El aula invertida

¿Qué es el aula invertida?

Es una realidad que desde hace unos años ha cambiado la forma de aprender porque tenemos diferentes estrategias y herramientas que antes no existían. Ya no sólo se aprende en la escuela, en la familia o con amigos y los conocimientos ya no se transmiten sólo unidireccionalmente. La evolución de la tecnología nos ha permitido que aprendamos online y que esté a nuestra disposición una cantidad inmensa de conocimiento con la que podemos aprender en cualquier momento y lugar y a cualquier edad.

Tanto niños como adolescentes conviven de forma cotidiana con la tecnología y muchos de los trabajos que les esperan necesitarán de estas competencias tecnológicas.

Dentro de las tendencias educativas recientes, uno de los nuevos modelos pedagógicos en los que nos podemos apoyar es el aula invertida o flipped classroom. Se trata, básicamente, en darle la vuelta a la clase. En vez de explicarse el tema en clase y que el alumnado lo estudie y haga las actividades en casa o en una academia, los alumnos trabajan el tema en casa a través de vídeos, podcasts, audios, presentaciones, etc. Así, la clase se aprovecha para que haya un aprendizaje activo por parte de los alumnos, ya que harán preguntas, debates y actividades aplicadas para fomentar la exploración, creación y aplicación de ideas.


Como todos los enfoques metodológicos de aprendizaje, el aula invertida soporta una fundamentación relacionada con los ciclos de aprendizaje de la Taxonomía de Bloom.


En ésta, se estructuran los diferentes procesos de aprendizaje y están ordenados desde las habilidades de orden inferior a las habilidades de orden superior. En la enseñanza tradicional, los dos primeros niveles se realizan en clase por parte directa del profesor y es fuera de clase donde los alumnos transforman la información en conocimiento, realizando las tareas más complejas sin el apoyo del docente. En esta metodología, el alumno trabaja los dos primeros niveles, que son los más sencillos y en el tiempo de clase, con la ayuda del profesor y de los compañeros, se trabajan las fases más complejas.


Con este modelo los protagonistas pasan a ser los alumnos, donde ellos toman las decisiones en su aprendizaje y cada uno puede adaptarlo a sus necesidades. Hay un cambio radical en la dirección y sentido de la transmisión del aprendizaje donde el profesor deja de ser el emisor principal de la información y pasa a ser un guía que los acompaña durante el proceso de aprendizaje que es activo, horizontal y colaborativo.

Podríamos concluir que estamos pasando de un modelo de aprendizaje basado en el profesor donde los ejes principales son el docente y el currículum de la asignatura a un modelo de aprendizaje basado en el alumno donde el objetivo no es solo que este adquiera una serie de conocimientos sino que desarrolle procedimientos autónomos de pensamiento y trabajo. En este caso la actividad del alumno es el principio y el final de la acción educativa.

El aula invertida no es únicamente grabar un vídeo para que los alumnos lo vean en casa. El vídeo es una de los múltiples medios por los que se pueden transmitir la información hoy en día. También se pueden hacer grabaciones de audio en mp3, un podcast, presentaciones de diapositivas, remitir a una web, etc. Todos ellos no dejan de ser más que herramientas comunicativas. El concepto de aula invertida es aquel en donde el alumno puede acceder a esa información en cualquier momento, desde cualquier lugar y las veces que le sea necesario sin la presencia física del profesor y, así, se incrementan el compromiso y la implicación del propio alumno.

¿Qué ventajas tiene usar el aula invertida?

Algunas de las ventajas de usar este modelo de trabajo son:

  • Los alumnos pueden repetir tantas veces como necesiten las actividades, visualización de contenidos, etc., para obtener el conocimiento. Con esto se consigue que los alumnos se marcan su propio ritmo de aprendizaje y se hacen corresponsables de adquirirlo.
  • El contenido previo suele ir acompañado de ejercicios interactivos o cuestionarios que permiten al profesor, no sólo quien trabaja o no en casa sino encontrar a los alumnos con dificultades. El aprendizaje se adapta mucho mejor a los ritmos de trabajo de cada estudiante lo que evita la frustración tanto de los que van más adelantados como de los que necesitan un ritmo de trabajo más lento.
  • Los alumnos pueden pausar la lección en cualquier momento sin interrumpir al profesor y a sus compañeros.
  • El profesor al quedar liberado de la explicación teórica puede pasar más tiempo con sus alumnos. Además de aumentar el interés mostrado por ellos, mejora el vínculo profesor-alumno. Todo esto dota de una mayor flexibilidad a la hora de diseñar la estrategia dentro del aula, adaptándola a las necesidades que tenga ese grupo concreto de estudiantes.
  • Permite una distribución no lineal de las mesas en clase con lo que se potencia el ambiente colaborativo. Es verdad que el trabajo en casa se realiza de forma individual, pero en clase se fomenta el trabajo en grupo ya sea, por ejemplo con resolución de problemas o trabajos en grupo. También se potencia la instrucción entre pares, de forma que los alumnos más aventajados puedan ayudar a los que avanzan más despacio.
    Se involucra a las familias en el proceso enseñanza-aprendizaje.

Empezar con este método puede no resultar sencillo ya que hay infinidad de opciones diferentes con las que trabajar y puede llegar a ser abrumador, pero no hay una opción mejor que otra, sólo hay que encontrar una con la que el profesor se sienta cómodo. Además, no sólo el profesor necesita adaptarse al cambio, también el alumnado y no es un proceso rápido.

¿Cómo invierto una clase?

No hay una forma mejor que otra a la hora de invertir una clase, pero sí hay ciertos elementos comunes que todas deben tener.

  • Programa. Se elige un tema a tratar y se definen los objetivos de aprendizaje y las competencias que desarrollarán los alumnos. Hay que planificar bien las sesiones y ver qué tareas realizarán los alumnos antes y durante la clase. Además, sí el tema elegido está dentro de sus centros de interés, se conseguirá que una atención del alumnado mucho mayor.
  • Preparación del material. Se prepara el material que servirá a los alumnos a familiarizarse con las ideas principales del tema a tratar. Se puede crear material propio o seleccionar material ya existente, pero es importante que seamos concretos con el tema elegido. Además, es recomendable que estos contenidos no duren más de 8 minutos y sean lo más animados posibles. Hay que crear también algún cuestionario sobre el vídeo para comprobar si han visualizado, escuchado o leído el material. Esos cuestionarios nos servirán de guía para saber en qué puntos hay que incidir más en la siguiente clase.
  • Visualización del material en casa. Se cuelga el material didáctico en la plataforma que utilicemos y se pide a los alumnos que preparen el tema en casa y que completen los cuestionarios. Es muy importante que los alumnos anoten todas las dudas que puedan tener.
  • Resolución de dudas. Se dedican los primeros minutos de la clase a repasar el cuestionario enviado y resolver las dudas que puedan ir surgiendo. Se utilizan diferentes materiales para ayudar a fijar conceptos y fomentar la participación del alumnado.
  • Actividades de consolidación. Consolida los conceptos adquiridos mediante actividades que exijan un aprendizaje activo. Pueden ser actividades individuales o en grupo y pueden ser de distintos niveles para atender a la diversidad de la clase.
  • Trabajo colaborativo. Se pueden dedicar una o varias clases al trabajo colaborativo, “retando” a los alumnos a resolver un problema o realizar un proyecto sobre los temas tratados en clase.

Manuel Peña

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