junio 7, 2019

Eva Mareque

Soy Eva, psicóloga emocional en Unidad Focus.

Actualmente, soy terapeuta EMDR con formación en apego, mindfulness y meditación. También tengo formación en psicología infanto-juvenil y en psicología sistémica.

En mi trabajo parto de la premisa de que ningún ser humano es igual que otro, cada uno necesita cosas diferentes, y por tanto, no existe una solución milagrosa, sino un trabajo de escucha, compasión, acompañamiento y aprendizaje para cada uno.

En el libro de El Principito aparece una frase que dice que «lo esencial es invisible a los ojos» y es una filosofía que tengo presente siempre que trabajo. Para mí esa parte esencial son las emociones.

Por eso considero fundamental el acercamiento con las emociones en terapia, permitiendo que cada persona conozca su enfado, su rabia, su tristeza, etc., y se pueda permitir sentirlas y acompañarse a sí misma en el proceso.

Hay otra frase que considero un pilar importante cuando acompaño a personas en terapia y es que: la emoción vive en el cuerpo.

Y es que el plano emocional va de la mano de lo corporal, es decir, ocurre que cuando bloqueamos una emoción esta suele manifestarse a través del cuerpo. Por ejemplo, los nervios pueden manifestarse en dolores de tripa a veces, la tristeza en forma de nudo en la garganta, o el enfado a través de apretar la mandíbula. Por eso me parece muy importante en mi trabajo ayudar a las personas a conectar con su cuerpo, entender qué quieren decir esas sensaciones, poder acompañarse en la incomodidad que producen y aprender a gestionarlas.