Los exámenes a examen

El artículo Y mi hijo ¿aprobará los exámenes? publicado el 29 de enero de 2015 acababa con la reflexión de que si los exámenes eran el mejor método para evaluar que los alumnos hubieran asimilado los contenidos de las diferentes asignaturas y prometí que abordaría este tema en otro momento y ese momento ha llegado.

Como ya se ha comentado en varios artículos, si bastara con que el alumno se supiera el contenido

¿por qué hay muchos alumnos que no logran aprobar estas pruebas? ¿Por qué los diferentes academias y gabinetes, entre ellos Unidad Focus, han tenido que crear talleres para enseñar a los alumnos a aprobarlos?

Porque para aprobar un examen no solo es necesario aprenderse los temas que entran, sino que el alumno también tiene que saber gestionar la ansiedad y los nervios que tantas malas pasadas les juegan. Además, para una gran mayoría, el nivel de ansiedad no disminuye al ir haciendo cada vez más exámenes, sino todo lo contrario, porque nunca llegan a sentirse seguros al hacer uno de ellos.

Así, sería lógico creer que, si el examen no evalúa el contenido que se saben los alumnos y encima incrementa su nivel de ansiedad, habría que cambiar de método de evaluación. Entonces, ¿por qué no se hace? Muchos profesores alegan que no conocen otras formas de evaluar pero honestamente creo que es una excusa muy barata, ya que cada vez hay más bibliografía sobre las nuevas metodologías de enseñanza, de aprendizaje y de evaluación, y que es cuestión de actitud. (Es paradójico encontrarse con profesores que se quejan de que sus estudiantes tienen falta de actitud cuando ellos son los primeros que carecen de ella.)

Algunos profesionales de la educación también afirman que los docentes se muestran reticentes a emplear otros métodos de evaluación, debido a que llevan empleando ese método toda su trayectoria y cambiarlo por otro resulta complicado. Algo que es totalmente cierto, pero ¿al principio, no le resulta difícil al alumno pasar de analizar en caja a analizar en árbol? Y ¿qué suelen decir los profesores? Que hay que hacer mucha práctica para acostumbrarse. Entonces, no pueden dar este consejo y después no aplicárselo a ellos mismos. Desde luego, que es mucho más cómodo poner los modelos de examen que uno hace cada cierto tiempo pero, si se pretende que el alumno se esfuerce y se involucre en el aula, el profesor debe ser el primero que lo haga e investigar sobre nuevas metodologías y salir de la zona de confort es el primero paso.

Además, también he llegado a escuchar excusas de que la LOMCE les obliga a evaluar una serie de variables de manera objetiva. Por ejemplo, en un examen de matemáticas, sería evaluable si el alumno lleva o no la calculadora o, en un examen de EF, si el alumno lleva el chándal. Sin embargo, aquellos que ponen esta excusa no se dan cuenta de que en las exposiciones orales, los portafolios, los debates, los proyectos, etc., también se pueden evaluar los parámetros que les piden de manera objetiva.

Por último, es necesario destacar que cambiar el método de evaluación es una labor de toda la comunidad docente: de los profesores, de los profesionales externos a los centros (pedagogos, psicopedagogos, logopedas, profesores de apoyo, psicólogos, etc.) y de las familias porque, si no remamos todos juntos hacia una misma dirección, nos estaremos boicoteando los unos a los otros y no se conseguirá ningún avance.

Lara Gil Robla
Profesora en Unidad Focus

López Frías, B. e Hijonosa Kleen, E. (2000). Evaluación del aprendizaje. Alternativas y nuevos desarrollos. México: Editorial Trillas. Recuperado el 10 de agosto del 2017, de Red Escolar ILCE:

No al fracaso escolar. (2015) ¿Es necesario hacer exámenes para evaluar? Recuperado el 10 de agosto del 2017 de: 

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