Convivencia en cuarentena, oportunidad de oro

Como tantos otros, la cuarentena me ha puesto en guardia, ha hecho trabajar a mi cerebro en unas condiciones insólitas y como a tantos otros, le ha llevado a lugares nuevos.

Me dedico, entre otras cosas de psicólogo, al entrenamiento parental, es decir, a suplir ese “no venían con un manual” que se dice siempre respecto a tener hijos, y en esta cuarentena he visto una oportunidad.

Una de las tristes realidades de nuestra sociedad, es que a cambio de muchísimas comodidades y recursos que antaño eran impensables, madres y padres día a día sacrifican un recurso precioso y casi siempre mal valorado: el tiempo, y en particular el tiempo con sus hijos. Desde que apenas tienen meses o pocos años, los padres renuncian al tiempo con sus hijos a cambio de los frutos del trabajo o por las ventajas que en teoría traerá el dejarlos en manos de un sistema educativo. Es un sistema en el que nos hemos visto todos inmersos desde el nacimiento y que forma parte de nuestra realidad de forma íntima, construyendo incluso nuestra forma de pensar y sentir. Por ejemplo, el llevar a los niños al colegio, en parte se sustenta en un miedo, el miedo a que, de no hacerlo, no tendrán oportunidad en el futuro de una buena vida.

El problema de todo esto a ojo de psicólogo, es que no se tiene suficientemente en cuenta la relevancia que tiene en el desarrollo de los niños el tiempo de calidad que pasen con sus padres, principalmente en la infancia. Se creen generalmente varias cosas que están profundamente equivocadas. Por ejemplo, “los niños no se enteran de nada”, esta frase que todos hemos oído, hace referencia a la creencia de que un cachorro humano, por no dominar el lenguaje o no ser capaz de realizar un análisis sesudo de lo que está ocurriendo a su alrededor, apenas se verá afectado por ello.

Mentira podrida.

Ese pequeño humano está diseñado para desarrollarse en consecuencia de su entorno, en particular se fijará de forma irremediable en cómo se comportan hacia él y alrededor de él sus principales figuras de referencia, mamá y papá, y esto será infinitamente más relevante en su éxito en la vida que prácticamente todo lo demás. Hasta el punto que las principales preocupaciones de los padres, estudios, drogas, conductas problemáticas, etc. No dependen fundamentalmente de falta de esfuerzo, ganas, malas decisiones, malas compañías o mala educación, sino de Mala Administración de Amor en dosis de tiempo adecuadas. Sentirse querido incondicionalmente, esa es la clave para la autoestima, el Ser Digno de Ser Amado. ¿Si soy digno de ser amado por mamá, por qué no voy a hablar con ese niño? ¿Por qué no iba a ser bueno para ese trabajo? Mamá me quiere, yo me quiero, no me interesa drogarme.

Y no, no es algo pensado, no corren esas frases por sus cerebros de forma tan tosca, ni es tan fácil como decirles que se les quiere. El amor incondicional viene de serie, son los adultos los que lo van condicionando en mayor o menor medida, los que van generando los “te quiero si y solo si, eres un niño bueno/apruebas/no me respondes mal” en lo más profundo de sus cabecitas.

Con los adolescentes este proceso ya no depende tanto de sus padres. Con aquellos que ya han tenido ese “verano donde cambiaron tanto”, el desarrollo en base a los padres está muy encajado ya en su hardware y empiezan a modificarlo más en base a sus iguales o referentes fuera de casa. La complicación de la relación con estos para-nada-cachorros humanos más problemáticos, suele venir por el hecho de que los padres creen, por fuerza de costumbre, que la relación con el hijo adolescente se basará en los mismos principios que la relación con el niño “nos queremos porque somos familia”.

Mentira podrida.

Los niños son más parecidos a un cachorrito que a un adulto. Adoran a sus padres porque se lo prescribe el cuerpo por su salud. Los adolescentes adquieren pensamiento crítico y con ello empiezan a valorarse a sí mismos y a sus padres de forma más condicional, por lo que la relación con ellos, aunque parte con la ventaja de “somos familia”, se sostendrá como la que cualquier adulto mantiene con otro, en base al cariño o respeto demostrados, al tiempo invertido en la misma. Sabéis cómo mantener o perder a un amigo, pero no os disteis cuenta de que así también es la esencia de cómo se hace con vuestros adolescentes, pero claro, ellos también creen que la relación se basa en que “nos queremos porque somos familia” y os echan una mano.

¿Qué complicado todo no? Por suerte el mundo del dinero nos ha ofrecido una TREGUA.

El tiempo disponible se ha multiplicado y el gobierno parece empeñado en asegurarnos que lo único que tenemos que hacer para que se garantice nuestro bienestar, es aprovecharlo en casa. Eso para vosotros es una oportunidad nunca antes vista, ni tan siquiera en las vacaciones, porque la idea aquí es que no hay otra opción que estar todos juntos en casa.

