noviembre 19, 2013

Evaluación multidisciplinar

Terapia funcional, TDAH

El TDAH es una disfunción ejecutiva, es decir, una dificultad en decidir, planificar, iniciar la tarea, mantenerla, terminarla y evaluarla. Por eso, las terapias específicas para TDAH son terapias funcionales, tanto de entrenamiento, reeducación o compensación de la sintomatologia propia del TDAH.

Evaluación general: Tras una primera entrevista clínica donde encuadramos el caso y establecemos el estudio dentro de nuestro protocolo de evaluación. En el realizamos desde diferentes disciplinas evaluaciones específicas en áreas patológicas. Cada profesional esta especializado en un pequeño grupo de patologías a evaluar, de este modo logramos mayor eficacia y precisión diagnostica. Tras las evaluaciones todos los profesionales implicados nos reunimos para aunar conclusiones diagnosticas y priorizar la intervención y establecer un plan de acción eficiente.

Específica TDAH: Para realizar la evaluación TDAH nos apoyamos en el EMFOCA (Evaluación Multidisciplinar Focus Aplicada) Una herramienta de realización propia específica para la evaluación de TDAH y sus comorbilidades donde además de TDAH evaluamos las comorbilidades más frecuentes relacionadas con aprendizaje, conducta, perfil neurocognitivo, estado anímico, apego, daño emocional y detección de patología gruesa.

Para ello diferentes profesionales (logopedas, psicopedagogos, psicólogos y psiquiatras) realizarán distintas partes de la evaluación con el fin de realizar un exhaustivo diagnóstico diferencial descartando y afinando el perfil psicopatológico de cada persona.

  • Psicopedagógica: Es un proceso de recogida, análisis y valoración de la información relevantes (académica y del entorno) que nos ayuda a identificar las necesidades educativas especiales que puede presentar un sujeto y determinar los recursos o medidas necesarias para un tratamiento individualizo. Es, por tanto, un punto de partida para planificar la intervención.
  • Logopédica: en primer lugar se realiza una entrevista sobre el desarrollo de la persona en relación a distintas áreas para después concretar aquellas en las que realizar una evaluación más específica y rigurosa. Así, se llevan a cabo una serie de pruebas y tareas destinadas a la exploración de las habilidades lingüísticas de la persona (lenguaje formal, pragmática y habilidades comunicativas), habla y aprendizaje (lectura, escritura y cálculo).
  • Psiquiátrica: Se basa en una buena entrevista clínica (que incluya preferiblemente también a personas que formen parte del entorno más cercano de la persona a evaluar). La finalidad de la misma es completar el diagnóstico (detección de posibles trastornos comórbidos) y valorar de forma individualizada, los posibles beneficios del inicio de un tratamiento psicofarmacológico. A menudo, para la persona, el proceso del diagnóstico de las comorbilidades sigue el mismo proceso de dificultad en reconocimiento y alivio que supuso el diagnóstico del TDAH, y permite a la persona ir conociéndose e ir encontrando una explicación a sus síntomas, para así enfocar el posible abordaje para la resolución de los mismos. En caso de que el tratamiento psicofarmacológico se considerase una buena opción terapéutica, invertiríamos el tiempo necesario para educar en su uso
  • Emocional: Las experiencias que las personas vivimos a lo largo de la vida (desde muy pequeños) y el cómo nos adaptamos a nuestro entorno, van marcando nuestra forma de sentir, pensar y funcionar en el mundo y con los demás. La finalidad de la evaluación emocional es explorar aspectos (tanto del presente como de experiencias pasadas) que estén causando dificultades a nivel emocional, que supongan un problema en mayor o menor medida para el bienestar de la persona. Para ello, se realizan entrevistas (tanto con la propia persona como con su familia o entorno cercano) y diversas pruebas, adaptadas siempre a las necesidades de cada caso.
  • Neuropsicológica: Es un método diagnóstico que permite explorar las habilidades cognitivas relacionadas con las funciones ejecutivas de un sujeto empleando para ello diversos instrumentos (baterías y pruebas de evaluación). Esta exploración aporta información sobre las capacidades cognitivas de lenguaje, atención, memoria, velocidad de procesamiento, razonamiento, entre otras. Los resultados de esta evaluación nos ayudan a conocer y determinar las posibles alteraciones y trastornos del neurodesarrollo, así como a identificar un diagnóstico fiable.