La relajación para el TDAh, un recurso valioso

La práctica de la relajación tiene como objetivo general, reducir la tensión física y mental de la persona, lo que va a estar íntimamente ligado a la calma, la alegría y el bienestar general de la misma. Nos puede llevar al conocimiento de nosotros mismos por un camino diferente de los ya andados y descubrir que somos capaces de controlar la activación a diferentes niveles.

  • A nivel físico es posible relajar voluntariamente las masas musculares, gracias al control de la corteza cerebral ejercida sobre los centros de los movimientos automáticos y del tono.
  • A nivel mental, cuando nos disponemos a relajarnos, nuestra atención, nuestra mente, se dirige en principio al cuerpo, por lo cual es una manera de concentrarnos en un solo foco no permitiendo que nos invadan otros pensamientos (preocupaciones, temores, recuerdos). También podemos lograrlo visualizando situaciones positivas o de bienestar.
  • A nivel emocional, diremos que las emociones son reacciones afectivas naturales frente a una determinada situación, interviniendo en ellas pensamientos y reacciones fisiológicas como el aumento de ritmo cardiaco o respiratorio. Al relajarnos y poder controlar estos últimos, seremos capaces de regular la ansiedad, la ira, el pánico, o la alegría, por ejemplo.

Dentro de la práctica de la relajación, un aspecto importante a tener en cuenta es la respiración; ésta es automática, tangible y también controlable. Una inhalación y exhalación suave nos calma, afecta a nuestros pensamientos y emociones. Lo interesante es que también sucede lo inverso, pues dependiendo de nuestro estado emocional, respiraremos de una u otra manera. Por ello es un importante recurso para la regulación emocional de las personas que tienenTDAh.

A muchas de las personas que tienen TDAh a menudo las escuchamos decir:

– “Yo nunca pude relajarme “.
– “A mí no me gusta estar relajada”.
– “No soy capaz; es al contrario, me tensiono más pensando que tengo que relajarme”.

Estos comentarios pueden surgir por experiencias desmotivadoras o intentos que terminaron en fracaso. Si tenemos en cuenta que algunas de las dificultades de este trastorno son, la impulsividad, la hiperactividad y también la inatención, encontramos la explicación a estos comentarios y a su vez la justificación perfecta para que este recurso sea idóneo.

    • ¿Por qué la relajación ayuda a dominar la impulsividad? Porque en principio baja el ritmo cardiaco, el ciclo de la respiración y en general la activación.

 

    • ¿Por qué la relajación ayuda a controlar la hiperactividad? Porque canaliza el exceso de energía de forma positiva mediante técnicas dinámicas de relajación.

 

    • ¿Por qué la relajación ayuda a la focalización de la atención? Porque nos dirigimos o nos esforzamos en llevar nuestra atención a las diferentes partes del cuerpo, aprendemos a sentirlo en tensión y distensión, a reconocer esas sensaciones y mientras lo hacemos nuestra mente está focalizada. De igual manera cuando respiramos de manera consciente y nos concentramos en ello.

Todos estos recursos y prácticas tienen como finalidad incluirlos en las rutinas de las personas que tienen tdah, para que una vez automatizados, sean usados en momentos concretos de ansiedad, estrés o intranquilidad emocional. Muchas veces los chicos, adolescentes o adultos, no importa la edad, se ven frente a una situación exigente, sean exámenes, entrevistas de trabajo o hablar en público, y necesitan gestionar esos momentos. Para ello es importante contar con algún recurso ya interiorizado de control a nivel emocional como es la respiración consciente que repercute en la distensión general del cuerpo.

mafalda

Al plantear sesiones de niños o adolescentes, no se propone una relajación únicamente pasiva, recurriendo directamente a la quietud, sino que se pueden iniciar con movimientos corporales que induzcan a la atención en el cuerpo desde lo dinámico o lo lúdico como paso previo.

El camino para llegar a incluir la relajación dentro de las rutinas puede pasar por varias etapas: Un primer momento de “querer” relajarse y confiar en que se puede lograr; luego, al reconocer la agradable sensación de distenderse que a las personas con tdah les cuesta lograr, ya conseguimos otro paso más. Para continuar se incluye la práctica diaria de forma organizada y quizás sea necesario un registro por escrito y visual. Por último estas técnicas aprendidas se usarán en determinadas situaciones en que sea necesario controlar la activación.

Como vemos, para iniciar a una persona en el uso de las técnicas de relajación es necesaria una guía que puede ser el propio psicoterapeuta u otra persona que en principio le dé las pautas para seguir un camino gradual y posteriormente le ayude a la automatización.

Lo importante es comenzar la experiencia porque una vez que se experimentan los beneficios de la relajación, es difícil abandonarla.

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