La palabra, el gesto … la comunicación

Una de los aspectos imprescindibles para la convivencia, es la comunicación, sin ella es casi imposible plantearnos cualquier tipo de relación o vínculo personal. Cada padre o madre tiene una determinada forma de comunicación con sus hijos, que a veces no es la que desearía o la ideal, pero eso se puede modificar y educar por ambas partes dentro del ejercicio de la relación que les une.

Para comunicarnos no sólo usamos el lenguaje verbal, lo hacemos de muchas otras maneras, es más, aunque haya un mensaje verbal, los gestos y la actitud en el acto comunicativo, son casi más importantes que lo que se diga con palabras.

Dependiendo de la manera en que nos relacionemos con el otro, lograremos una comunicación: agresiva, pasiva o asertiva.

Nos comunicamos agresivamente, cuando no respetamos el espacio de la otra persona, (nos acercamos mucho al hablarle), hablamos en un tono de voz elevado, usamos gestos que intimiden, demostramos hostilidad, o no permitimos dar una opinión al no respetar su turno de palabra.

Nos comunicamos pasivamente, cuando nuestra actitud es de indiferencia total, tanto por no responder verbalmente, como por demostrar con nuestra postura corporal y expresión facial, un total desinterés hacia la persona que nos da un mensaje. Por ejemplo, mirar hacia otro lado, hacer gestos de aburrimiento o no mantener contacto visual.

Nos comunicamos de forma asertiva, cuando estamos atentos al mensaje que nos dan, mirando a la cara a nuestro interlocutor, haciendo gestos de entendimiento de lo que nos dice, dialogando, respetando su espacio y sus tiempos de intervención, expresando nuestro mensaje de forma clara, directa y con calma.

cabezascomunicantes

Está claro que el diálogo es la forma natural de intercambiar ideas y opiniones, pero muchas veces en lo cotidiano nos saltamos este paso y se hace difícil llegar a este punto cuando hay situaciones problemáticas.

Supongamos que ha habido un conflicto con nuestro hijo/a, una conducta a corregir y como padres deseamos reconducir ese comportamiento, comunicándonos con él /ella, como punto de partida para la solución del mismo.

¿Cómo lo hacemos?

En primer lugar debemos plantearnos tener una actitud de “escucha activa”, quiere decir que estaremos abiertos a escuchar explicaciones antes de tomar decisiones o elegir un plan a seguir. Con calma, con una actitud asertiva, nos disponemos a atender todo lo que nuestro hijo/a quiera decirnos respecto a lo sucedido. Podemos dialogar, preguntando para tener más información sobre lo sucedido, con el fin de que reflexione y sepa qué le llevó a actuar así, si podemos ayudarle a cambiar o cómo lo haría.

En segundo lugar habrá un espacio para la negociación atendiendo a sus explicaciones y a nuestras expectativas respecto a su conducta futura, entonces plantearemos un compromiso por su parte en común acuerdo. Luego es importante que se mantenga firme el plan acordado.

Hay algunas técnicas que pueden ayudarnos a lograr una comunicación asertiva.

“Mensaje yo”

Consiste en lograr que el otro conozca nuestra emoción, empatice y hacerle saber lo que esperamos.
El guión en principio es el que sigue, aunque a medida que se va practicando puede modificarse y lo haremos más espontáneamente:

Situación -Cuando tú…
Emoción -Me siento…
Dirección -Me gustaría…
Refuerzo -Gracias por…

Situación: Tu hijo no recoge la mesa.
Cuando no recoges la mesa, me siento decepcionada. Me gustaría que lo hicieses sin que te lo pidiera. Gracias por colaborar en esta tarea.

“Técnica Sandwich”

Consiste en decir algo agradable o positivo antes y después de algo negativo.

REFUERZO: expresión positiva.
DIRECCIÓN: expresión de disgusto o a mejorar
REFUERZO : expresión positiva

Situación: Tu hijo tiene la mochila desordenada.
PAN: Veo que llevas la mochila nueva y estás cuidándola bastante.
RELLENO: Está muy desordenada y le sacas poco provecho a los espacios, así no encuentras los útiles.
PAN: Seguro que encuentras una forma de organizar el material dentro de la mochila para que te sea cómodo. Cuando te lo propones lo logras.

Hay muchas técnicas, que sin ser complicadas y con la práctica, evitan discusiones y ayudan a mantener un ambiente de calma y distensión en casa que al final irán guiando hacia una comunicación asertiva. Vamos a darnos la oportunidad de demostrar a nuestros hijos todo el amor que sentimos por ellos mejorando nuestra forma de acercamiento.

Ana Luisa López
Profesora de apoyo de Unidad Focus

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