Cuarentena y convivencia en pareja

Las etapas del año en las que se producen más separaciones y divorcios coincide con el período de después de Navidad y vacaciones de verano. Lo que tienen en común estas dos fechas es que las parejas suelen tener más tiempo libre y para convivir, lo cual, a pesar de que no tendría por qué ser algo negativo, sin embargo, puede llegar a serlo para algunas parejas.

¿Y eso por qué?

En la sociedad que vivimos cada vez vamos más deprisa, las jornadas laborales resultan agotadoras, hay que llevar a cabo tareas del hogar, si además tenemos hijos hay que coordinarse para llevarlos y traerlos al colegio y actividades extraescolares y además intentar gestionar el estrés y las diversas emociones que este ritmo de vida nos pueda llevar a sentir. Y claro, si difícilmente encontramos tiempo para dedicarlo a nosotros mismos y nuestro autocuidado, imagínate el tiempo que tenemos para dedicarle a la pareja.

Sería fácil pensar que la “culpa” o la causa o la responsabilidad, de este aumento de divorcios lo tienen las vacaciones, pero no es así.

Pero ¿qué es lo que realmente ocurre?

Que cuando llega un período vacacional nos encontramos con la realidad de frente, en la que se nos ha olvidado cómo convivir. La realidad es que el amor y las relaciones de pareja es algo que hay que construir, algo en lo que trabajar a diario, porque lejos de lo que podemos ver en la televisión, el amor no es magia. Dado que ahora muchas parejas se encuentran en situación de convivencia intensiva de 24 horas al día, te cuento algunas cosas a tener en cuenta y que pueden ser de ayuda, teniendo en cuenta que cada pareja es diferente.

  1. Primero de todo y lo más importante es el autocuidado, porque no podemos construir una casa si parte de los cimientos está debilitada. Si te cuidas tú podrás disponer de la energía y de las ganas suficientes y necesarias para cuidar tu parte de la pareja. Es importante que a lo largo del día te reserves algún momento para ti, para hacer algo que te aporte bienestar, esto puede ser desde darte un baño o cocinar una receta que tenías ganas de probar desde hace tiempo, hasta estar en el sofá leyendo o escuchando música. No tiene por qué ser un momento “productivo”, no “hay que” hacer nada, ya que el único objetivo es tu autocuidado y bienestar.

 

  1. Fomentar la comunicación. Durante la rutina que solíamos llevar antes de la cuarentena quizá coincidíais para hablar de un problema del trabajo, organizar comidas y tareas del hogar o cualquier otro tema similar, o quizá, puede que nos tuvierais ganas de hablar. Ahora hay mucho más tiempo y puede ser una oportunidad para hablar sobre cosas que estábamos aparcando y que os conciernen, por ejemplo, qué tal os encontráis el uno con el otro, si estáis a gusto con la relación o incluso podéis mirar a ver si os apetece hablar de planes de futuro.

 

  1. Comunicación emocional. Con esto me refiero a cambiar la forma de comunicar para disminuir potenciales conflictos, es decir, no es lo mismo “me tienes harto/a de que vayas dejando todas las luces encendidas” a “cuando dejas tantas luces encendidas me agobio y siento que me enfado”, por lo que intentaremos hablar desde el Yo y desde la emoción que genera una determinada situación. De esta forma, fomentamos la autoconsciencia y la introspección, aprendemos acerca de nosotros mismos, evitamos un ataque a la otra persona que podría desencadenar una discusión y damos pie a una comunicación más empática y a que la otra persona también se pueda comunicar así.

