El trauma psíquico

La vida humana es impredecible y vivir implica necesariamente estar expuestos a cambios, ya sea los producidos en las diferentes etapas de la vida, o a situaciones que ocurren de forma imprevista como enfermedades, accidentes, muertes de familiares, separaciones de pareja, catástrofes naturales, por mencionar algunos ejemplos. Otros cambios pueden ser planificados (mudanzas, cambios escolares, cambios de residencia, etc.) y aun así ocasionar importantes desajustes emocionales porque superan nuestra capacidad de asimilarlos.

Resulta evidente que no todos los cambios producen un efecto traumático.

Trauma es todo acontecimiento que surge de forma imprevista en el que el factor sorpresa y el temor están presentes y que produce una ruptura en la vida psíquica de la persona que lo experimenta causando sufrimiento significativo. También podemos considerar al trauma como una emoción de gran intensidad que causa daño profundo y que perdura en el tiempo.

En la práctica verificamos que no siempre los sucesos que se consideran traumáticos son vividos con la misma intensidad y que las respuestas son individuales, por lo que se puede inferir que otros factores predisponen a que un evento traumático se constituya en un trauma psíquico.

La vivencia del trauma es siempre subjetiva y por eso un mismo hecho es vivido por alguien con mucha conmoción y por otra persona con mucha menos. Conlleva siempre a la vez una parte de real, que depende del acontecimiento imprevisto en sí mismo, que debe haber ocurrido en la realidad, y otra parte que depende de cómo el individuo pueda asimilar y gestionar en su psiquis eso que le ocurrió. No es tanto la magnitud del evento lo que determina el daño producido sino que, además sus efectos dependerán de cada uno, de su entorno afectivo, del momento de la vida en el que se haya producido, su historia y de su capacidad para afrontar las adversidades.

Según la magnitud del trauma y de cómo fue percibido por la persona, la evaluación que ésta haya hecho del mismo y de cómo afecta su vida social, emocional, laboral o intelectual puede dar lugar a manifestaciones que se consideran indicadores de un problema de salud mental.

Algunas situaciones traumáticas, sobre todo las ocurridas en la infancia, como pérdida de seres queridos, abusos, maltratos o cualquier tipo de violencia sufrida pueden dejar profundas huellas produciendo importante daño emocional y, en ocasiones, creencias falsas que van a determinar pensamientos negativos y síntomas que interfieren y pueden afectar el normal desarrollo de la vida en todos sus aspectos, produciendo diversos trastornos psíquicos.

En ocasiones el trauma psíquico no depende de que haya ocurrido un evento en particular sino que el solo hecho de haber crecido en una familia en la que lo cotidiano esté marcado de negligencia, desinterés, falta de demostración o expresión de emociones puede dejar secuelas dolorosas en el niño, difíciles de sanar ya que esas experiencias, vividas como algo normal por haber sido una constante repetida en el tiempo, son reexperimentadas y determinarán una forma de vivir marcada por la inseguridad, la desconfianza en sí mismo y en los demás que dificultará la capacidad de entender, regular y gestionar las propias emociones.

Es muy frecuente que las personas que han padecido situaciones que produjeron un trauma psíquico no recuerden o tengan un vago recuerdo de lo ocurrido, como una manera de defenderse ante los recuerdos y pensamientos que implican un gran dolor anímico.

Cuando lo que se presenta es un evento aterrador que produce una gran conmoción, tanto si se lo ha experimentado directamente como si le ha ocurrido a alguien muy cercano emocionalmente o por haberlo presenciado, puede dar lugar a un trastorno por estrés postraumático (TEPT).

Como se desprende del nombre, en este trastorno se menciona el factor estrés, es decir una reacción desproporcionada en la que ocurren cambios de activación en el organismo que son vividos como síntomas corporales debidos a la sobrecarga de las capacidades de adaptación y que se mantienen en el tiempo una vez finalizado el suceso. A su vez para que un estrés se constituya en traumático es necesario que la intensidad del mismo sobrepase la capacidad que el sistema nervioso posee para su procesamiento dando lugar a síntomas a nivel psíquico.

Así, lo que la persona experimenta son ideas recurrentes acerca del hecho traumático o de situaciones de temática similar, pesadillas, conductas evitativas en las que se trata de impedir la posibilidad de encontrarse en lugares o situaciones similares o que puedan hacer evocar el suceso accidental. Se verifica un estado de alerta constante, hipervigilancia, disociación, como si las cosas que le pasan le fueran extrañas y sin posibilidad de entenderlas, sentimiento de vacío, falta de deseo y de proyectos, dificultad para la concentración o de memoria y muchas veces re experimentación en forma de imágenes, pensamientos, sueños, ilusiones y “flashbacks”o sensación de revivir la experiencia traumática.

Una de las características del TEPT es que la persona puede identificar con claridad el inicio de los síntomas, el momento exacto y el hecho que produjo la ruptura. Hay un antes y un después en su vida. Da lugar a un estado psicológico en donde la percepción de uno mismo y del mundo que lo rodea se altera.

En definitiva, no tenemos manera de evitar que algún suceso como los mencionados nos ocurra pero lo que si podemos es tratar de minimizar y sanar los daños que ellos puedan dejar, por lo que resulta fundamental que aquella persona que haya padecido una situación traumática pueda acceder lo más rápidamente posible a una atención psicológica que posibilite el trabajo emocional de manera tal que le permita gestionar y procesar el acontecimiento vivido. Asimismo la visita al psiquiatra no debería postergarse por prejuicios o temores para poder evaluar si los síntomas que presenta pueden ser aliviados con medicación, lo que a su vez puede facilitar un mejor trabajo psicoterapéutico que permita recuperar una vida más plena.

Patricia Schnirelman

Psiquiatra en Unidad Focus

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