La huella del oso – parte 11 de 12 – Edad adulta

La huella del oso – La edad adulta

Veo que podríamos estar hablando de TND todo el día.

Llevamos un rato ya.

¿Algo que te falte por decir?

Me sorprende que no me hayas hecho la pregunta más obvia de todas.

¿Qué ocurre con estos chicos cuando crecen?

Pues es cierto, me da tantísimo miedo lo que pueda ser de él, que se me olvidó preguntarlo.

Fíjate en lo que me acabas de decir, eso es una jugada disociativa de tu mente. «Tenía tanto miedo que se me olvidó» no suena razonable a priori.

Ya veo. Bueno, y… ¿qué ocurre con estos chicos cuando crecen?

Antiguamente, con el DSM-IV-TR no se podía diagnosticar TND adulto, pero ahora desde el DSM-V eso ya no es así. Como ha ocurrido con el TDAH, nos hemos dado cuenta de que la sintomatología se trasforma, se calma, pero no desaparece del todo. En el caso del TND es diferente, no se trata de que una zona del cerebro madure por la edad como en el TDAH. De hecho, la edad no tiene nada que ver, lo que va a determinar este cambio es la emancipación. El trastorno como tal desaparece, en gran medida, con la emancipación pero no en todos los casos e, incluso, cuando es así, no desaparece del todo.

¿Entonces la solución es sacarlos de casa?

No es tan simple porque depende mucho de cómo se produzca esa emancipación y el vínculo que establezca una vez esto ocurra. Piensa que, si no se hace bien, podría ser interpretado como un abandono más, otra no pertenencia a esta familia y a este hogar. La diferencia está en cómo queda ese vínculo familiar.

¿Qué complicado es todo no?

No tanto una vez que lo entiendes, como todas las cosas. Verás, no es lo mismo que me vaya de casa enfadado con vosotros y que me repudiéis a que, por ejemplo, me vaya a estudiar a la universidad en otra ciudad.

Para eso tendría que haber estudiado.

Era solo un ejemplo, siento haber metido el dedo en la llaga. Me refiero a que hay muchas formas de irse de casa y la forma adecuada es en la que llegamos a esta realidad:

«Tú vivirás en otra casa, pero este siempre será tu hogar».

Repites mucho lo del hogar.

Es porque es tremendamente importante: la pertenencia, la aceptación. No he sido repudiado por mi familia, sino que ellos aceptan mi individualidad, aceptan que yo decido mi destino, me apoyan incluso en mis errores. La clave está en cómo se produce la emancipación, y, sobre todo, en la situación que se genera después. Por ejemplo, si el chico encuentra un buen trabajo y tiene éxito laboral, sus padres se calman y empiezan a sentir tranquilidad y orgullo al ver a su hijo encaminado, así el chico puede por fin sentir ese tan deseado orgullo paterno y el TDN remite un montón. Sin embargo, casos donde esto no se produce y no hay reconciliación familiar suelen arrastrar mucho más sufrimiento y aumentar las posibilidades de adquirir nuevas psicopatologías. Pero, incluso en el mejor de los casos, si no se trata, la huella del TND seguirá ahí.

¿Entonces cuál es esa huella?

La tremenda dificultad para conectar con la tristeza… y claro, al no estar triste, algunas veces volverán el baile del gorila. Con muchísima menos frecuencia que antes, pero volverá. Una o dos veces al año quizás, pero volverán.  Además, como parte de esta huella, tendrán problemas para empatizar, sobre todo en todo lo que requiera dosis de tristeza, ya que no pueden ponerse bien en tu lugar cuando estés o necesites sentir tristeza.

¿También contra su madre?

No solo contra su madre, de hecho, no principalmente contra ella. El principal foco se traslada a su pareja, en menor medida a su madre o a alguno de sus hijos, y mucho más excepcionalmente a un jefe, a un policía. etc.

Pero su mujer e hijos no son autoridad.

No, por eso se reduce tantísimo la intensidad y frecuencia; sin embargo, seguirá sin poder resignarse y la frustración seguirá atascada como en una presa. Además, es muy, muy común que su pareja repita patrones de su madre y los disparadores traumáticos seguirán estando ahí. El más habitual es la voz aguda que pone su pareja cuando se enfada, pero existen otros muchos, según cada individuo. Ten en cuenta que en esta historia yo te estoy dando las claves para entenderla, pero en la realidad, uno no es consciente ni de la existencia de estos disparadores, solo reacciona a ellos y luego lo justifica.

¿Y no hay forma de evitarlo?

Claro que sí, pero para eso hay que trabajar esos traumas y, principalmente, reconectar con la disociada tristeza.

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