El sistema educativo obsoleto – parte III

3. El fin de la educación: creatividad no es productividad

No te preguntes por qué haces algo, pregúntate para qué lo haces.

Hoy en día para casi cualquier profesión, las habilidades e inteligencias más importantes son aquellas que faciliten relacionarse con los demás y con uno mismo, las inteligencias cognitivas, interpersonales e intrapersonales, las inteligencias ejecutivas, y sobre todo, las inteligencias emocionales. Ahora son necesarias las habilidades comunicativas, las de gestión de emociones, las habilidades sociales y las empáticas. Sin embargo, en la enseñanza ordinaria y en la formación al profesorado, en ningún caso se instruye, forma o comenta nada relacionado con ninguna de las nombradas anteriormente.

Seguimos anclados en el sistema industrial donde la lógico- matemática y la lingüística tienen TODO el peso, mientras que el resto de habilidades son de segunda. Si va bien en matemáticas y lengua, lo demás da igual. En nuestro sistema educativo un tonto con internet parecería el mejor de su clase.

En nuestro sistema, las personas que triunfan en la educación, no se correlacionan con las personas que triunfan en el mundo laboral. Miles de ratas de biblioteca que sacaban sobresalientes fracasan en el mundo laboral, mientras que muchas otras personas que superaron el sistema educativo siempre al borde del abismo obtienen éxitos profesionales muy destacados. De hecho, se cuentan por cientos los grandes genios de la humanidad que fueron estrepitosos fracasos académicos. Esto ocurre por varios motivos, entre otros, que no afinamos en sacar partido de la materia base que la naturaleza nos da.

La diversidad es riqueza, todas las personas son genios, si sabemos encontrar en qué van a destacar. Si pretendemos que todos hagan lo mismo, sólo algunos destacarán.

Es fundamental que, además de entender que cada chico tiene un gran futuro en alguna habilidad, y que cada uno es distinto, el preguntarnos para qué vamos a enseñarle algo, con qué función y con qué sentido. Porque el chico se va a hacer esa pregunta también. Si el chico está aprendiendo a hacer logaritmos neperianos, tiene que entender perfectamente que es un logaritmo neperiano. La clásica pregunta de

¿esto para qué sirve?

nunca debe realizarse, ya que el aprendizaje se debe realizar al revés. ¿Cómo resuelvo este problema?, Con un logaritmo neperiano, responde el profesor. Jamás el alumno debe aprender algo completamente descontextualizado.

La motivación tiene que ser la base de todo aprendizaje. Se debe evitar la prisa por aprender y dar el tiempo acorde con el aprendizaje del alumno.

Debemos olvidar el aprendizaje de mecánicas abstractas y empezar a realizar un aprendizaje útil. Si necesito entrenar mi memoria, me da igual si memorizo pokémons que reyes godos. La vida no está dividida en asignaturas y la escuela tampoco debería estar dividida de esa manera.

Por ejemplo, en la construcción de un invernadero, yo puedo aplicar matemáticas, física, biología, latín, etc. El aprendizaje real no lo tengo que repetir año tras año. Pisar la creatividad de los chicos en un mundo donde triunfa el que mejores ideas tiene, el que mejor se expresa y comunica, etc. es un ciclo realmente absurdo. Ya no necesitamos gente productiva porque las maquinas cada vez harán más este tipo de tareas, y cada vez más las personas necesitaremos crear, diseñar e inventar. Y es eso precisamente lo que destrozamos en las generaciones a las que educamos.

Pero esto no se puede lograr si no nos libramos de ciertos lastres. La formación al profesorado debe ser obligatoria y eficaz, no puede ser opcional hacer o no hacer bien tu trabajo. No se trata solo de pagar más sueldo, sino de dar recursos útiles, de dar asesoramiento y apoyo a los profesores.

En conclusión.

El sistema educativo lleva 100 años de retraso.

Desenlace

He oído a muchas personas criticar el sistema educativo, desde muy distintas perspectivas y disciplinas. Todos estamos de acuerdo en que el sistema falla y que no hay absolutamente nada que se pudiera rescatar. De hecho, lo que nos salva del desastre es que la inmensa mayoría de los profesores aman su trabajo, y se esfuerzan por ser buenos profesionales.

Y a pesar de la enorme cantidad de críticas que he escuchado a todo el sistema educativo, a muy pocas personas les he oído hablar de soluciones, al menos soluciones que, de algún modo, pudieran solventar los problemas descritos. Me gustaría nombrar algunas ideas que me han parecido interesantes y, en concreto, me gustaría poner un pequeño granito de arena con dos proyectos en los que creo firmemente. No son, como siempre ocurre, proyectos verdaderamente míos, y es algo que siempre surge del conjugado de las ideas de otros recombinados con un toque personal.

Programas externos que han captado mi interés:

– EEUU: el Dr. Ronald La. Kotkin en el año 1995 en Irvine, California y enmarcada dentro del estudio MTA. El programa, conmo “The Irvine Paraprofessional Program (IPP)” tenía el objetivo de avance el rendimiento y el comportamiento en el aula común de niños/as con TDAH y fracaso académico y social.

– Nacionales:
-Detección psicopatológica en el aula, del hospital Vall d’Hebron (Barcelona). Miguel Casas.
-Barcelona: Educador Itinerante. FUNDACIÓN ADANA. -Madrid –proyecto ESPERI -Aragón –proyecto TALITA
-Madrid- Modelo de ESCUELA INVERTIDA. Josechu Gamo

Proyectos propios

El proyecto Focus Aula:  es un proyecto de formación al profesorado, que se diferencia del resto de cursos ordinarios que se ofertan en el área de la educación. Su principal diferencia es que se trata de un curso eminentemente práctico por la intervención directa dentro del aula.

La formación al profesorado se realiza desde dos niveles, que se llevan a cabo en paralelo: por una parte, los profesores reciben clases teórico-prácticas con un temario amplio que intenta abarcar diversos puntos de interés para el desarrollo de su trabajo diario; por otra parte, se va realizando una supervisión directa de cada profesor en el aula. En cuanto a la formación teórico-práctica, se incluyen diversos temas desde el campo de la psicología (conceptos y procesos psicológicos, funcionamiento cerebral, emoción, cognición, ejecución, conducta, motivación, etc. y distintas problemáticas que los profesores pueden encontrarse en su trabajo diario: por ejemplo, dificultades de aprendizaje, desmotivación, disejecución, disregulación emocional, problemas del lenguaje, inteligencia emocional o social); desde el campo de la pedagogía (metodologías, técnicas, recursos y estrategias pedagógicas) y desde la comunicación (asertividad, vínculo, estrategias para utilizar con sus alumnos). Esta parte del curso ayuda a los profesores a aprender y aclarar aspectos que, aunque pertenecen a otras disciplinas, ellos se encuentran en su día a día a pesar de no tener recursos con los que hacerles frente, especialmente de manera práctica y bajo supervisión. Otra diferencia con el resto de cursos de formación al profesorado es la figura del “FARO(i)”.

Esto es una persona situada al fondo del aula que presenciará el desarrollo de la clase, su interacción con el grupo y el resto de interacciones que surgen en ella. Es importante destacar que esta persona no intervendrá en ningún caso y, durante el desarrollo de la clase, estará siempre en la sombra. Sólo podrá intervenir fuera del aula con el profesor, y será él quien se encargue de ejecutar todas las estrategias aprendidas y planificadas con el Faro fuera de la clase.

Con respecto a la intervención dentro del aula, nos encontramos varios frentes de acción:

– La reeducación al profesorado. Se observan los malos hábitos adquiridos con el paso de los años por ensayo-error y se resaltan los buenos hábitos y sus puntos fuertes como docente. Curiosamente, saben qué hacen mal pero no saben cómo cambiarlo y obvian lo que hacen bien, lo cual no les permite repetirlo y aplicarlo a las distintas problemáticas. Desde este frente, se trata de estudiar qué estrategias lleva a cabo dentro del aula, cómo estructura sus clases y cómo se desenvuelve en la interacción con los alumnos, cómo vincula con ellos, cómo se comunica, cómo aplica las estrategias aprendidas. También es relevante observar cómo resuelve situaciones nuevas y cómo lleva a cabo los planes realizados con ayuda del Faro, aprendiendo modelos plan-acción-evaluación.

– La intervención psicosocial entre el alumnado. Además de realizar ciertos estudios y sociogramas previos, la clave de la intervención es la observación entre alumnos. Desde dentro del aula, y siendo observador, es relativamente fácil localizar las interacciones sociales entre ellos. Quiénes son los polos dominantes en el aula, quiénes están aislados, quiénes son susceptibles de sufrir acoso escolar, quiénes son líderes, quiénes tienen sed social, etc. Con esta información, realizaremos un programa que el profesor pondrá en práctica con sus alumnos para generar una dinámica adecuada dentro del aula, donde se promuevan el respeto y los valores de cohesión y compañerismo. En ciertos casos el lugar de ser aplicados por el profesor, se aplicarían desde orientación o dirección.

Estar socialmente unidos y sentir que forman parte de un mismo grupo es el pilar fundamental para generar autoestimas fuertes y para educar personas que sientan que son capaces. Capaces de hacer, de fallar, de intentar de nuevo, de cooperar, y de lograr. Para poder realizar estos programas, el profesor recibirá formación de psicología de grupos y de liderazgo, ya que éste debe ser percibido como alguien que está dentro del grupo, no como un ente externo. Si el profesor quiere ser líder del grupo, necesita ser parte del grupo. Por ejemplo, el recreo es un momento ideal para relacionarse y jugar con ellos. Mostrar límites desde el ejemplo a la vez que vinculamos con ellos. Ser un referente para tus alumnos es la mejor forma de educar. Nutres afectivamente, y marcas límites en la misma acción.

– La última función del FARO(i) es la detección de dificultades académicas, NEE (necesidades educativas especiales), diagnósticos psicopedagógicos y prevención de trastornos mentales. Desde el aula, no se pueden realizar diagnósticos fiables y tan solo se podrá limitar a la detección previa, cribado general y toma de información para, posteriormente, derivar a equipos especializados extensos que puedan hacer diagnósticos fiables. Se ha realizado en Barcelona hace poco un proyecto que consistía en llevar a profesionales clínicos al centro educativo. En él se concluyó que, cuando se detectaba y trataba una patología, los resultados académicos mejoraban de modo significativo, además de permitir a los profesores actuar en consecuencia y adaptar su metodología a sus alumnos de manera eficaz. Para ello, el FARO(i) debe tener una formación específica, y esta parte sería exclusiva de personal externo al centro educativo. Todas las demás funciones serán objeto de formación a orientadores en el siguiente escalón del proyecto, el FOCUS ORIENTA. Sin embargo, para esta parte, es necesario personal muy cualificado.

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