La difícil tarea de educar

Los niños vienen sin manual de instrucciones y en la tarea de educar a los hijos, cada uno lo hace lo mejor que sabe. ¿Y cómo se hace esto de educar? Pues según palabras de Álvaro Bilbao recogidas en este artículo: “Con sentido común”. Es curioso como a medida que crecemos parece que nos olvidamos de aquello que nos gusta, nos motiva, nos ayuda a aprender y lo que necesitamos, y en consecuencia, nos volvemos incapaces de comprender lo que puede necesitar el otro.

Los profesionales, constantemente recomendamos reforzar todos aquellos logros que los niños van consiguiendo, incluso las pequeñas aproximaciones al objetivo final, porque así, además de aumentar las probabilidades de que esto se repita, aumentaremos su motivación, reforzaremos su autoestima y le mostraremos que valoramos su esfuerzo.

Pero… ¿es que acaso a los adultos no nos gusta que nos refuercen?, ¿no sentimos gran satisfacción cuando nuestros jefes valoran nuestro esfuerzo o cuando alguien nos felicita por esa nueva “cosa” que hemos aprendido a utilizar?

Obviamente la respuesta es si, a todos nos gusta que nos valoren, que nos refuercen, y por eso me pregunto ¿por qué se nos olvida hacerlo con los más pequeños?

familia

Creo firmemente en la importancia de conocer, comprender y gestionar tus propias emociones para ser capaz de comprender las de los demás, en especial, las de los niños a quienes debemos ayudar a desarrollarse plenamente, incluyendo su mundo emocional.

Educar es tremendamente difícil y además de aplicar el sentido (no tan)común, hay que desarrollar la empatía, conocerse a uno mismo, saber gestionar tus propias emociones para así poder ayudar al otro, saber escuchar y estar disponible para el niño… en definitiva, a veces educar debe pasar por el proceso de re-conocerse primero a uno mismo.

Nuria Mumary
Psicóloga en Intervención Familiar en Unidad Focus

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