No puedo dejar de hacerlo ¿Tendré TOC?

No puedo dejar de hacerlo ¿Tendré TOC?

¿Habré apagado la luz? Si… ¿Pero, la habré apagado?,  A ver…..Volvamos a casa…  Ah! Está apagada. Ahora puedo irme.  ¿Y la puerta?  Creo que no quedó bien cerrada. Por las dudas voy a ver.  ¡Si, está bien cerrada!  Viene el bus en cinco minutos, llego justo al trabajo. La puerta… ¿Habrá quedado bien cerrada? ¿Y la luz? Seguro que quedó encendida. Por las dudas vuelvo…

El trastorno obsesivo compulsivo más conocido como TOC es un problema de salud mental que implica una enorme carga de sufrimiento tanto para aquel que lo padece como para las personas con las que convive.  Dado que una parte importante de los pacientes ocultan sus síntomas durante años o no llegan a reconocerlo como un padecimiento  su diagnóstico y tratamiento frecuentemente  se retrasa.

Por otra parte, en la mayoría de los casos, existen en forma subyacente  muchos síntomas que suelen formar parte de la personalidad  lo que hace que, a diferencia de otros trastornos, éste no se presente en forma súbita sino que se vaya desarrollando de forma gradual y que tanto para el paciente como su familia resulte difícil poder determinar en qué momento algo que parece formar parte de una manera de ser se transforma en un padecimiento que interfiere en la vida.

Forma parte de los llamados trastornos de ansiedad y ocurre en aproximadamente 2 a 3 de cada 100 personas.

Es una patología en la que intervienen factores genéticos y ambientales. También hay factores que pueden intervenir en la etapa anterior y posterior al nacimiento (perinatales) y que sumadas a diversas circunstancias vitales podrían favorecer su aparición.

Los síntomas obsesivos compulsivos aislados se presentan muy frecuentemente en la vida cotidiana pero los pacientes con TOC viven prisioneros de sus síntomas en los que dilapidan muchas horas por día y gran cantidad de energía.

Según la clasificación actual de los trastornos mentales, los criterios necesarios para diagnosticar un trastorno obsesivo compulsivo son la presencia  de obsesiones, compulsiones o ambas. Para comprender de qué se tratan vamos a explicar lo que implican.

¿Qué son las obsesiones?

Las obsesiones son pensamientos, imágenes  o impulsos que se imponen de manera involuntaria y recurrente, son experimentados como intrusivos y, aun sabiendo que no tienen razón de ser,  producen un intenso malestar y se presentan con una fuerza tal que impiden ser ignoradas.

¿Qué son las compulsiones?

Muchas personas con el fin de intentar suprimir estas ideas, aliviar la intensa ansiedad que le generan o para evitar algún acontecimiento temido que suponga un riesgo tanto para su propia persona como para la de sus afectos más cercanos  realizan lo que se da en llamar compulsiones que son comportamientos tales como lavarse las manos, comprobar cosas, ordenar, clasificar (entre otros muchos ejemplos), o actos mentales repetitivos como contar, rezar o repetir palabras.

Estos comportamientos o actos no guardan necesariamente una relación real ni tienen una conexión directa con el contenido de las obsesiones que se intentan neutralizar.

Una compulsión podría ser lavarse las manos o el cuerpo en forma excesiva en respuesta a la obsesión de limpieza ante la idea de sentirse sucio; aquí habría una relación entre ambos. Otro caso podría ser comprobar si las puertas, llaves de luz o gas están bien cerradas porque si no mi madre podría tener un accidente volviendo a casa desde el trabajo. Aquí es importante destacar la característica de poseer pensamiento mágico  ya que realmente piensa que pueden ocurrir situaciones de desgracia a distancia si no ejecuta sus conductas de determinada manera u orden, lo que hace que tomen la forma de rituales que no pueden dejar de realizarse.

¿Cómo se define el TOC?

El TOC se define por la presencia de estos síntomas más el reconocimiento, en algún momento  de su evolución, de que las obsesiones o compulsiones generan un alto nivel de malestar y de que los síntomas exceden los hábitos normales produciendo un deterioro en su calidad de vida, interfiriendo en lo laboral, académico o social. Resulta fundamental además considerar la resistencia que el paciente opone a los síntomas sin lograr controlarlos, lo que aumenta aún más su malestar

Todo ello hace que además de los síntomas del propio trastorno es común que se presenten otros derivados de ellos, como ansiedad, depresión, irritabilidad o fobias.

¿Cómo se trata el TOC?

El tratamiento del TOC comprende un abordaje psicológico que puede bastar para mejorar los síntomas cuando estos son leves o cuando se presentan por períodos intercalados con tiempos en los que estos desaparecen, aunque en la mayoría  de los pacientes es necesario además un tratamiento farmacológico sobre todo para disminuir los síntomas de ansiedad y así poder posteriormente realizar el tratamiento psicológico que el profesional considere adecuado en cada caso, teniendo en cuenta de que en ocasiones se trata de un trastorno que se va a presentar en forma crónica aunque pueden lograrse buenos resultados proporcionando alivio al sufrimiento que el TOC implica.

Patricia Schnirelman

Médico en Unidad Focus

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