 

  1. Dar espacio a la creatividad. Es importante diferenciar entre rutina y monotonía. Las rutinas, de forma general nos aporta estructura, estabilidad y seguridad, sin embargo, la monotonía nos puede llevar al aburrimiento y la apatía. Esto ocurre también cuando la monotonía se instala en la pareja. Por eso, estos días en los que tenemos más tiempo, podemos cederle un espacio a la creatividad por ejemplo recreando una cita, vistiéndoos para la ocasión, cocinando algo especial, poniendo alguna vela; o podéis organizar un picnic, en el suelo de casa o en una mesa bajita. Otro ejemplo puede ser dejaros alguna nota por la casa, o mandaros un mensaje de whatsapp del tipo “que guapo/a estás hoy”, aunque estéis con el chándal puesto. Cualquier idea será válida e interesante para probarla, es además una forma de reconectar entre vosotros.

 

  1. No obsesionarnos con la sexualidad. Estos días en casa están siendo complicados para todos, y es normal que las ganas de mantener relaciones sexuales disminuyan, ya que la sexualidad se alimenta de la novedad y de la creatividad, y actualmente estamos viéndonos las 24 horas del día, lo cual puede resultar un empacho, pero eso no quiere decir que tu pareja vaya mal. Es importante ampliar la perspectiva, es decir, la intimidad y la sexualidad no se refiere solo al coito, sino a caricias, abrazos, besos y diversas muestras de cariño. Sería beneficioso si estos días intentemos reservar algún momento (sin televisión, a ser posible) para “darnos mimos” con nuestra pareja estos días, por ejemplo, podéis daros un masaje o quizá simplemente hablar mientras os cogéis la mano, lo que os apetezca. Pero no lo incluyáis en un planning a modo de obligación, “de 7 a 8 tocan mimos”, porque si es percibido como obligación terminaremos rechazándolo. Me gustaría aquí hacer hincapié en que, si realmente ves que no tienes ganas de tener contacto sexual o físico con tu pareja, dediques unos minutos a reflexionar si se debe a la situación que estamos viviendo o si, por el contrario, tiene que ver con algo más.

Todo esto está muy bien.

pero ¿y si tenemos hijos?

Si tienes hijos quizá tu horario esté más restringido estos días porque los niños requieren mucha atención, pero todo lo explicado es igual de importante si hay niños. Es frecuente que cuando una pareja tiene hijos siga funcionando como “equipo de padres” y realmente se organicen muy bien, pero no podemos olvidar que además de ser un equipo de padres sois una pareja y si la pareja está sana funcionará mejor como equipo. En el caso de tener hijos podéis aprovechar cuando los niños se duerman la siesta o cuando se vayan a la cama por la noche.

Algo relevante a tener en cuenta son las discusiones, porque convivir 24 horas en el mismo espacio todos, con teletrabajo que atender, niños con demanda de cariño y exceso de energía o quizá con cuestiones de pareja que quizá no están resueltas, puede desencadenar varias discusiones. Si esto ocurre, lo más importante es tener en cuenta que para resolver una discusión es necesario hablarlo, ya que los conflictos no se resuelven solos si los posponemos o si huimos o evitamos, por lo que es necesario un diálogo, que a ser posible llevaremos a cabo cuando tengamos un momento de calma y ambas personas se encuentren más reguladas emocionalmente. Además, es importante tener en cuenta la forma de comunicar de la que hablábamos antes, pero también es importante intentar en la medida de lo posible que estas discusiones no se produzcan delante de los niños. Para esto podemos acordar una seña que utilizaremos cuando uno de los dos se esté enfadando, en ese momento realizará la seña a la otra persona significando “necesito un momento, me estoy alterando, lo hablamos esta noche cuando duerman”. La seña puede ser cualquiera, desde un toque en el codo hasta cantar una canción, eso dependerá de vosotros.

Sin embargo, la recomendación más importante es saber pedir ayuda, ya sea a tu pareja como a un profesional, no te pongas la capa de superhéroe, no tienes que poder con todo, el bienestar de tu pareja y de tu familia no depende exclusivamente de ti.

Jamás encontrarás el amor de tu vida, pues el amor no se encuentra, se construye”. – Erich Fromm

Eva Mareque 

Psicóloga en Unidad Focus

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *