Los tatuajes de la dislexia

Nunca se me dio bien castellano…Tierra trágame…Me va a tocar y no sé por donde van…me he perdido…están llegando a mí…Siempre lo hago mal…como no se van a reír de mí si siempre fallo en alguna palabra…ni siquiera he comprendido lo que acabo de leer.

Estas líneas representan los pensamientos de un chico de primer ciclo de educación secundaria (ESO) durante una actividad de lectura compartida en voz alta, en la clase de lengua castellana.

A través de la transcripción de estos pensamientos podemos empatizar con él y sentir como su ansiedad va en aumento a medida que se acerca su turno de lectura en voz alta, no tiene confianza en sus capacidades y en que puede resolver con éxito la tarea, se adelanta a los juicios que los demás pueden hacer de él, se frustra ante actividades de lectura, ante las que anticipa su fracaso,… Este es el revoloteo emocional de un chico con dislexia, que desconoce su dislexia.

miedo-hablar-publico

Viendo su diálogo interno, lo que se dice a sí mismo y siente, somos capaces de comprender mejor sus dificultades en la lectura.

Este chico es disléxico, y sus procesos de lectura funcionan con una menor eficacia, rinde menos que la mayoría de su clase, para él, menos que todos, y una tarea que contiene lectura y escritura cuesta mucho más que una tarea oral; además, suele confundirse al leer algunas palabras, sobretodo aquellas que son más raras o menos frecuentes para él; lee despacio y de forma entrecortada, destacando cada palabra en la frase leída; cuando termina su lectura, tiene la sensación de que no se ha enterado de nada o de poco.

Este chico es alumno de educación secundaria. En este nivel escolar podríamos decir que un 95% de la materia, explicaciones, aprendizajes,…se presentan y expresan mediante la lectura y la escritura. Si nos inventamos un paralelismo con este dato, también podríamos atrevernos a insinuar que un 95% de los contenidos que le llegan, lo hacen por una vía de acceso más limitada para él, por lo que su aprendizaje se ve entonces limitado.

Pongámonos además en su misma piel en el salón de su casa:

Ha llegado hace una hora del instituto, ha comido rápida y tímidamente, luego ha recogido todo para irse a jugar a la PlayStation en su salón y desconectar un rato del esfuerzo mental del día.
Sus padres le recuerdan que debería hacer cosas más productivas como leer un libro, el que quiera, ya que necesita mejorar su lectura y aprender más vocabulario.
Él parece no escuchar, está cansado de no sentirse comprendido:
Sé lo importante que es leer y que tengo que mejorar. ¡Todos me lo decís!… ¡Me esfuerzo mucho para comprender y seguir el ritmo de la clase cada mañana y ahora solo quiero hacer algo en lo que sé que no voy a fallar!.

pasos-fomentar-odio-lectura_1_1333777

Tenemos una buena noticia: la dislexia puede identificarse de forma temprana, intervenirse y mejorar.

El identificar la dislexia permite al chico o chica disléxico entenderse, COMPRENDER el porqué le cuesta más que al resto, el porqué de sus errores al leer, el porqué de su cansancio y sensación de sobreesfuerzo, el porqué le cuesta comprender lo que dicen las palabras en los libros…EVITANDO que todas estas cogniciones que hemos leído se tatúen en su autoestima en forma de otras etiquetas que sí son peyorativas, como “tonto” o “vago”.

La dislexia no es sólo un trastorno de lectura, también afecta a la persona y su mundo emocional, la visión que tiene de sí mismo y de lo que los demás esperan de él.

Cuando detectamos dificultades de aprendizaje, como es la dislexia, es importante valorar también la huella emocional y los diferentes tatuajes que han dejado todas las experiencias vividas en torno a la lectura y escritura a lo largo de su vida. El camino está el reinventar y redibujar estos tatuajes por otros positivos que sí apoyen al desarrollo y aprendizaje.

Andrea Castro, logopeda en Unidad Focus

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *