Disgrafía

En la sociedad actual, los aprendizajes como la lectura, escritura y cálculo son la base fundamental en la que se centra el sistema educativo. Todos los niños desde edades tempranas comienzan a desarrollar habilidades que les ayudarán a adquirir estos conocimientos a lo largo de su etapa escolar. Sin embargo, una dificultad en alguno de estos aspectos hará que el niño no consiga los mínimos marcados por el sistema educativo y consecuentemente aparezca un daño emocional debido al fracaso. Los trastornos de aprendizaje suponen un problema para los niños con una gran repercusión a nivel personal, familiar, social y profesional debido a su persistencia a lo largo de su vida.

Por todo ello, una detección e intervención temprana ayudará a disminuir estas dificultades y los daños a nivel emocional que los niños puedan llegar a sufrir a causa de estos trastornos.

En el artículo de hoy voy a hablaros sobre una de las mayores problemáticas con que se encuentran los niños en edad escolar y de la que no se tienen demasiados conocimientos: la Disgrafía o trastorno del trastorno de aprendizaje específico de la escritura. Este trastorno de aprendizaje puede aparecer de forma comórbida a otros trastornos del desarrollo como el TDAH, aunque también puede aparecer de manera aislada.

La Disgrafía, es una alteración específica del aprendizaje que afecta a la escritura. Los componentes requeridos para la producción de la escritura se dividen en dos: procesos perceptivo-motores, son los que engloban cualquier información visual o auditiva, la coordinación motriz y la integración visomotora. Los procesos cognitivos de alto nivel involucrados en la escritura incluyen la planificación visoespacial, la memoria de trabajo y procesos específicos del lenguaje.

Además, debemos sumar a estos procesos complejos de aprendizaje, que el español tiene unas normas ortográficas arbitrarias, es por esto por lo que palabras que “suenan” igual se escriban de forma diferente. Algunos de estos ejemplos son: llega/yegua, zapato/cerilla, beber/vender o girar/jirafa.

Lo cual acaba suponiendo una dificultad añadida a aquellos niños que tienen problemas de aprendizaje en la escritura.

Podemos clasificar en 3 bloques las dificultades en la expresión escrita. Estas dificultades pueden ser:

Dificultades en corrección ortográfica o Disortografía. Esta es una de las dificultades que más saltan a la vista. Se trata de la incapacidad para aplicar las reglas ortográficas. Es posiblemente la dificultad que acaba causando más sufrimiento a los niños que la padecen, y que crea en ellos un sentimiento de frustración cada vez que cometen estos errores, ya que además una de las consecuencias que sufren es que les bajen la nota debido a estos fallos que son incapaces de corregir.

Dificultades en corrección gramatical y puntuación. Se trata de la dificultad a la hora de hacer concordar de manera gramatical tanto en género, número o con la persona, verbos, artículos, adjetivos etc. Además de una dificultad en el uso de los signos de puntuación, ya sean el uso de los puntos, comas o signos de exclamación e interrogación

Dificultades en la claridad u organización de la expresión escrita. Se trata de la incapacidad para redactar de manera clara y organizada las ideas en un texto. Bien sea para realizar un resumen de otro texto o bien en la escritura de un texto espontaneo. Se observan fallos a nivel de coherencia, saltos de las ideas principales y no existe una continuidad lógica.

Todas estas dificultades están relacionadas con el contenido de la escritura, no con la forma. En caso de observarse una letra ilegible, de trazos irregulares, una mala organización del espacio estaríamos hablando de una disgrafía con dificultades a nivel motor o Discaligrafía. Esta podría deberse a causas secundarias como una mala sujeción del lápiz, una mala postura corporal, o bien tratarse de un síntoma de un problema motor mayor.

Debemos tener en cuenta que cada niño aprende a un ritmo diferente y es normal que al principio se cometan muchos errores, ya que forman parte del aprendizaje. Sin embargo, es muy importante observar cómo se va produciendo la adquisición de la escritura, ya que, si vemos numerosas dificultades desde el principio y en las etapas educativas previas, podemos estar atentos y acudir al logopeda, el profesional especializado, para que realice una evaluación que pueda ayudar a diagnosticar si se trata de un trastorno de aprendizaje o bien de un retraso. En ambos casos lo adecuado sería comenzar una intervención temprana con el fin de acompañar y ayudar al niño a entender sus dificultades y proporcionarle herramientas que le sirvan de ayuda durante la etapa escolar. La intervención se realizará a medio-largo plazo en función de cada niño y de sus dificultades, ya que al tratarse de un aprendizaje complejo ayudar a que se produzcan avances va a requerir de constancia y tiempo.

No debemos olvidar que los trastornos de aprendizaje los acompañarán a lo largo de su vida, por lo que es importante ponerse en contacto con los centros escolares para que les apliquen las adaptaciones necesarias correspondientes.

Lo mejor que se puede hacer desde casa, una vez buscada la ayuda profesional, es dar la importancia justa a estas dificultades, no debemos olvidar que lo más prioritario es la felicidad del niño y su bienestar, por lo que dar normalidad a sus dificultades y acompañarlos a nivel emocional es lo más importante y lo que necesitan los niños de su familia y entorno, así podremos evitar que se generen daños emocionales adicionales.

Lucía Martínez.

Logopeda en Unidad Focus

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *