La pluma con forma de espada – parte 2 de 11 – La estrategia

Segunda parte: La pluma con forma de espada (La estrategia)

Explícanos esta estrategia.

Existen diferentes formas de afrontar la opresión pero antes de profundizar en la estrategia TND, hagamos un repaso general por las distintas estrategias que, de forma natural, usan las personas cuando se encuentran en una situación de opresión. Estas respuestas constituyen, no solo una medida adaptativa de supervivencia ante el ambiente, sino también la semilla de distintas psicopatologías que se podrán desarrollar si dicha estrategia se intensifica y cronifica.

Ponnos una situación como ejemplo para entender a qué te refieres con opresión.

Un ejemplo puede ser la situación en la que el matón del cole roba el bocadillo en los recreos. Creo que todos podemos situarnos aquí, porque, de una forma u otra, casi todos hemos visto o vivido algo parecido.

Ante esta situación, las personas pueden tomar diferentes estrategias de supervivencia. ¿Qué cosas podríamos hacer?

a. Quedarte paralizado de miedo

– Respuesta de bloqueo: Es la respuesta más arcaica de todas a nivel biológico y supone quedarnos totalmente paralizados, llegando a desmayarnos o, en casos más agudos, a caer en coma. Es una respuesta muy típica en sucesos traumáticos intensos. Aunque nos pueda parecer extraño, es una respuesta que, en muchas ocasiones todavía hoy, salva muchas vidas. Sin embargo, es poco probable en el ejemplo propuesto, salvo que la persona previamente haya vivido un suceso traumático relacionado con esa situación.

b. Darle una pedrada

– Respuesta agresiva: Enfrentarte al agresor, ya sea con agresividad verbal o violencia física. Es la respuesta del más fuerte físicamente, o, al menos, la del menos débil, ya que, aunque el matón no sea muy grande, seguro que hay otro más débil al que quitarle el bocadillo sin tanto esfuerzo. Es la respuesta que va asociada al enfado y entre otras psicopatologías al TND, pero para poder llevarla a cabo debemos ser capaces de superar, gestionar o disociar el miedo a ser agredidos.

c. No bajar al patio

– Respuesta evitativa: Intentar por todos los medios no afrontar dicha situación, ir a la biblioteca en los recreos, salir corriendo o cambiar de centro. Es la respuesta asociada al miedo. Es una respuesta compleja, con distintas presentaciones como la huida, la evitación emocional, la evitación de la situación. etc. No es igual salir corriendo que no bajar al patio, que cambiar de colegio o, sencillamente, fabular que no está ocurriendo. La evitación puede ser algo dentro de tu mente.

d. Bajar la cabeza

– Respuesta sumisa: Consiste en resignarse a que esa situación es y seguirá siendo siempre así. Esta respuesta va asociada a la tristeza y a la indefensión aprendida («para que voy a… si total…»). Es una respuesta que desde niño nos enseñan a aceptar. Tienes que obedecer es una de las frases que más se les dice a los niños y una de las frases que menos tolera oír un TND, precisamente porque surge para escapar de esta opción.

e. ¿Hacerte su amigo?

– Respuesta complaciente: Consiste en ofrecerle el bocadillo de buen rollo antes de que te lo quite. Intentar hacerse amigo del opresor, quizás siendo coagresor, quizás haciéndole favores. Es la estrategia que socialmente está mejor vista ya que es lo que desde niño te enseñan a hacer: complacer a tus padres, a tus profesores, etc. Es la respuesta más adaptativa para con los demás; sin embargo, nos lleva a convertirnos en personas complacientes, manipulables, etc. Con respecto a los hijos, la inmensa mayoría de los niños intentan como primera opción complacer a sus padres pero, ante las dificultades para lograr que ellos le trasmitan orgullo y satisfacción, pueden optar por otras estrategias de afrontamiento.

f. Chivarte a tus profes

– Respuesta dependiente: Cosiste en pedir ayuda a otros: profesores, compañeros, quien sea que nos pueda ayudar. En principio podría parecer la mejor estrategia, al menos así se lo decimos muchas veces a los niños que se enfrentan a nuestra situación ejemplo, pero la realidad muchas veces nos demuestra que, en ocasiones, es la peor de todas. Más allá de que pueda tener consecuencias de rechazo social o de no ser ayudado por las personas a las que se recurre, el mayor inconveniente de todos es que el individuo podría no aprender a resolver los conflictos por sí mismo e interiorizar que solo otros pueden hacer las cosas.

No se me ocurren más. Y tampoco veo cuál es la buena.

Es que no hay ninguna buena. Todas las respuestas son malas o, como poco, no totalmente buenas, ya que todas ellas llevan asociadas consecuencias negativas para la persona. No se pueden considerar las estrategias como buenas o malas. Algunas tienen más consecuencias negativas que otras en cada situación, porque no solo depende de la estrategia, sino de las características de la persona a nivel familiar, social, etc.

