junio 7, 2019

Lucia logopeda en Unidad Focus

Como la mayoría de mis compañeros de colegio tenía muy claro qué quería estudiar al terminar el bachillerato. Me visualizaba en los pasillos de la facultad y en ese trabajo ideal con toda claridad.

Desafortunadamente no encontré lo que buscaba en esa supuesta carrera soñada, por lo que buscando otras opciones decidí empezar Logopedia.

Y ahí estaba esperándome mi vocación.

Existe una tendencia a reducir la logopedia a “enseñar la R” o a “hablar bien” y se nos olvida que el lenguaje no es únicamente el habla. El lenguaje engloba una serie de procesos que nos permite descifrar el mensaje, comprenderlo y ser capaz de dar una respuesta a dicho mensaje, ya sea a nivel oral, escrito e incluso de manera no verbal. Por lo que el lenguaje se trata de una serie de procesos neurológicos complejos en los que cualquier interferencia puede causar muchas dificultades en la vida y desarrollo de las personas.

A la hora de trabajar mi prioridad es la comodidad del paciente, lograr crear un clima de confianza y seguridad donde puedan abrirse y sentirse cómodos a la hora de trabajar. En especial con los niños intento que las actividades sean lo más lúdicas posibles y se alejen de ese concepto de “fichas” o “deberes” con los que se les satura todos los días.

Además del trabajo a nivel individual es muy importante colaborar estrechamente con la familia y con los ambientes más cercanos, como los centros escolares. Ayudarles a comprender las dificultades que existen sobre todo a nivel de aprendizaje y trabajar juntos con el mismo objetivo es primordial no sólo para conseguir avances académicos sino para evitar posibles daños que se puedan causar a nivel psicológico y emocional en los niños.