La violencia de género

La violencia de género

La violencia de género no es un problema que afecte únicamente al ámbito privado del hogar, sino que es un símbolo de las desigualdades de poder entre hombres y mujeres.

A nivel internacional, la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer define la violencia de género como

todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada”.

Tipos de violencia

  • Maltrato físico: uso deliberado de la fuerza, golpes, empujones, palizas, heridas, etc., así como amenazas de provocar dicho daño.
  • Maltrato psicológico: insultos, humillaciones, vejaciones, amenazas, chantaje emocional, etc., que pueden ser expresados de forma abierta o encubierta.
  • Maltrato social y ambiental: el control sobre la vida social de la víctima, la reclusión o prohibición de relacionarse, el abuso y humillaciones en público, el deterioro del entorno en forma de suciedad, rotura de objetos, etc.
  • Maltrato económico: control del aspecto económico de la víctima, restringir o prohibir decisiones sobre el patrimonio o el dinero, controlar sus bienes, etc.
  • Maltrato sexual: son acciones que obligan a una persona a mantener intimidad sexual forzada (intimidación, coacción o limitación de la voluntad personal).

La escalada de la violencia

Tanto como profesionales como personas que podemos conocer a alguien que padece o ha padecido una situación así, a veces nos puede resultar complejo el entender cómo se ha podido producir esta situación y en qué punto está la persona. Se puede ejemplificar con la metáfora de la rana hervida:

¿cómo consigues hervir una rana viva en agua caliente? Pues imagínate que tienes agua hirviendo y tiras una rana, ¿qué haría la rana? Efectivamente, saldrá del cazo porque notará el peligro y se irá. En cambio, si pones la rana en agua templadita, donde esté a gusto, la rana estará bañándose tranquilamente. Así, poco a poco, puedes ir subiendo la temperatura, muy poco a poco, tardando el tiempo que sea necesario. La rana no notaré la subida como algo peligroso, por lo que se quedará en el cazo y, cuando quiera salir porque ya se está hirviendo, tendrá los músculos tan relajados y estará tan cansada del calor que no tendrá la fuerza suficiente para poder salir.

Esto que acabamos de ejemplificar es lo que se conoce como la escalada de la violencia, un proceso paulatino y ascendente en el que la frecuencia e intensidad de las agresiones se va incrementando a lo largo de un período de tiempo prolongado.

Dado que el maltrato es un tipo de violencia que se va realizando de forma progresiva. En las primeras etapas, el agresor realiza un maltrato psicológico muy sutil que es aceptado por la otra persona, ya que no se le da importancia. Un ejemplo de inicio de maltrato, junto con un excesivo cuidado de la persona puede serme preocupas que vayas sola, cómo si esa persona no se supiera defender y no se hubiera defendido nunca.

Cuando el maltrato está algo más avanzado se puede reflejar cuando una pareja diceno me gusta que salgas con esta persona”. En sí, no es una frase que nos haga saltar las alarmas, pero diferentes frases de estas juntas dan un mensaje implícito: yo sé con quién tienes que salir, como vestir, como comportarte y como pensar.

Así, a medida que la víctima va aceptando los límites de la otra persona, esta va incrementándolos, llegando a la violencia psicológica más evidente “es que eres una puta, ¿ves lo que me haces hacer? o llegando a la violencia física. En un inicio, la violencia física no se aceptaría, pero al ser tan progresivo e insidioso, la persona no se da cuenta de que está siendo víctima y, cuando se da cuenta, es muy complicado salir de ahí. Fijémonos también que este tipo de relación, donde uno marca lo que tiene que hacer el otro, también está influenciada por el concepto de amor romántico social “yo soy tuyo y tú eres mía y, como eres mía, puedo hacer lo que quiera contigo. Esta forma de pensar, despoja a la victima de emociones, pensamientos, deseos y, de forma implícita, hace que interprete que todo lo que hace el agresor es por su bien y, por ende, que ella tiene que hacer todo lo que esté en su mano por garantizar el bien de él.

Etapas del ciclo de la violencia

Así, se han diferenciado tres etapas del ciclo de la violencia que suelen irse repitiendo hasta que desaparece la última o salen de esta espiral:

  • Fase de acumulación de tensión.

La agresión no empieza con el primer golpe, generalmente ha habido un período donde ha aparecido el abuso psicológico más sutil (desconsideraciones, menosprecios, rechazos…) que debilita la autoestima de la víctima: “me preocupa que vayas por ahí sola”, “me pongo celoso porque te quiero”, … Aquí, los estereotipos de género y del amor romántico ejercen un peso importante, como el hecho de que se consideren certeras frases como “sin ti no soy nada”, “eres mío/a y yo soy tuyo/a”, “eres mi media naranja”, etc o la idea de que el hombre tiene que proteger a la mujer.

