Expertos en educación de niños con TDAH apelan a la necesidad de un nuevo modelo de aprendizaje.

Me lo contaron y lo olvidé; lo vi y lo entendí; lo hice y lo aprendí” –Confucio

Los pasados 19, 20 y 21 de febrero tuvo lugar en Ponferrada una serie de conferencias gracias a la colaboración entre ADAHBI (asociación de TDAH del Bierzo) y la UNED de Ponferrada. En estas conferencias se abordaron diferentes aspectos del TDAH tanto a nivel clínico, social y educativo. La Cadena Ser publicó una noticia en su página web sobre el contenido de estas charlas y, en una de las partes de la noticia, habla sobre uno de los ponentes, el profesor Chema Lázaro (maestro en educación infantil y cofundador de NIUCO).

En su ponencia titulada “Motivación, memoria y aprendizaje, otra forma de aprender” habló sobre el sistema educativo actual, el aprendizaje y los nuevos modelos educativos y cómo llevarlos a la práctica.

El ser humano tiene una estructura cerebral básica que es común pero hay otra parte, moldeada por las experiencias, que es única. Y al igual que todas las caras son diferentes, nuestros cerebros también lo son, con lo que cada uno tendrá un ritmo de aprendizaje y maduración diferente. En la educación tradicional esto no se ha tenido en cuenta ya que se ha enseñado y evaluado a cada alumno de forma homogénea. Aunque poco a poco hay avances en ese aspecto con leyes que recogen medidas de atención a la diversidad, por falta de recursos seguimos viendo clases repletas de alumnos, temarios demasiado extensos para un curso escolar, etc. Pero esto no es lo peor, lo peor es que muchas veces el aprendizaje de estos alumnos es pasivo. Durante una clase magistral, donde el alumno simplemente tiene que estar callado, atender y tomar apuntes hay una actividad cerebral mínima. Sin embargo, ésta mejora muchísimo cuando ellos están haciendo trabajos en grupo o prácticas de laboratorio, situaciones en las que el propio alumno es un elemento activo de su aprendizaje.

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El uso de la clase magistral como estrategia predominante en una clase, además de ver comprometido el aprendizaje del receptor debido a su rol pasivo, da por hecho que todos los alumnos de una clase aprenden al mismo ritmo y de la misma forma. La realidad en una clase la mayoría de las veces es esta:

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Poco a poco van introduciéndose en el sistema educativo nuevos métodos de enseñanza. En estos métodos, el alumno trabaja con los contenidos antes de ser trabajados de forma activa o creativa, fomentándose su autonomía y su reflexión crítica ante el problema planteado. Algunos de estos métodos son:

 

  • Aula invertida (flipped classroom): En el aula invertida, el alumno obtiene previamente la información en casa a través de videotutoriales, podcasts o con enlaces a alguna página web. Después en clase, se trabaja sobre esos conocimientos. De esta forma, el profesor puede hacer actividades más individualizadas con los alumnos o centrarse más en los alumnos que más problemas tienen. Además, los contenidos siempre están accesibles en cualquier momento y al hacerse en casa puede involucrar a las familias en el aprendizaje. Al implicar al alumno, se fomenta su colaboración y se refuerza su motivación.
  • Gamificación: Consiste en el empleo de mecánicas de juego como conjuntos de reglas, competencias, premios o logros, para motivar la participación activa de los miembros de una clase. De esta forma, a través de retos, se pueden convertir actividades difíciles y aburridas en divertidas e interesantes. Al trabajar con recompensas y logros, se consigue una motivación y participación constante y una retroalimentación positiva.
  • Aprendizaje basado en proyectos y problemas (ABP): El ABP es un método de aprendizaje que está basado en el principio de usar proyectos o problemas como punto de partida para la adquisición e integración de nuevos conocimientos. A través de un enunciado que puede ser elaborado por el docente o por el propio alumno, se pide que se aborden las diferentes fases que implica el proceso de resolución de problemas y situaciones. En este caso el profesor se convierte en un guía y orientador mientras que los alumnos hacen un trabajo autónomo.

Todos estos métodos requieren de un mayor esfuerzo, tanto del profesor como del alumno, pero los resultados y el aprendizaje van a ser más visibles y perdurarán en el tiempo.

Manuel Peña

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