El proceso de ser TDAh: La andadura de la vida

Un aspecto que nos caracteriza en Unidad Focus es dar importancia a lo que hemos llamado “lo emocional”. Lo hacemos en parte porque no sentimos otra forma de hacerlo, y en parte porque observamos que la mejoría es mucho más amplia, profunda, y reveladora para la persona cuando tenemos en cuenta y tratamos estos otros aspectos.

Lo emocional en nuestra visión engloba entre otros aspectos el proceso emocional adaptativo que corre en paralelo e inseparable del hecho de afrontar una realidad concreta. En este caso la realidad es la de tener unas determinadas peculiaridades neurobiológicas que vistas desde una perspectiva hacen que deje para luego, no ordene, me cueste planificarme o visto desde otra hacen que sea muy ocurrente, tenga siempre visiones diferentes a los otros que aportar o sea especialista en encontrar la vía de menos esfuerzo.

Este proceso emocional adaptativo ocurre de forma espontánea, igual que se da el proceso de duelo cuando muere un ser querido. Pero a veces cuando nos peleamos, negamos, obviamos, no queremos ver o sentir, se atasca. Dado que un 25-35% de los padres de niños con TDAh también lo tienen (por el componente genético) es especialmente importante que los padres también revisen en qué fase están con su propio proceso emocional con su TDAh ya que eso facilitará acompañar a sus hijos de una forma más real, más sentida.

Como psicoterapeuta mi tarea es facilitar a la persona darse cuenta de la fase en la que está, darse cuenta de que está atascado, qué recursos emocionales sí ha tenido para llegar a esa fase y facilitarle continuar el proceso para alcanzar las últimas fases en las que uno siente más calma. No es un proceso rápido. Me aventuraría a decir en mi experiencia que lleva aproximadamente unos dos, tres años.

Como decía, os describiré una serie de fases* a modo de mapa. Os invito a medida que lo leéis y seguís el mapa, os planteéis en cuáles sentís que estáis o estuvisteis vosotros o vuestros familiares. Como bien descubriréis, este tipo de proceso no sigue una trayectoria lineal, no existe un camino único de pasar de forma ordenada de una fase a otra. Es decir, podemos estar en ciertos aspectos sobre nuestro TDAh en una fase y en otros aspectos en otra (ej. acudo a consulta para mi TDAh, pero niego ser impuntual cuando es obvio que me cuesta manejar los tiempos). O podemos estar “como padre de mi hijo con TDAh” en una, y con “mi propio TDAh” en otra (ej. no me cuesta hablar del TDAh de mi hijo pero sí del mío). Se organizan también en capas como en una cebolla o los aros de Saturno, pudiendo en una capa haber llegado a la fase final para volver a empezar en una capa más profunda. Por estas fases también pasa la propia sociedad en su relación con el TDAh como fenómeno social.

Esto es importante porque conforme cada uno hace su proceso fase a fase y va adquiriendo los aprendizajes de cada fase, no sólo va a tener su vida más encuadrada o en armonía, sino va a tener más capacidad de compasión y comprensión con los TDAh de su alrededor.

Empecemos por el mapa de las fases:

fases

1. Fase de negación: Se debe a la humana dificultad de sentir y ver nuestras realidades. Se distingue porque la persona continúa como si nada hubiese ocurrido, como si no fuese con ella, sin reconocer ninguna de las dificultades, o por otro lado cuando la persona cree y dice estar en la aceptación 100% sin ser consciente de que para nada lo está. Sucede de forma inconsciente para amortiguar sentir el dolor que hay debajo, que la persona sentiría si conectase con la emoción real y auténtica. En esta fase la aceptación profunda es del 0%.

2. Fase de rabia: Se da cuando damos un paso adentro en empezar a aceptar nuestra realidad que sigue siendo dolorosa. Esto tiene una primera capa de enfado que es “¿por qué me ha tocado a mí?” o enfado contra las situaciones que he sufrido en ella (ej. frustración, injusticias, impotencia, etc.). Ahora ya veo, y lo que veo me duele mucho, pero me enfada porque es más fácil que qué me duela.

