El rincón de la calma

El rincón de la calma

Durante estos días de cuarentena en casa todos estamos pasando por numerosos estados emocionales, desde el miedo al enfado, pasando por la frustración y la resignación. Todos estamos intentando gestionarlo de la mejor manera que sabemos. Hay que tener en cuenta que la capacidad de los niños para gestionar sus emociones es más limitada que la de los adultos, debido a ello, es fácil que con frecuencia puedan sentirse confusos o desbordados por lo que están sintiendo, sin saber cómo volver al estado de calma. Por eso hoy te propongo un recurso llamado “El rincón de la calma”, que podemos crear con facilidad dentro de casa, para que los niños puedan volver al estado de calma.

¿Qué es el rincón de la calma?

Es un espacio al que pueden recurrir, por voluntad propia, cuando se sientan desbordados y queramos recuperar la tranquilidad y el equilibrio interior. Proporciona al niño un espacio de seguridad y de aceptación, donde cada vez que vaya estará a salvo y todo lo que sienta será válido y aceptado, asimismo potenciamos la autocompasión y respeto de uno mismo y de las emociones, aunque éstas puedan ser desagradables a veces. Además, si el niño acude en compañía de un adulto, lo cual es recomendable en niños pequeños menores de 4 años aproximadamente, puede ser un espacio para aprender a identificar las sensaciones corporales asociadas a la emoción que están sintiendo.

¿Qué no es el rincón de la calma?

Bajo ningún concepto es un castigo, no se usará bajo imposición ni de forma despectiva, por ejemplo:

“madre mía que nervioso me estás poniendo, ¿por qué no te vas al rincón de la calma y te relajas un poquito anda?”.

Tampoco es un lugar en el que tengamos que estar un tiempo determinado a diario, ya que puede generar angustia saber que aún quedan X minutos de tener que estar allí pasando el tiempo, por lo que solo nos quedaremos el tiempo que necesitemos y que nos apetezca, sin necesidad de recurrir a él a diario si no queremos.

Antes de empezar hay que tener en cuenta tres cosas, la primera es que el rincón de la calma suele colocarse en la habitación del niño, ya que si prefiere utilizarlo sin compañía de nadie será más sencillo ir a su cuarto en vez de por ejemplo crearlo en el salón y que nos tengamos que ir de ahí cuando alguien vaya a usarlo. Si hay poco espacio en casa y no podemos tener el rincón continuamente montado, podemos hacer el rincón de la calma portátil, es decir, podemos disponer de una caja donde guardemos los objetos cuando terminemos y podamos volver a sacarlos cuando queramos usar el rincón o incluso podamos cambiarlo de habitación si nos apetece. La segunda cosa a tener en cuenta es que no hay dos rincones de la calma iguales, ya que cada uno dependerá de las necesidades, gustos y edad del niño. Por lo que, si tenemos hijos de diferentes edades, por ejemplo 11 y 5 años, es interesante que cada uno realice el suyo, totalmente personalizado y adaptado a ellos. La tercera es que antes de usarlo no debemos olvidar explicarle al niño cómo funciona, incluso es interesante que le incluyamos en el proceso de creación de su propio rincón, así nos aseguramos de que realmente esté personalizado y sea adecuado para él.

Una vez terminado, es importante que el niño le ponga un nombre, así potenciamos el atractivo y la seguridad, además, será el nombre el que facilite el acceso a la sensación de calma. Asimismo, fomenta la especificidad de cada uno ya que lo que para un niño puede ser su guarida de superhéroe, para otro puede ser su cabaña o su barco.

¿Qué necesitamos para crearlo?

  1. Mantas y cojines. Para hacer el entorno agradable y cómodo.
  2. Un objeto que podamos apretar. Para poder canalizar la emoción de forma física, puede ser por ejemplo un objeto o pelota anti estrés, o una pelota pequeña que quepa bien en las manos. Si no tenemos, podemos fabricar uno, para eso necesitaremos un globo y arroz y rellenaremos el globo con arroz hasta que sea un poco más pequeño que una pelota de tenis y cerraremos el globo.
  3. Papeles y lápices. Para poder pintar como nos sentimos o simplemente lo que les apetezca pintar. Esto les ayuda a focalizar la atención de manera agradable en el momento presente.
  4. Un peluche. O un juguete de tacto agradable que le guste, para poder abrazarlo.
  5. Puede ser sus cuentos favoritos o alguno que nos sirva para relajarnos y hablar de nuestras emociones, un ejemplo puede ser el cuento “Respira” de Inés Castell-Branco.
  6. Un muñeco pequeño. Para colocarlo en la barriga y que pueda utilizarlo para realizar la respiración abdominal mientras observamos cómo el muñeco sube y baja al ritmo de nuestra inspiración y expiración.
  7. Unos cascos. Para escuchar su música favorita o música relajante.

Todo lo que te muestro aquí son ideas, sin embargo, como comentábamos antes, cada rincón de la calma es único y al hacer partícipe al niño del proceso de crearlo le damos la opción de que elija los objetos que le hacen sentir bien a él y que quiere que formen parte de su rincón de la calma.

Eva Mareque – Psicóloga en Unidad Focus

Imágenes tomadas de diferentes fuentes de internet

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