Esto sin embargo cuenta a su vez con un gran número de complicaciones. Muchos padres por ejemplo están poco acostumbrados a pasar tanto tiempo con sus hijos. Otros esperarán que los niños comprendan sus circunstancias, cuando debería ser siempre a la inversa. Miles más tratarán de mantener todas sus rutinas como si nunca se hubiese detenido la rueda de hámster en la que vivimos.

Basta.

No lo dejes pasar, si eres madre de un adolescente, es el momento de reforzar el vínculo, si eres padre de una niña, es el momento de aumentar el valor de su autoestima. De ahí que os proponga una serie de ideas que podríais tener en cuenta en casa este tiempo de tregua:

 

SI LA RUTINA ESTÁ ROTA, repara solo lo que sienta bien.

Antes de nada: innovar está genial, pero antes apliquemos este filtro “si no está roto, no lo arregles”, es decir, si resulta que a tu hijo le va estupendo con eso de que estos días os levantáis a las 9 y hace 40 minutos de deberes a las 10:30, pues nada, no se toca, ha colado.

¡Pero!

Ya todo es raro, cada día distinto a los últimos 1000, así que, si cuando intentaste ponerle una hora de levantarse estilo “madrugón de cole para hacer deberes”, te encontraste con que empezabais el día a gritos como el resto del año: Prueba algo diferente. Para empezar, podrías ponerte en su piel, después explicarle por qué lo has intentado y después hacerle partícipe de la solución.

Ejemplo: Yaaaa, jo si a mi también me encanta quedarme en cama por las mañanas, sobre todo si hace frío es un fastidio salir de cama. El caso es que, como tu papá, tengo que ocuparme de que ahora que no hay cole vayas haciendo cosas para que a la vuelta no se te haya olvidado todo, esos son mis deberes. ¿Cómo lo arreglarías tu? ¿Prefieres hacer teletrabajo como mamá y mandarme cosas por ordenador? Quizá sea mejor por la tarde, así no madrugas tanto *susurrando* Aunque quizá pierdas la práctica.

Este ejemplo es para aquellos que puedan permitirse el lujo de darle la tabarra a sus hijos con algo tan odioso como estudiar cuando no hay cole. Digo lujo porque hay familias donde la relación está tan mal, o los peques tienen tanta necesidad de mejorar su autoestima y autoconcepto, que los deberes son lo último que debería priorizarse, ya que como os dije antes, si A entonces B, si hay percepción de amor incondicional, aumenta la probabilidad de acabar superando el mundo académico, antes o después.

Para los que puedan mantener la rutina escolar, ni se os ocurra ser más papistas que el papa. La situación es extraña y el miedo puede aparecer antes o después en sus cabecitas porque Si se enteran, así que no queráis que hagan lo mismo o más que en el colegio, dadles más margen, dejad que disfruten. Ellos ya nunca deberían haber tenido el horario industrial de sus padres, dejadles disfrutar la tregua a su infancia.

LA SITUACIÓN ES DISTINTA, SÉ DISTINTA TU TAMBIÉN

Nadie os va a pedir que no seáis esa figura familiar que tan bien conocen y les hace sentir seguros y en casa, pero seamos claros, una madre que se pasa el día trabajando y solo tiene 3 horas al día para ver a sus hijos, no siempre tiene energías para sentarse en el suelo a jugar al Lego o para dormir con sus niñas en una tienda de campaña improvisada en el salón. Ah, pero… ahora sí. Mírate un tutorial en youtube o improvisa y ponte a construir un excelente fuerte.

Otra cosa que no suele pasar, es que los padres se comporten como personas cuando hablan con sus hijos, solo hablan como padres porque ya sabes: hay que hacer la cena, revisar los deberes, preparar las cosas para mañana, ¿Te has lavado los dientes?

¡AHÁ! ¡Pero ahora hay tiempo!

Méte el culo en el dichoso fuerte, no vestido no, en pijama que pareces nuevo. No te sientes tan envarado hombre, túmbate en algún cojín y ahora haz esas cosas que nunca sueles hacer como por ejemplo contarles cosas de ti cuando eras niño, incluidas las emociones o dejarles hablar durante 40 minutos seguidos de sus historias y solo escuchar y mostrar muchísimo interés. Proponles trasnochar. Ya se dormirán. Haz travesuras por casa. Móntales la peli de aventuras y vívela a su nivel.

Pero es que mis hijos solo quieren estar con la consola

Pues que suerte tenéis, los consoleros son los que menos van a sufrir esto de la cuarentena. Si no logras atraerlos con un fuerte es que son demasiado mayores o la relación está fastidiada (un fuerte es algo irresistible a según qué edades), así que tendrás que llegarles con los videojuegos. ¿Recuerdas la premisa? Sé distinta. Sé más persona y menos padre. Di que te aburres, abúrrete a su lado, muestra interés, trata de jugar si te dejan.

