Acerca de la vulnerabilidad

Se trata de un estado en el que TODOS nacemos. Cuando somos pequeños somos sin duda muy vulnerables, y ese estado temprano en nuestras vidas aunque se transforma se mantiene en diferentes aspectos de nuestras vidas, en las vidas de TODOS.

Cada vez que nos vemos que no somos capaces de algo, que necesitamos protección, que tenemos una amenaza como puede ser el colegio, que tenemos necesidades diferentes porque soy diabético, disléxico, celíaco, tengo un soplo, o cada vez que vemos que funcionamos diferente pero que nadie más lo ve sentimos de nuevo esa vulnerabilidad.

Cuando te sientes diferente porque eres adoptado, bajo en un pais de altos, albino en un pais de gente de color, tienes una tendencia sexual diferente a la “normal”, no puedes correr igual que otros porque tienes un soplo en el corazón, tienes un cromosoma diferente a otros, eres hijo de soltera, no te gusta el futbol como al 99% de tus amigos, tienes tdah… la vulnerabilidad es algo muy fresco, muy despierto en nuestro cuerpo. Es muy fina la linea entre la vulnerabildad y el abandono, el “quedaré solo” o el rechazo.

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Para empezar nos sentimos rechazados o solos, cuando por ejemplo no funciono tan bien en el colegio como otros, cuando mis padres no son mis padres biologicos, etc… y ese rechazo me lleva a lo vulnerable, a sentirme diferente y a crear ese autoconcepto de mi de “soy diferente”.

Que “no seas normal” es lo que hace que te sientas tan vulnerable.

A cualquier edad, sentirte roto, es muy vulnerable. ¡Cuantas y cuantas veces nos sentimos rotos!: Cuando nos deja una novia, cuando tengo que empezar a destacar en lo académico para construir mi futuro y no soy capaz, y sin duda me rompe cada vez que vivo lo que es una falta de respeto por parte de mis padres (falta de atención, ausencias, no sentirme visto, indiferencia, escucho palabras como “no tienes remedio”…).

Sin duda el sentirse vulnerable no es una razón para no estar funcionando correctamente con las capacidades que cada uno tiene, pero si es una razón que explica que la persona esté ocupada en mandar mensajes erróneos como por ejemplo: “ir mal vestido”, “enfadarme de más”, “retraerme de más”, aparentar indiferencia. Por ello si en vez de tratar el que alguien esté enfadado, tratásemos su vulnerabilidad, es decir pudiésemos atravesar la cortina de humo que es el enfado, accederíamos al rechazo y de allí nos encontraríamos con un estado vulnerable, muy cercano a lo frágil o al vacío.

Podemos decir que del rechazo, de la no aceptación, de ser diferente por lo que sea, del no ser visto se accede a la vulnerabilidad.

La vulnerabilidad es un hecho que limita mucho nuestras vidas. Un aprendizaje que servirá para infinidad de aspectos de la vida es enseñar a conocer la vulnerabilidad de cada uno y a vivir con ella. A darme cuenta de qué tengo que reforzar internamente para aceptar mis diferencias respecto a los otros, para convivir a gusto con ellas y para que me limiten lo menos posible.

¿Qué tengo yo que tomar consciencia para compensar mi limitación?. ¿Qué tengo yo que expresar emocionalmente para no perder mi identidad o mi autoamor por mí cuando alguien me deje de querer?

Todas estas respuestas son recursos que me ayudan a manejarme mejor por la vida. Por ejemplo, cuando en mi mundo laboral o académico por mi TDAH no soy lo “ejecutiva” que desearía (pospongo, me disperso, empiezo mil cosas, no me pongo…) y otro lo hace con la gorra se me dispara la vulnerabilidad, aunque pueda suavizarla disimulando, justificando, “riéndome de mí antes de que se rían de mí”. Si en cambio, me ayudan a convivir con esa vulnerabiliadad, a expresar la emocion que eso conlleva, es posible que consiga encontrar la manera que esa disfunción ejecutiva, sea menos limitante, que añada a las estrategias que me puedan enseñar, estrategias personales propias que pueda de forma flexible y creativa inventar para dar solución a las diferentes situaciones de mi vida.

Saber convivir con la vulnerabilidad de uno facilita vivir con la confianza en la vida, con saberq ue uno tiene infinidad de recursos para salir adelante, porque a medida que uno se hace mayor va dándose cuenta que la vida puede cambiar en una fracción de segundo (muertes, accidentes, pérdidas, fracasos, expectativas fallidas…). Te hace ser menos agitado, estar más en paz con uno.

Así que: ¿te animas a sentir tu vulnerabilidad, aunque sea un poquito?. ¿Te animas a ver la vulnerabilidad y mimarla en tus seres queridos?

Gideoni Fusté

Psiquiatra y psicoterapeuta en Unidad Focus

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