Si pudiéramos tomar una decisión consciente de qué hacer, la decisión tampoco sería fácil. A pesar de esta afirmación, la realidad es que las personas en esta situación no suelen poder tomar una decisión consciente de cómo reaccionar, sino que ya tienen un patrón más o menos estable de cómo reaccionarán. Lo sano sería poder tener todas las estrategias a mano, para poder adaptarte en cada situación. Al principio, lo bueno es aceptar tu punto de partida, cuáles son las estrategias que usas, poder detectarlas, observarlas, analizar sus matices y aceptar que, por ahora, está siendo tu estrategia, para más adelante poder empezar a implementar nuevas estrategias y, ocurra lo que ocurra, responsabilizarte de las consecuencias positivas y negativas que lleve asociada tu elección.

¿Qué determina cuál será el patrón de respuesta de la persona?

El patrón es una conjunción de la genética (temperamento) y ambiente (carácter), es decir, nuestra forma innata de ser y el resultado de las experiencias pasadas. Dentro de cada grupo de estrategias hay subgrupos y variaciones según diferentes contextos, así como situaciones donde se aplicarán unas y otras. Habitualmente las personas tienen un abanico de estrategias válidas en diferentes situaciones pero, en ocasiones, cierran ese abanico reduciendo sus patrones de respuesta y es aquí, donde corremos el riesgo de caer en patrones patológicos, ya que, al reducir nuestras respuestas, se reduce también la adaptabilidad al medio.

Existe un patrón temperamental que orienta sobre qué estrategias son más probables en el individuo en un primer momento. Sin embargo, no lo determina, ya que el resultado de su estrategia será lo verdaderamente determinante para que esta se asiente. Si mi genética me dice que, como primera opción, intente la estrategia evitativa, por ejemplo, pero esta no me da un buen resultado, tendré que ir a la siguiente estrategia de la lista, ordenada por nuestra genética. A medida que más estrategias van fallando, el individuo en su desesperación, va intentando las demás.

¿En TND somos las madres las que le quitamos el bocadillo? No lo entiendo.

No, no. Es algo más complejo. De un matón de colegio, yo no tengo ninguna expectativa previa, pero de una madre, un hijo sí la tiene. Ya desde que es un bebé recién nacido que lleva escuchando toda su vida esa voz desde el vientre, tiene una serie de expectativas puestas en ti.

Desde el primer momento es para él una cuestión de supervivencia. Que no lo abandones, que no lo dañes, que lo alimentes, que lo quieras incondicionalmente tal y como es, que lo valores y sientas orgullo de él… A medida que el bebé crece vas confirmando mejor o peor su expectativa cuando le das de comer, estas ahí para él… etc. Y con el tiempo, del mismo modo, otros van poco a poco sumándose a sus expectativas de supervivencia. Entran en juego papá, los abuelos y otras figuras de apego que al cuidarle, le están prometiendo que él será feliz, que será y se sentirá amado, que será y se sentirá protegido, que será y se sentirá respetado… Todo esto es lo que configura eso que llamamos apego seguro.

¿Entonces cuál es la estrategia del TND?

Es una variante de la estrategia agresiva pero una variante muy concreta. Las personas con TND aprenden a desconfiar de sus referentes afectivos y es entonces cuando ponen en marcha su estrategia, que es la de poner a prueba el amor recibido. Si la mamá me dice algo bonito («te quiero»), el hijo responde con una agresión («PUTA» o cualquier otro dardo envenenado). Con esto, logra observar la condicionalidad del amor, ya que, si la persona se enfada, le estará demostrando que no es un amor verdaderamente incondicional. Sin embargo, si le pregunta

«¿qué te pasa?, «¿estás bien?», «¿por qué me insultas?», «¿he hecho algo que te haya molestado?», etc., es decir, si pone su foco de interés en sus emociones y no en las suyas, será entonces y sólo entones, cuando empezará a creer que es un amor real.

Porque, si la persona se preocupa más por ella misma, o por el que dirán, o por objetos materiales que por el estado de sufrimiento de su hijo, es que no lo quiere incondicionalmente ya que parece estar más preocupada por el objeto que rompió, por sentirse ofendida o por cualquier otra cosa, que por él.

Por su puesto, esto no ocurre en una sola circunstancia, sino que son las repeticiones de la misma situación las que van desarrollando o modificando la estrategia.

Como estrategia puede parecer algo paradójica; sin embargo, no es nada inusual, y nos encontramos en la conducta humana variaciones de esta misma estrategia en muchas situaciones y patologías distintas:

«voy a dejar a mi pareja antes de que ella me deje a mí»; «temo que ella me sea infiel, así que voy a serle yo infiel por si acaso».

Y otro tipo de respuestas que, aunque desde la lógica parezcan poco sensatas, emocionalmente tienen un claro sentido para las personas. Seguramente la persona con TND ponga el amor a prueba más veces, atacando más duro y aumentando la intensidad de la agresión, o quizás haciendo un segundo intento para asegurarse de que es un amor real, y no una simple estrategia para confundirle. Cuanto más arraigada está la estrategia, cuantas más veces haya dado una respuesta de que el amor no es real, más intensidad y frecuencia habrá en las agresiones que realice antes de digerir y aceptar el amor recibido.

¿Es por esto lo de amor contra veneno?

Sí. La premisa fundamental cuando se trabaja con un chico con TND es dar amor aun cuando te dan veneno. Cuanto más veneno recibe se, más amor se debe dar.

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