El oso, la capa y la espada – parte 1 de 11- El oso furioso

Primera parte: El oso furioso (Conceptualización)

Hace un tiempo acudí a una charla sobre TND en Burgos que impartía Javier Estévez, psicólogo especializado en adolescentes y trastornos de conducta. Me pareció interesantísimo y sentí la necesidad, como periodista y como madre, de entrevistarme con él para hablar sobre el tema. Me llamó la atención que, durante toda su presentación, aparecían imágenes del increíble Hulk, a pesar de que él no habló en ningún momento de este personaje de cómic.

Explícanos qué es el TND.

TND es la abreviatura de trastorno negativista desafiante. Habitualmente se entiende el TND como un problema de conducta. Esto es así porque el DSM lo clasifica dentro de los trastornos de conducta disruptiva, pero eso no quiere decir que el problema resida en la conducta de la persona. Es un problema más relacionado con el afecto que con una conducta mal aprendida.

Espera, ¿qué es el DSM?

El manual donde se clasifican todos los trastornos mentales existentes y suficientemente bien estudiados que hay en la actualidad.

Ok, sigamos.

Como decía creo que el TND está más relacionado con el afecto que con el aprendizaje. Me gusta definir el TDN como el enfado que surge de la impermeabilidad al amor. El amor, el afecto, la estima son para el ser humano más importantes que el propio alimento. Las personas tienen un sistema digestivo para recibir e interiorizar el amor. Este sistema tiene que ir alimentándose constantemente (no por atracones), como la comida. Pero hay personas que, por razones de diversa índole, no pueden digerir este amor. Este problema digestivo del amor genera odio ya que, cuando una persona no es capaz de digerir ese amor, se llena de odio. El odio no es lo contrario al amor, se trata del mismo tipo de relación que existe entre la luz y la oscuridad o entre el calor y el frío. No se trata de términos contrarios, sino que uno es la ausencia del otro. El odio es la ausencia de amor. Por eso, normalmente odiamos a personas que, en realidad, amamos o hemos amado.

El TND es un enfado desmesurado producido por la dificultad de digerir el amor recibido.

Para ellos, el amor es percibido con desconfianza, inseguridad o condicionalidad.

Lo más frecuente es que el TND tenga su origen en la adolescencia como consecuencia de una desconfianza al amor de sus referentes (padres), al percibir este como interesado o incongruente. En otras palabras, el amor no es percibido como un amor INCONDICIONAL.

Las incongruencias parentales, las normas que no se aplican de una manera adecuada, el trato vejatorio hacia el niño en comparación con el buen trato entre adultos pueden desembocar en estos problemas de conducta.

¿Por qué es tan corriente que personas con TDAH desarrollen TND?

Si lo pensamos bien, la estrategia del TND no solo es lógica, sino que hasta, además, es adaptativa para los chicos que padecen TDAH y que están siendo sometidos a un constante maltrato de cualquier tipo («qué malo eres», «es tu culpa») y a una total incomprensión por parte de su entorno. Esto se traduce en enfado, en tristeza o en ansiedad. Y, en el enfado, la responsabilidad queda totalmente externa a la persona enfadada. De ahí, que suela haber una desresponsabilización de aquellas personas con TND.

Pondré un ejemplo para que quede más claro. Mi madre me dice: «Javi, te quiero mucho». Y, en ese momento, yo me siento bien, acogido y seguro. Unas horas después, mi madre aparece enfadadísima y gritando por la puerta de mi habitación diciendo: «Me acaba de llamar la profesora diciendo que no has estudiado nada.»

En este momento, yo me doy cuenta de que mi madre en realidad no me quiere. Al menos no de forma incondicional, solo me quiere si soy buen estudiante, pero, resulta que yo no lo soy. O solo me quiere si pongo bien la mesa o si soy obediente y un largo etcétera de cosas que yo no soy (o, al menos, me lo han hecho creer con comentarios como «ERES vago», «ERES tonto», etc.).

Es, entonces, cuando me empiezo a dar cuenta de que el amor de mi madre es interesado, condicionado a que yo sea la persona que ella espera que yo sea y no me quiere por lo que yo ya soy. Si lo que el entorno me dice constantemente que soy vago, lo asumiré como mi autoconcepto. Si mi madre no me quiere siendo un vago y es lo que creo que soy, sentiré la imposibilidad de ser amado por ella. Si mi madre me exige un comportamiento que soy incapaz de hacer en ese momento ya sea por mis características o por la ausencia de estrategias y aprendizajes, sentiré la imposibilidad de complacerla y me daré cuenta de que, si no la complazco, no seré amado. Por lo tanto, deduciré que su amor dependerá de mi capacidad para complacer su expectativa de lo que desea que yo sea, pero no de lo que yo ya soy.

Pero descubrir que el amor es condicional es algo terrible para todos los niños y no todos reaccionan así, ¿no?

Existen distintas formas de afrontamiento para esta situación, como ejemplo, algunas personas podrían usar la tristeza que ayuda a resignarse y aceptar la realidad, pero la estrategia podría derivar en indefensión aprendida («para que voy a… si total…»), en depresión o convertirse en personas-víctima para afrontar esta realidad. Otras personas, al descubrir que el amor es condicional, podrían optar por la complacencia («debo satisfacer al ambiente porque, si no, no me van a querer», «debo ser bueno para poder ser amado», «debo estudiar y ser correcto») y al hacerlo podían derivar en personas obedientes, preocupadas de los demás, perfeccionistas, hiperresponsables, ansiosas, haciendo intrínseca esta actitud y cronificándola. Y otras personas encuentran en el enfado una salida y son precisamente estas las que son susceptibles de desarrollar un TND.

Debemos entender que estas estrategias son una defensa de supervivencia para el individuo, también en el caso del TND, es decir, que el enemigo no es el TND, sino que este está siendo una capa de protección para la persona y la clave se encuentra en comprender qué ocurre al detalle y, con el objetivo de ayudarnos a esta difícil tarea, he escrito este largo pero detallado artículo

One thought on “El oso, la capa y la espada – parte 1 de 11- El oso furioso

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *