El TDAH infantil

Advertencia: el género en este artículo va como salga, de forma aleatoria o según me esté poniendo en la piel de unas u otros.

Hola hola. Que siempre es agradable que a una la saluden.

Este artículo va dedicado a todos esos papás y mamás a los que les dicen “oye que tu hija igual tiene déficit de atención o algo de eso”, provocando un aluvión de preguntas ansiosas al profesor, a Google, a la pediatra, a quien pillen por delante vamos… Dejando muchas dudas sin resolver y otras tantas mal resueltas.

Por ejemplo, los criterios diagnósticos con los que se decide a nivel clínico si a alguien se le considera o no TDAH son una patada en la nariz de alguien que necesite respuestas claras y rápidas para su niño, y no nos engañemos, cuando se trata de MI NIÑO, siempre se quieren respuestas rápidamente.

¿Por qué si soy psicólogo digo semejante burrada de los benditos criterios?

Pues porque siempre se los tengo que acabar aclarando una y otra vez a los padres para que puedan ver o no reflejadas a sus criaturas y eso no me parece muy eficaz.

De ahí el artículo, voy a intentar plasmar aquí lo que les acabo diciendo a las familias para que realmente vean a sus hijos en mis palabras, haciendo que se sientan identificadas y reconocidos, en lugar de extrañados.

Si os saco un “tal cual, como si hablase del mío”, habré tenido éxito y si de paso os cuaja algo más de lo que dejo por el camino, estupendo.

Empezaré aclarando que hay varios tipos de TDAH, pero no me meteré en que diferenciéis perfectamente el subtipo inatento, el hiperactivo-impulsivo o el combinado, eso se lo dejo al especialista con el que trabajéis, basta con que sepáis que hay varios y que no se tienen que dar todos los criterios para que alguien sea TDAH, por lo que si tras leer el artículo os sentís identificados, probablemente algo hay, así que dejad de preguntarle a Google e id a poneros en manos de alguien que sepa ayudaros.

La forma más rápida y fácil de detectar a un TDAH es si tiene la suerte de tener sintomatología hiperactiva-impulsiva o problemas de conducta. Suerte en el sentido de que los TDAH que se detectan a tiempo tienen mejor pronóstico y es mucho más fácil de ver un crío que no para de correr por el aula que uno que mira la libreta sin leer. Así que ahí tenéis la primera pista:

¿Vuestro chaval no para de moverse como si tuviese hormigas rojas en el pantalón? ¿Se sube a todas partes, cruza sin mirar o en clase habla como una cotorra?

Pues ea. Entendedme, no hablo de “ese día que le acababan de regalar una Nintendo 4”, sino de algo representativo de ella, algo que para vosotras forma parte de su forma de ser, ese algo al que le tenéis frases hechas asignadas como “es como un huracán”, o terribles etiquetas como “eres un niño malo”.

Si bien es cierto que todos los niños son algo dados a hacer las cosas sin pensar, a jugar cuando los adultos pretenden que estén quietos o a desconocer las normas de seguridad vial, los niños y niñas TDAH con sintomatología hiperactiva o impulsiva lo llevan a otro nivel.

Son esos niños que en el cumple se pasan de animados, que cuando todos gritan, gritan un poco más, que cuando todos se preparan para jugar, empiezan antes de tiempo o juegan más intensamente.

tdah infantil hiperactivo

Aquellos a los que los profesores en ocasiones ponen a parir, porque llevar una clase les resulta estresante y necesitan tenerla algo organizada, y “hay un crío que no para de moverse del sitio y hacer las cosas a destiempo y me revienta la clase”.

Bien, como veis, identificar la parte hiperactiva-impulsiva del TDAH es algo que cualquiera puede hacer, porque el propio niño destaca de forma natural, metiendo la pata a menudo, precipitándose o fallando al contenerse de hacer un chiste, probar la tarta del cumpleañero o hablando como una metralleta.

El problema obviamente no está en que los chavales sean movidos, si no en que el entorno les pide o les exige que no lo sean casi nunca y para ellos NO ES OPCIONAL. Y desde luego, sobre todo en el caso de los niños NO LO HACEN POR JODER. Puede que lo hagan por llamar la atención, pero el significado que “llamar la atención” tiene para nuestra sociedad, es muy distinto al que manejo yo.

Buscad etiquetas para estos TDAH en ciernes como: Pesado, bruto, maleducado, impertinente, movido, nervioso, malo.

Hay muchas más, sobre todo porque los que tienen TDAH con hiperactividad e impulsividad, también tienen déficit de atención.