Pero no quiero que se pasen el día jugando

¿Y qué querrías que hiciesen? ¿Componer sinfonías quizá? ¿Con qué te entretienes tu cuando no puedes salir? ¿Cuánto eres de indulgente contigo en esa afición? Dependiendo de la edad la cosa cambia mucho. Si tienes un niño, todavía querrá hacer otras cosas contigo o sugeridas por ti y también está en edad de que se le pueda enseñar a frustrarse con algunos “No” bien formulados. Si tienes un chaval en modo pre adolescente o más, quizá deberías empezar a respetarle en la toma de decisiones en cuanto a su tiempo, esto no va a ser fácil, y en el caso de los adolescentes, mejorar la relación a veces pasa por dejar que se distancien de ti o te marquen límites, hay un momento para decir “déjame pesado” en la vida y un momento para escuchar esas palabras con menos irritación y más comprensión.

Pues los míos no son consoleros, necesitan moverse

Muévelos, muévete. Pon un vídeo de youtube con rutinas de ejercicios y hazlo, pero mete en medio un vídeo de Just Dance donde haya que hacer el tonto y haz adecuadamente el tonto. Por si aún no habéis detectado el patrón de lo que voy escribiendo, hay una premisa oculta en todo esto:

CREA BUENOS RECUERDOS

Sí, de eso va. De que cuando pasan el día en el cole y vosotros en el trabajo, la mayor parte de sus recuerdos, de su historia, se escribe sin vosotros, pero aún así queréis que estén bien y queréis que os llevéis bien, pero como pasa con las amistades, cuando hay poco tiempo en común, se diluyen un poco, solo que, en el caso de los hijos, la importancia de esto es mayúscula. Los buenos recuerdos son los flotadores a los que vuestros hijos se agarrarán el resto de sus vidas cuando las cosas se tuerzan, así que aprovechad esta tregua y generad tantos flotadores que parezca que van en un galeón. Eso sí, tened en cuenta que en los buenos recuerdos no suele haber comunicación agresiva por lo que os pongo otra idea:

HABLARLES BIEN EMPIEZA POR ESCUCHAR DE LUJO

Si, porque cuando te tomas la molestia de escuchar a alguien con atención, cuesta más malinterpretarle, precipitarse, no comprenderle y no amarle. En el caso de los hijos, además, sentirse escuchados aumenta especialmente el vínculo, les hace sentirse relevantes para vosotros. Y También ten en cuenta:

RESPIRA HONDO, ¿A dónde ibas?

Estarás estresado, pero tus pequeños no lo saben, no esperes que lo sepan, no les obligues a saberlo, no es su deber. Y tus hijos mayores no son responsables de tu estrés, ni cuando son ellos los que lo generan. Cada adulto es responsable de sí mismo. Como madre o padre, es tu responsabilidad estar por encima de la situación, incluida la situación de que los adolescentes sean unos listillos, contesten mal, no limpien el cuarto o juren en arameo. Nunca justifiques tus gritos, son un lujo que no deberías permitirte. Un lujo que debería usarse solo ante peligros, no para disputas sobre una toalla fuera de sitio. El adulto es quien debe estar a la altura ¿Quieres que el adolescente también? Da ejemplo. ¿Quieres hacerte respetar? Respeta. No, entrar al cuarto de un chico de 16 años a decirle que lo tiene desordenado no es respetar, por eso no lo harías con un señor de 70 años. Si, tienes razón, no debió dejar la cena en el salón, pero el salón es de todos, su cuarto, aunque no sea suyo de verdad, tendrás que fingir que lo es, porque si los niños son cachorros, los adolescentes para lo que a la naturaleza respecta son casi iguales que hace 50.000 años, son individuos sexualmente adultos que ya podrían estar fuera de tu cueva encontrando sus propias cuevas y formando sus propias familias, por eso hay que guiñarle un ojo a la naturaleza y darles su espacio. Si la relación va bien, le preocupará lo que sientas, si la relación va mal, odiará cada sugerencia tuya. Aprende a aproximarte lentamente a su hábitat. Haré una última comparación. Si tu relación va mal, tu adolescente es un carnívoro encerrado contigo, si va bien, es una vaca extraviada. Al carnívoro podrás domesticarlo, como buen mamífero, al final si no le arrinconas tu con tus malas formas, acabará aceptando los trocitos de carne que le dejas frente a la cueva, o lo que es lo mismo, acabará necesitando compañía, por lo que si le vas mirando con amor, hablando con amor, dejando en paz con amor, irá mejorando poco a poco. A la vaca poco más hay que hacerle que ofrecerle unos buenos juegos de mesa, hasta los grupos de whatsapp saturan después de 12h.

Como las ideas son infinitas, mejor que seguir dándolas, os regalo la máquina con la que las hago, la pregunta ¿Cómo podría hacer que recordase el encierro conmigo con cariño?

¿Te has quedado con ganas de más?

El miércoles 25 a las 20:00 realizaré un Webinar gratuito en el que seguiremos hablando sobre estos temas, muy atentos a nuestras redes sociales el miércoles para acceder a los enlaces que permitan participar

Xabier Pensado – Psicólogo en Unidad Focus

One thought on “Convivencia en cuarentena, oportunidad de oro

  • Gracias por ser tan directo y tan claro, por tus advertencias y por ayudar a ver lo positivo que nos ofrece esta situación.
    Gracias Xabi

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