaustivo. De este modo, podrá ver si el alumno está haciendo el examen, cómo lo está haciendo y, en caso de que no lo esté, ayudarle a focalizar de nuevo su atención en la realización de este.
  • Durante la entrega del examen corregido, explicar los errores que ha cometido para que pueda aprender de ellos.
    Es fundamental que en la corrección del examen, el alumno no vea solo qué ha fallado, sino que también reciba una explicación de por qué ha fallado y qué tendría que haber puesto. Si anteriormente se ha dado un modelo de examen, el alumno podrá comparar sus respuestas con las de este modelo. En caso de no ser así, el profesor le puede dar la explicación en esa misma clase o, en caso de no haber tiempo, en el recreo o después de clase. También se le puede pedir al alumno que rehaga las preguntas qué ha fallado en casa para que intente dar respuestas mucho más adecuadas.

Lara Gil
Profesora de apoyo

Bibliografía:
Acosta, V. y Moreno, A. (2007). Guía de actuaciones educativas en el ámbito de la comunicación y el lenguaje. Consejería de Educación, Universidades, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias. Dirección general de ordenación e innovación educativa.

Atelga (Asociación TEL Galicia, 2014). Trastorno Específico del Lenguaje. Guía para la intervención en el ámbito educativo. Asociación TEL Galicia.

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