Si vuestro crío parece hiperactivo, pero todo lo siguiente que voy a decir sobre déficit de atención, no os suena de nada, es posible que o no lo estéis viendo bien, o que el chaval no sea TDAH, sino otra cosa.

Por mucho que se contemplen los tipos TDAH inatento, hiperactivo-impulsivo o combinado (que tiene las dos partes), en la práctica la realidad es otra y la repito: o inatento, o combinado o mira a ver si es otra cosa. Podría ponerme a explicaros tecnicismos varios o estudios que no conoce ni dios de por qué esta afirmación, pero mi objetivo es hacer esto agarrable, no que me publiquen en Nature. Sigamos,

¿Dónde suele ver el personal a los inatentos?

En el motivo de consulta más habitual: las notas.

“Mi crio se pasa horas delante del libro, pero no mira para él”, “Con todo lo que estudia luego esto no se refleja en las notas”, “No quiere ponerse, es un vago”, “Le tengo que estar encima”.

Lo ideal o esperable, ya que se llama Trastorno por Déficit de Atención, sería que hubiese puesto frases típicas como “Está a por uvas”, “No se entera”, “Se despista”, “Desconecta”, “Todo le distrae”. Pero resulta que estas cosas a menudo se ignoran por completo si al final del trimestre llegan buenas notas, aunque el niño se tenga que echar 3 horas estudiando al día en lugar de 3 horas el día antes del examen.

tdah infantil predominio inatento

Y ¿Por qué ideal o esperable? Porque a los afortunados que les traen a verme por sacar malas notas, puedo salvarles del resto de putadas que espera a un TDAH cuyo entorno no sepa que lo es, aparte de ayudarle con los estudios.

Por ejemplo, las etiquetas que se ponen a menudo a los inatentos (que también se llevan los hiperactivos de regalo), son las relacionadas con cantidad de broncas domésticas y daños constantes al vínculo entre padres e hijos, etiquetas como: “Desastre”, “Desconsiderado”, “Pasota”, “Dejado”, “VAGO”.

Y es que las conductas que caracterizan a menudo a los chavales inatentos son cosas como ser desordenados, pasar de las tareas que no les motiva hacer, dejar sus cosas por ahí y luego no encontrarlas u olvidarlas en clase o en las distintas actividades a las que asistan. El PROBLEMON, es que como son cosas que parecen fáciles de resolver o evitar, que creemos que con ponerle un poquito de interés se resuelven o escuchando a papá y a mamá, pues tendemos a atribuir el que no las hagan a que no quieren o lo hacen por fastidiar o que están mal educados, mimados, etc.

Pero de nuevo, el TDAH no es algo que se le pegó en el patio al niño, es parte estructural de su cerebro y por tanto insisto, NO ES OPCIONAL.

Lo explicaré con una comparación.

¿Sabéis ese rollo tan peliculero de los silbatos que solo oyen los perros? Si eso existe, por mucho que yo sople con todas mis fuerzas, no lo va a oír mi niño ¿No? Por tanto, no podría reprocharle que no me atendiese a la llamada, aunque estuviese en el fondo de un pozo reclamando ayuda.

Pues ojo al dato: todo aquello que el cerebro del niño no considera significativo, no le motiva, es un estímulo medio o bajo y el niño TDAH necesita estímulos altos para funcionar eficazmente.

Y ojo al otro dato: que tu creas que fregar los platos o hacer la cama es super importante, o que si no estudias no encontrarás un trabajo decente, no es condición necesaria ni suficiente para que ningún cerebro TDAH también lo crea. De ahí frases también típicas y llenas de resquemor como “Con la consola bien que atiende”, “Para lo que quiere bien que se pone”. Efectivamente, ejemplos estupendos de estar diciendo la verdad sin entenderla. El niño podrá cumplir con esos estándares normativos de lo que llamamos “ponerle interés” a cosas que realmente crea que son interesantes y no será capaz de ser eficaz con aquellas que no lo son, como ese señor aburrido que me enseña mates hablando como debajo del agua.

Los adultos estamos acostumbrados a nuestra realidad, en la que ya sabemos ciertas cosas por experiencia propia y en la que muchas veces no se nos da otra explicación que una orden por escrito u oral de lo que debemos hacer, pero se nos olvida o nunca supimos, que, de niños, tampoco sentíamos la importancia de las cosas como la sentían nuestros padres, porque eso es Antinatural e indeseable.

Xabier Pensado

Psicólogo en Unidad Focus

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