De una forma indirecta y, la mayor parte de las veces inconsciente, el maltratador va consiguiendo reducir las capacidades defensivas y críticas de la víctima y ésta no se considera como tal. A la vez que se reducen las defensas de la víctima se incrementa la autoridad y poder del agresor, produciéndose una serie de medidas que consiguen manejar el ambiente de tensión que la llevan a la sumisión y a la incapacidad de reaccionar ante esta situación.

 

  • Fase de explosión violenta

Se caracteriza como una descarga incontrolada de las tensiones que se han ido acumulando.

La meta que busca el agresor es compleja y, en ocasiones, inconsciente. Además de buscar “dar una lección a su pareja” también tiene como fin marcar un precedente de poder, buscando inhibir su propia inseguridad.

Esta etapa suele ser más breve que las otras dos, siendo la falta de control y la mayor intensidad de la violencia lo que diferencian esta fase de la anterior. Además, esta fase es la que prolonga el maltrato, puesto que genera en la víctima la sensación de miedo y peligro.

En algunos casos, esta etapa no se llega a producir o tarda mucho en hacerlo lo que hace que sea mucho más difícil identificar la situación de maltrato y hace que la víctima minimice en mayor medida la violencia.

 

  • Fase de “luna de miel”

Una vez ocurrido el episodio violento, el agresor muestra amabilidad, complacencia, prometiendo que va a cambiar por miedo a ser abandonado; defendiendo su actuación “había bebido”, “estaba pasando un mal momento”, “tengo problemas en el trabajo…”; y/o descargando la responsabilidad sobre la víctima “yo no quería golpearte, han sido la circunstancias”, “no sé qué ocurrió, pero es que no puedes ponerme en esta situación”.

Esta fase es un momento de confusión para la víctima al experimentar los aspectos positivos de la relación de pareja, uniendo el castigo al amor que siente con la esperanza de que va a cambiar.

Muchas veces el propio contexto social ha generado una serie de mitos que justifican al agresor, minimizan la agresión y responsabilizan a la mujer. Estos mitos tienden a defender dos argumentos básicos: el primero, que lo que está sucediendo no es tan grave y el segundo hace referencia a que la mujer que continúa en la relación lo hace porque le gusta. Sin embargo, la realidad es bastante diferente.

“Soy feminista, soy científica, una mujer fuerte, independiente, … ¿cómo ha podido pasarme esto? ¿Cómo no he podido verlo antes? Porque te trataba bien al principio y los días buenos, no somos estúpidas, no nos enamoramos de un maltratador, nos enamoramos de alguien que nos hace reír, sentirnos deseadas, queridas, consideradas. Lo bueno compensaba lo malo, hasta que no lo hizo”. – Anatomía de Grey

Son muchos los motivos por los que las personas que sufren violencia no ponen fin a la situación: miedo, vergüenza, dependencia económica o afectiva, los hijos, la falta de seguridad, etc.

No se quedan en esta situación porque les guste, se quedan porque se encuentran en una situación difícil y extrema, de la cual la pérdida de autoestima y la sensación de indefensión, desesperanza e inhibición les impide salir.

¿Qué podemos hacer?

Si, tras leer el texto, os sentís identificadas o conocéis a alguien que le esté ocurriendo esto, es importante tener en cuenta qué tipo de medidas tenemos a nuestro alcance:

  • Si crees que estás sufriendo violencia de género, recuerda que no estás sola, estamos contigo y es importante que puedas hablar de lo que te ocurre y pedir ayuda. Puedes llamar al 016 en cualquier momento y personal cualificado te atenderá de forma gratuita. Además, en la comunidad autónoma de Galicia tienes a tu disposición Centros de Información a la Mujer en donde encontrarás personal cualificado que pueda asesorarte y acompañarte en lo que estás viviendo, así como en el resto de comunidades puedes encontrar centros análogos a los que acudir.
  • Si crees que alguien de tu entorno puede estar sufriendo violencia de género es importante que puedas comprender la complejidad de esta situación. No presiones, hazle saber que estás ahí para ella, para apoyarla. Y si tienes cualquier duda, puedes llamar en cualquier momento del día, los 365 días del año al 016 para obtener información.
  • Si presencias un acto de violencia, no mires para otro lado, llama al 112 indicando el lugar preciso para que la policía pueda acudir lo más pronto posible.

También puede ser que, al leer este texto, no te hayas sentido identificada ni conozcas a nadie que le pueda estar ocurriendo, aun así, me gustaría que fueses consciente de que no hay un patrón estable para ninguno de los dos roles y, si se dan las condiciones, cualquier persona puede, sin darse cuenta, verse envuelta por sus circunstancias y terminar siendo tanto víctima como agresor.

Aurora Veiga

psicóloga en Unidad Focus

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