3. Fase de tristeza: Se da cuando podemos dar un paso más hondo en mi sentir, en donde contacto más personalmente con mi realidad. Me lleva y se une a otras tristezas de la no aceptación de mi persona: “no me gusto”, “no me gusta ser diferente”, “quiero ser como los demás”…

4. Fase de miedo: Es el sentir total de la imperfección de uno conectando con las memorias de rechazo, de no aceptación de su persona, vividas a lo largo de la infancia, en el colegio o en la familia. Te conecta con el “no vales”, el “que no me vayan a querer” y el “que no tenga mi lugar en el mundo”. Es una fase que se agudiza en la adolescencia, porque es un momento en el que tras dejar atrás la infancia se tiene más visión del mundo y del contraste de uno con otros. Posiblemente no ayude que es una fase en la que también a los padres les aparece el miedo a que su hijo no se labre un porvenir. Cuando uno es capaz de sentir vulnerabilidad y lo que eso implica (ver post de “Acerca de la vulnerabilidad”) sale fortalecido de esta fase.

5. Fase de racionalización: Tras haber sentido y expresado las anteriores emociones de rabia, tristeza y miedo, se crea un nuevo espacio en la mente. Ésta queda liberada y con una mayor capacidad de buscar ayudas, crear estrategias para manejar las dificultades, para buscar donde sus talentos van a fluir mejor. Haberlo experimentado da una visión, una madurez, y un conocimiento de uno mismo. Hace estar más en contacto con el coraje.

6. Fase de aceptación: Sería como el final del círculo de las anteriores etapas, en donde la plena aceptación, en coherencia con las emociones de uno, le hacen ser una persona totalmente operativa en el mundo práctico y serena en su mundo emocional.

7. Fase de perdón: Es una fase de aceptación de uno mismo como persona y por lo tanto de los otros. La persona nota que ver en otras personas aspectos TDAh no la altera, no se toma las cosas como personal, está más cerca de la serenidad, y se siente plenamente integrada en su mundo como una más.

8. Fase de gratitud: Es la fase final. Es cuando llegas a esa fase en la que estás tan conectado contigo que tienes una mayor aceptación, estás agradecido de la genialidad de los TDAh y puedes reconocer como es diferente de la genialidad de otros. La persona está en contacto con sus grandes logros y fluye con sus capacidades. Está en armonía, tranquila, se muestra y se comparte.

9. Fase de nuevas relaciones: Desde esta nueva relación con uno mismo: aceptándome, entendiéndome; la persona se relaciona de una forma nueva y diferente con los otros. Crea nuevos lazos más cercanos, respetuosos, y con más aceptación.

Acompañamos y trabajamos este proceso adaptativo emocional a través de la psicoeducación, uno de los pilares terapéuticos de Unidad Focus, y a través de trabajarlo específicamente en las sesiones terapéuticas, se facilita el sentir las emociones de cada fase. El comprender (ver post “Una pastilla llamada comprensión”) es tremendamente sanador. La psicoeducación impregna de forma transversal todas las citas en forma de pildoritas en las sesiones individuales para ayudar a comprender los síntomas, los procesos ejecutivos afectados, las conductas “problema” e identificar las soluciones intentadas y fracasadas. Además abogamos por el formato de psicoeducación grupal ya que aporta algo que la psicoeducación individual no hace, que es estar en contacto con otras familias, sentir que “hay más gente a la que le sucede lo mismo”, y sentirse más comprendido y acompañado en el proceso, además de favorecer la aceptación del trastorno y la desestigmatización.

Espero te haya resultado clarificador y sea una miguita más en tu camino hacia la fase de gratitud.

Dra. Gideoni Fusté

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